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El rebote de la inflación en julio, cuando el IPC pasó de 1,9% a 2,1% e interrumpió tres meses consecutivos de desaceleración, instaló una duda sobre si agosto podía repetir esa dinámica.

El propio Gobierno había salido a relativizar el dato: el ministro de Economía, Luis Caputo, argumentó que julio es “estacionalmente alto” y que la meta sigue siendo que la inflación converja a niveles internacionales. En el mercado, mientras tanto, las primeras proyecciones privadas para agosto ya apuntaban a una nueva baja, apoyadas en buena medida en un freno de los alimentos.

NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, AGOSTO 24: El ministro de economia Luis Caputo ingresa a la casa rosada donde se realiza la reunion de gabinete de ministros con el presidente Javier Milei. FOTO NA CLAUDIO FANCHI

Un nuevo informe de avance de la consultora LCG, correspondiente a la cuarta semana de agosto, aporta evidencia a favor de ese escenario.

Los alimentos, casi sin cambios en la última semana

Según el relevamiento de LCG, los precios de alimentos y bebidas mostraron una variación promedio casi nula en la cuarta semana de agosto, luego del alza de 0,8% registrada en la semana previa. El dato marca una diferencia clara respecto del salto anterior y se da justo cuando el mercado empieza a mirar de cerca cómo viene cerrando el mes.

El cambio más relevante, sin embargo, aparece en la métrica de mediano plazo: el promedio de las últimas cuatro semanas desaceleró a 1,4%, una baja de 0,6 puntos porcentuales frente a la medición anterior.

La inflación acumulada del mes, para este rubro, se ubica en 1,2%.

El relevamiento de LCG toma unos 8.000 precios de alimentos y bebidas en cinco supermercados mediante web scraping, con cortes semanales los miércoles, y utiliza los ponderadores de la estructura del Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires.

Panificados y lácteos bajaron, condimentos y bebidas subieron

El desagregado de la última semana muestra un movimiento heterogéneo, con varios rubros en baja. Aceites lideró las caídas con -4,1%, seguido por Productos de panificación, cereales y pastas (-1,5%), Verduras (-1,1%), Frutas (-0,8%) y Productos lácteos y huevos (-0,7%). Carnes se mantuvo directamente estable, sin variación semanal.

Del otro lado, tres rubros compensaron esas bajas: Condimentos y otros productos alimenticios subió 7,1%, Azúcar, miel, dulces y cacao avanzó 4,3% y Bebidas e infusiones para consumir en el hogar creció 2,3%. Comidas listas para llevar tuvo un alza más moderada, de 0,4%.

En términos de incidencia sobre el índice, el mayor aporte a la baja lo dieron justamente Panificados (-0,22 puntos porcentuales) y Lácteos y huevos (-0,10 p.p.), mientras que Bebidas e infusiones fue el que más empujó al alza, con 0,33 p.p.

Qué explica la desaceleración de cuatro semanas

El dato que más le interesa al mercado, de cara al IPC de agosto, es el de la tendencia de las últimas cuatro semanas. Ahí, LCG identifica que más de la mitad de la inflación promedio del período se explica por los panificados, que acumulan una suba de 5,4%. Lácteos y huevos (+3%) y Carnes (+1%) completan la explicación del resto del incremento.

En el otro extremo, Azúcar, miel, dulces y cacao retrocedió 4,6% en las últimas cuatro semanas y Bebidas e infusiones cayó 2,1%, dos de los rubros que más colaboraron a bajar el promedio general.

Más dispersión de precios, aunque con menos productos en alza

El informe también sigue el índice de difusión, que mide qué proporción de los productos relevados sube o baja de precio. En la última semana, el porcentaje de productos con aumentos se ubicó por encima del promedio de las semanas recientes, una señal que matiza el buen dato del promedio general.

A la vez, LCG detectó que las variaciones de precios tuvieron mayor dispersión y una mayor presencia de valores extremos en ambos sentidos —tanto subas fuertes como bajas pronunciadas— respecto de la semana previa. Es decir, el resultado casi nulo de la última semana no fue un reflejo de precios quietos en general, sino de movimientos opuestos que terminaron compensándose.

Una señal a favor de la desaceleración, con matices

El combo de una semana prácticamente plana y una fuerte baja en el promedio de cuatro semanas —de 2% a 1,4%— es, hasta acá, una noticia auspiciosa para quienes esperan que agosto retome el sendero de desaceleración tras el sobresalto de julio. No es un dato menor: alimentos y bebidas es uno de los rubros de mayor peso dentro del IPC, y buena parte de las proyecciones privadas para agosto —que rondan el 1,8%— se apoyan justamente en una menor incidencia de ese componente.

Al mismo tiempo, la mayor dispersión de precios y el repunte en la proporción de productos con aumentos dejan una advertencia: el freno del promedio no implica que todos los precios estén quietos, sino que las subas y bajas se están dando de manera más despareja que en semanas anteriores. El dato definitivo llegará recién con la difusión del IPC de agosto por parte del INDEC, previsto para mediados de septiembre.