En esta noticia
La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete marca un nuevo capítulo en el tablero político del Gobierno. Por un lado, su figura dialoguista apunta a darle más volumen a las negociaciones con los gobernadores, legisladores y aliados, en una etapa en la que la Casa Rosada necesita avanzar con su agenda de reformas en el Congreso.
Por otro, la designación consolida el ascenso en la estructura libertaria de quien es un referente del PRO, gracias a su estrecho vínculo con Karina Milei y su capacidad como ministro del Interior para reconstruir consensos con distintos sectores.
En este contexto, los datos de un reciente informe de Zentrix Consultora permitieron observar el nivel de percepción del funcionario en base a diferentes segmentos demográficos.
Según el estudio, elaborado en base al Monitor de Opinión Pública de mayo, Santilli llega al cargo con una imagen negativa del 50,6% frente a una positiva del 36,7%. Si bien el balance es deficitario, es visiblemente mejor respecto a su antecesor, Manuel Adorni, que dejó la Jefatura de Gabinete con un rechazo del 73,6% y apenas un 17,9% de aprobación.
El “límite” que condiciona a Milei y abre una oportunidad para Santilli
“La imagen de Santilli no es un activo transversal: depende casi por completo de la identidad política de cada votante”, precisó el documento. Concretamente, esta tendencia se profundiza al observar el voto legislativo de 2025, donde el oficialismo lo respalda con un 80,5%, contra una desaprobación del 80,3% entre los votantes de la oposición.
“Es, en los hechos, una figura con un nivel de polarización similar al de otros funcionarios del espacio libertario, más allá de venir de un espacio —el PRO— que en teoría podría aportarle un perfil más transversal", precisó el análisis.
La consultora remarcó que a la lectura política se le suma una social, que traza dos perfiles bien definidos. Por un lado, su apoyo es ligeramente superior entre los varones (39%) frente a las mujeres (34%, con un 54,1% de rechazo).
Asimismo, la imagen de Santilli mejora a medida que sube la edad del encuestado: registra un 26,1% de aceptación entre los menores de 40 años y escala al 41,1% entre los mayores de 60.
El fenómeno es interesante porque, al hacer el corte etario, se observa un patrón exactamente opuesto al de Javier Milei. El presidente tiene mejor imagen entre los menores de 40 años y peor entre los mayores de 60.
Esto puede leerse como un dato favorable para la llegada de Santilli. Al cosechar mejor imagen donde al presidente le va peor, el nuevo Jefe de Gabinete podría sumar base electoral y, por lo tanto, apuntar a un segmento que muestra más resistencias a la retórica libertaria tradicional.
Sin embargo, la diferencia más marcada aparece por nivel socioeconómico: muestra un 50,5% de imagen positiva en los estratos altos y 47,9% en los medios, contra 25,4% en los bajos. Este último segmento muestra un rechazo del 62,8%, la cifra más alta de cualquier corte del informe.
“Quien tiende a verlo mejor combina mayor edad, nivel socioeconómico medio o alto y residencia en el interior del país; quien tiende a verlo peor combina menor edad, nivel socioeconómico bajo y residencia en el área metropolitana”, puntualizó Zentrix.
Las preocupaciones que Santilli va a tener que administrar
El informe señaló que el desafío de gestión que enfrenta Santilli no es solo de imagen, sino de “conciliar agendas que ya aparecen divergentes entre los dos electorados”.
Entre los votantes de La Libertad Avanza, el ranking de preocupaciones lo encabezan las deudas (53,2%), seguida de la corrupción (46,7%) y la incertidumbre económica (35,5%).
Entre los electores opositores, el orden se invierte: la incertidumbre económica lidera (59,4%), seguida de ingresos y salario (52,6%) y, también ahí, la corrupción (51,6%).
Si hay un punto de coincidencia entre ambos sectores es el deterioro del bolsillo. Según el análisis, entre los votantes oficialistas, el 52,5% llega como máximo al día 20 del mes, mientras entre los opositores esa cifra sube al 73%.
“La capacidad de ahorrar marca otra brecha relevante: entre los votantes oficialistas, 18,5% asegura llegar a fin de mes y poder ahorrar, contra solo 3,9% entre los opositores”, complementó la consultora.
“Santilli asume, entonces, administrando un cargo donde su propia base reclama gestión de la deuda y el rumbo, mientras la oposición concentra su demanda en el poder de compra cotidiano: dos agendas que conviven con una misma presión de fondo, pero que no necesariamente se resuelven con las mismas medidas”, concluyó el informe.