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La suba en los precios del petróleo entusiasma al sector energético local. Volcado a la exportación, la cámara que nuclea a las empresas de la industria maneja distintas posibilidades sobre el volumen y dinero que alcanzarán los despachos externos en 2030. En un escenario de crecimiento “moderado”, serán más de u$s 22.000 millones. Si el marco es expansivo, llegarán u$s 36.500 millones por energía en 2030. Y en caso de un crecimiento “acelerado”, las exportaciones serían de u$s 51.132 millones.

El consultor Nicolás Arceo (ex vicepresidente de Administración y Finanzas de YPF) comparó los distintos escenarios y especificó de qué se trata cada uno de ellos. En una situación de crecimiento moderado, habría transporte de petróleo crudo por 90.000 barriles diarios hacia Chile, y otros 550.000 que se agregarían por el oleoducto VMOS, que construye YPF. La cantidad de pozos enganchados (de shale oil) crece al 5% anual.

Francisco Marotta

La Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), encabezada por Carlos Ormachea -chairman de Tecpetrol-, venía trabajando en estas previsiones- Pero el “nuevo escenario internacional”, con la disparada del petróleo crudo, los llevó a revisar los números para arriba. El precio “futuro” del petróleo Brent alcanza los u$s 109 para junio, baja a u$s 86 en septiembre y promedia los u$s 75 durante 2027.

Lo que viene

En gas, se ampliaría la capacidad de transporte de TGS (por 14 millones de metros cúbicos a mediados de 2027), también se extendería la traza de Tratayén-La Carlota (en enero de 2030) y estaría el gasoducto que abastece a los buques licuefactores en el golfo de San Matías. Es para julio de 2028.

En ese contexto, las exportaciones de gas natural serían de 10 millones de metros cúbicos diarios a mercados regionales, más 2,45 millones de toneladas anuales de GNL (MTPA, desde septiembre de 2025) y otros 5,95 millones (MTPA) desde septiembre de 2028. Con ese mix, las exportaciones serían de u$s 22.212 millones. Como las importaciones seguirán (dejará de ser gas, pero se traerá gasoil) en u$s 3770 millones, la balanza sería superavitaria en u$s 18.442 millones.

El escenario “expansivo” contempla otras variables. Con la base de todo lo antes descripto, se suma una cantidad de pozos enganchados de shale goil, que incrementarían la producción en un 11%. Además, la capacidad de licuefacción sube a 24 MTPA. El transporte del VMOS se incrementa hasta los 700.000 barriles diarios en 2028 (en el escenario “moderado, eran 550.000 barriles).

El transporte de gas en Tratayén-La Carlota (previsto para 2030 en el escenario conservador) se adelantaría a enero de 2028. Además, se sumarían 80 millones de metros cúbicos de gas. Las exportaciones sumarían 24 MTPA anuales desde 2029-2030 (el escenario original era 8 MTPA). Todo eso llevaría a exportaciones de u$s 36.482 millones, con un superávit de u$s 32.576 millones.

Pero hay una posibilidad más; crecimiento acelerado. La cantidad de pozos “enganchados” se acelera hacia 2030, con una fuerte inversión de las empresas (casi u$s 20.000 millones anuales entre 2027 y 2030). Allí, las exportaciones podrían superar los u$s 51.132 millones -más que el campo- hacia 2030. Como aún quedaran importaciones, la balanza sería superavitaria en u$s 47.225 millones.

Para Argentina, el futuro de ingreso de divisas de Vaca Muerta es crucial. En los últimos 50 años, el país atravesó múltiples crisis cambiarias. El problema casi siempre es el mismo: los argentinos quieren más dólares, y el país colapsa porque no puede abastecer esa demanda.

La cuestión cambiaria como un aspecto crítico de la economía es un diagnóstico que comparten desde Cristina Fernández de Kirchner hasta Javier Milei, aunque tienen soluciones diferentes al respecto.

Lo que nadie duda es que si el país ingresa u$s 30.000 millones adicionales por energía, su situación cambiaria será diferente. Eso no lo libera de otros problemas macroeconómicas, pero resolvería una fuente de angustias del último medio siglo.

Continuidad

Los empresarios no quieren meterse en política. Pero la gran pregunta que muchos se hacen es si las politicas previsibles hacia el sector energético continuarán en caso que cambie el color político.

El Cronista le preguntó a varios ejecutivos si confían en un que otro signo politico mantendrá el rumbo de Vaca Muerta. “Está el RIGI, que es un seguro que otorga certidumbre”, es la respuesta de varios. “Con algunos, nunca se sabe. A veces defienden la exportación, otras, la expropiación”, ironizó un consultado.