Los datos privados de consumo masivo volvieron a mostrar caídas que generaron molestia en los despachos oficiales. El Gobierno salió a marcarlos como incompletos, pero pasaron por alto un dato.

Las mediciones privadas de consumo marcaron nuevamente bajas. El más significativo fue la medición de Scentia, que dio una caída del 5,1% interanual en marzo del consumo en distintos canales de venta.

El dato de Scentia da cuenta de una caída sostenida hace tres meses, que deja al consumo en el primer trimestre con una baja del 3,1%. Respecto de febrero, marzo marcó un alza de 6,1%.

La Cámara Argentina de Comercio aportó sus mediciones esta semana y también registró una caída de 1,3% en el consumo de los hogares en marzo en la comparación interanual. Respecto de febrero, registró una baja de 0,5% mensual.

Desde el Gobierno salieron a rechazar el dato. Por un lado, el presidente Javier Milei compartió un comentario que plantea que el relevamiento de Scentia no es consumo masivo, ya que no incluye segmentos como despachos en carnicerías, verdulerías o panaderías de barrio, sino principalmente supermercados, mayoristas y autoservicios. También plantea que no mide compras de alimentos y bebidas a través del e-commerce por fuera de los sitios de los supermercados.

El relevamiento de Scentia mide todo consumo masivo empaquetado, es decir, que cuente con código de barras. En el segmento de e-commerce incluye los sitios de supermercados, pero también las plataformas de última milla, esto es, sitios como aplicaciones de delivery o farmacias, pero solo en el segmento de consumo masivo, y no el comercio electrónico total.

Según la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA), el consumo aparente de carne vacuna en marzo registró una caída del 10% interanual, siendo el promedio de los últimos doce meses de 47,3 kilos al año por persona, lo que lo posicionó como el menor registro desde que se creó la serie en 2005.

Imagen Ilustrativa generada con Chat GPT

El asesor del ministro de Economía, Luis Caputo, y director en el Banco Central, Martín Vauthier, explicó que hay que analizar los datos en detalle para “sacar conclusiones precisas” y desglosó la medición de Scentia.

“Considera consumo masivo, que es solamente una parte del consumo privado, y una porción aún menor de todos los destinos a los que las familias pueden destinar sus ingresos, como por ejemplo ahorro. Como señaló el presidente, el consumo privado medido en las cuentas nacionales se encuentra en máximos históricos”, dijo Vauthier.

El consumo privado creció 4,1% en el cuarto trimestre de 2025, medido por el Indec. Esta categoría incluye el gasto en bienes y servicios de los hogares y las instituciones sin fines de lucro que sirven a los hogares de residentes. Incluye las compras de bienes y servicios de consumo que realizan los hogares en el exterior y excluye las compras de bienes y servicios de los no residentes dentro del país, ya que son consideradas dentro de las exportaciones.

Vauthier explicó que en contextos de altas expectativas de inflación, ausencia de crédito y brecha cambiaria, “el consumo masivo funciona como ‘consumo defensivo’ y cobertura”. “Cuando esos factores se revierten, aparecen nuevas aplicaciones para los ingresos, que compiten con el consumo masivo: ahorro, pago de cuotas de préstamos, viajes, electrodomésticos, etc”.

Este cambio en el consumo fue observado por la Cámara de Comercio (CAC), que registró que el consumo masivo pausó su recuperación, mientras que el de bienes durables “enfrenta meses que serán fundamentales para determinar el carácter del año. En este sentido, la composición del consumo de los hogares enfrenta la misma incertidumbre: puede tender a estabilizarse en este nuevo equilibrio entre masivo y durables, o puede seguir cambiando en favor de los durables”.

El asesor de Caputo llamó la atención sobre la composición por canal. “Al desaparecer el incentivo al ‘consumo defensivo’, ganan participación las pequeñas superficies (almacenes, estaciones de servicio, farmacias, verdulerías) en detrimento de las grandes (mayoristas o hipermercados). Tampoco puede obviarse el fuerte avance del comercio electrónico, que es un fenómeno global que viene dándose en los últimos años”.

Según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, este segmento gana terreno y en la mayoría de las firmas alcanza a representar el 10% de las ventas.

“Con una macro estable, no es sorprendente que el consumo masivo, en particular en grandes superficies, tenga un dinamismo menor que el consumo de durables, el turismo, el mercado inmobiliario o el ahorro”, concluyó Vauthier.