Aunque se trata de mecanismos previstos desde hace años en la normativa aduanera, la posibilidad de vender mercadería antes de nacionalizarla empieza a ganar protagonismo como una herramienta para hacer más eficiente la operatoria de importación.
Especialistas sostienen que la utilización de la “Transferencia de propiedad y valoración aduanera” cobra mayor relevancia en el contexto actual, donde las empresas buscan reducir costos, acortar tiempos de entrega y administrar inventarios con mayor flexibilidad.
El esquema permite que productos importados permanezcan bajo control aduanero, ya sea en depósitos fiscales, depósitos de almacenamiento o zonas francas, y que recién se nacionalicen cuando existe un comprador definido.
De esta manera, las compañías pueden acercar stock al mercado argentino sin inmovilizar capital mediante una importación inmediata.
“Muchos operadores todavía creen que una mercadería no puede venderse mientras permanece en una zona primaria, un depósito fiscal o una zona franca. Sin embargo, la transferencia de propiedad puede perfeccionarse antes de la destinación de importación para consumo”, señaló Gustavo Fadda, especialista en comercio exterior.
Según explicó, esa posibilidad modifica la forma en que deben documentarse las operaciones y tiene efectos directos sobre la valoración aduanera, la determinación de la renta de fuente argentina y los controles que realiza ARCA.
“La frontera ya no es física. La frontera es documental, digital y regional”, resumió el especialista.
Stock disponible antes de importar
Uno de los mecanismos que mejor refleja esa lógica es el denominado ingreso de mercaderías “al solo efecto del almacenaje”, desarrollado en distintas zonas francas del país.
El abogado Enrique Bernabé explica que la operatoria permite que una empresa extranjera envíe mercadería a una zona franca argentina para mantenerla almacenada sin perder su titularidad.
El usuario de la zona franca actúa únicamente como depositario, mientras que la venta se concreta recién cuando aparece un comprador.
En ese momento, el proveedor extranjero emite la factura comercial definitiva directamente al importador argentino, documento que sirve de base para realizar la importación para consumo.
El sistema ofrece varias ventajas operativas. Por un lado, evita que las empresas deban importar mercadería sin una demanda concreta. Por otro, permite mantener inventario próximo al lugar de consumo, responder con mayor rapidez a los pedidos y vender la misma partida a distintos importadores según evolucionen las necesidades del mercado.
En la práctica, el esquema reduce tiempos de entrega, evita mantener depósitos propios y disminuye la inmovilización financiera que implica nacionalizar mercadería antes de concretar una venta.
La documentación, determinante
Si la logística gana flexibilidad, la documentación adquiere un papel aún más relevante, reflejan los especialistas.
En ese sentido, Fadda señaló que el precio consignado en la factura comercial deja de ser un simple respaldo de la operación para convertirse en el elemento central de la valoración aduanera.
De acuerdo con el Acuerdo de Valoración de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Aduana toma como referencia el precio realmente pagado o por pagar al momento de oficializar la importación para consumo.
En el caso de las zonas francas, además, recordó que la determinación del valor imponible se encuentra regida por la Decisión 16/94 del Consejo del Mercado Común del Mercosur, que establece como base el precio efectivamente pactado entre las partes, más los gastos intramuros cuando corresponda.
Esa documentación también constituye la base sobre la cual ARCA puede verificar la consistencia entre el valor declarado en la importación y la renta generada por la operación comercial.
El especialista remarcó además que la normativa no admite aplicar depreciaciones automáticas por antigüedad, obsolescencia tecnológica o deterioro de la mercadería. Si el producto perdió valor comercial, esa reducción debe surgir del precio efectivamente pactado y quedar reflejada en la factura correspondiente.
Una herramienta para crecer
Aunque ambos especialistas coinciden en el potencial operativo del régimen, también señalan que las zonas francas argentinas continúan teniendo limitaciones para desarrollar plenamente actividades industriales, una restricción que, según Bernabé, reduce su competitividad frente a otros instrumentos del comercio exterior.
No obstante, el especialista considera que mecanismos como el ingreso “al solo efecto del almacenaje”, junto con avances recientes en materia de certificación de origen Mercosur y el desarrollo de nueva infraestructura logística vinculada a zonas francas, muestran una evolución que podría ampliar su utilización como plataformas comerciales y de distribución.
En ese contexto, la posibilidad de vender mercadería antes de nacionalizarla aparece como una herramienta para que importadores y proveedores internacionales adapten su estrategia logística a un escenario donde la velocidad de abastecimiento, la administración eficiente del capital y la flexibilidad comercial ganan cada vez más peso.