El 1° de abril de 2026 marcó un punto de inflexión en el sistema tributario argentino. En el marco de la Ley de Modernización Laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, comenzaron a regir cambios concretos con la eliminación de una serie de impuestos al consumo sobre distintos bienes y servicios.

La medida no necesitó de ninguna nueva disposición: el propio texto legal establecía que los cambios entrarían en vigor el primer día del mes siguiente a la promulgación de la norma, que ocurrió el 6 de marzo.

De este modo, los impuestos internos de varios rubros quedaron sin efecto desde el arranque de abril, sin perjuicio de que 83 artículos de la misma ley se encuentren suspendidos cautelarmente por un fallo judicial a pedido de la CGT.

El capítulo fiscal, en cambio, no fue alcanzado por esa medida y avanza sin obstáculos.

  • Uno de los cambios más resonantes es la derogación definitiva del llamado “impuesto al lujo” sobre los automóviles 0 km. Este tributo, que tiene antecedentes en décadas anteriores, se transformó en 2013 en una carga especialmente gravosa al elevar sus alícuotas, llegando a encarecer incluso modelos de entrada de gama. A comienzos de 2025, el Gobierno había dado un primer paso al suspender la primera escala y reducir la segunda; ahora la eliminación es total.
Impuestos: cómo resolver conflictos con ARCA antes de que escalen (Foto: Archivo).
  • En el caso de la telefonía celular y satelital, la carga impositiva era del 5,2632% sobre el monto total de la factura. La supresión de este impuesto podría reducir el costo de estos servicios para los usuarios finales, aunque el impacto concreto dependerá de cómo los proveedores reflejen esa reducción en los precios. Se trata de uno de los rubros con mayor alcance masivo, dado que prácticamente toda la población cuenta con algún servicio de telefonía móvil.
  • También se suprime el gravamen para seguros, que tenía una alícuota del 2,5%, y para objetos suntuarios, con una tasa del 20%. En el rubro asegurador, sin embargo, la rebaja visible para el consumidor podría ser modesta.
  • En cuanto a aeronaves y embarcaciones de recreo o deportivas, también quedan fuera del esquema de impuestos internos a partir de este mes. Especialistas del sector estiman que los precios de las aeronaves deberían registrar una baja similar a la de los vehículos, ya que la alícuota de impuestos internos era del 20%, aunque la carga efectiva alcanzaba el 25%. La medida abarca la aviación general, mientras que la aviación comercial y ejecutiva están excluidas.

El impacto fiscal de estas derogaciones es significativo, aunque manejable para las cuentas públicas. Desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) calculan que la pérdida sería de 0,04 puntos porcentuales del PBI para la Nación y de 0,06 puntos del PBI para provincias y CABA.

Por su parte, la Comisión Federal de Impuestos estimó que la reducción total ascendería a $ 379.396 millones para 2026. Con estos cambios, la cantidad de tributos nacionales pasará de 45 a 40, en tanto que los gravámenes totales considerando todos los niveles de gobierno descenderán de 155 a 150.

Vale mencionar que no todos los impuestos internos desaparecen. Continuarán vigentes los gravámenes sobre tabacos, bebidas alcohólicas, cervezas, bebidas analcohólicas, jarabes, extractos y concentrados. El Gobierno presenta estos cambios como un primer eslabón de una agenda de reducción de la presión fiscal que, según el equipo económico, avanzará de manera gradual a medida que el resultado fiscal lo permita.