Hernán Lacunza manifestó su preocupación por el rumbo actual del Gobierno y sostuvo que, si el oficialismo persiste en su rumbo sin generar crecimiento ni empleo, se corre el riesgo de que el kirchnerismo vuelva al poder en 2027.
En una entrevista por LN+, el exministro de Economía cuestionó que la Casa Rosada apele a una polarización extrema para simplificar debates. “Ponen todo blanco o negro. Entonces, cuando cuestionás, te desacreditan con insultos. Por ejemplo, si decís que subió la mora, te dicen, ‘ah no, es porque vos querés darle a la maquinita’”, ejemplificó.
Asimismo, sostuvo que el Gobierno muestra un “enfoque dogmático y fanático”, lo cual le genera preocupación respecto a la viabilidad del programa económico a largo plazo. Enfatizó que pone demasiado peso en la previsibilidad de precios y el rédito electoral inmediato, en detrimento del problema productivo y la generación de empleo.
Acto seguido, lanzó una advertencia: “Me asusta. Tengo miedo de que termine mal, yo vi otros programas que empezaban bien y terminaron mal por no reconocer a tiempo los matices y los cambios”.
El riesgo del retorno del kirchnerismo: qué debe cambiar el Gobierno, según Lacunza
En esa misma línea, subrayó: “Porque podés bajar la inflación de 200% a 30% pero ir del 30% a 0% en más difícil: antes vas a tener un problema social y electoral. Y ese es el verdadero riesgo del kirchnerismo”.
Según su mirada, el Gobierno padece una importante caída de popularidad desde que inició la gestión. “Si sigue en ese rumbo y se deshilacha, va a ganar el kirchnerismo de nuevo”, disparó Lacunza.
Ante este escenario, el economista llamó a construir una propuesta de “centro derecha liberal republicana”. E intentó diferenciarse de la propuesta de La Libertad Avanza: “Tiene que abrir el mercado pero al mismo tiempo le salten las alarmas si 30.000 empresas desaparecen o baja el empleo”.
“Yo no quiero asistir a un nuevo naufragio de una propuesta, por más bien intencionada que esté, por más claro que tenga el norte. El camino importa”, insistió.
Argumentó que, si bien el Gobierno tiene razón en que no hay crecimiento sin estabilidad, esta última es insuficiente por sí sola si no se logra transformar en desarrollo. “Sin crecimiento, la estabilidad no dura, porque naufraga socialmente primero y políticamente después”, subrayó.
Finalmente, consideró que las reformas estructurales -como la baja de impuestos- requieren consensos y pactos fiscales con las provincias. “Eso no lo vas a lograr con insultos y con látigos, necesitás las instituciones”, concluyó.