El secretario de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, Julio Cordero, defendió la reforma laboral impulsada por el Gobierno y aseguró que su principal beneficio para los trabajadores será la generación de empleo. En una entrevista por Splendid 990, rechazó las críticas de la oposición y afirmó que el proyecto no recorta derechos laborales, sino que busca modernizar normas que considera distorsionadas y que, según explicó, frenaron la creación de puestos de trabajo formales durante años.
“El primer beneficio que le va a traer a los trabajadores es trabajo, justamente”, sostuvo Cordero al ser consultado por los cuestionamientos que señalan a la reforma como una iniciativa orientada a reducir costos empresariales. Según el funcionario, el proyecto se inscribe en el marco de la política económica del Gobierno y acompaña un escenario que describió como de crecimiento y recuperación de la actividad.
Cordero afirmó que la iniciativa respeta los derechos esenciales de los trabajadores y remarcó que esa fue una directiva explícita de la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello. “Si vos mirás el proyecto, te vas a dar cuenta que no hay un solo lugar donde haya un detrimento de los derechos esenciales de los trabajadores; por el contrario, se fortalecen”, dijo.
Uno de los ejes centrales de su argumentación fue la necesidad de brindar mayor seguridad jurídica en el mercado laboral. El secretario señaló que la legislación vigente genera desconfianza entre los empleadores, especialmente por los costos indirectos asociados a la contratación. “No hablamos de costos del salario, sino de costos indirectos, que hoy hacen que un empleador mire con mucho recelo”, explicó, y aseguró que la reforma “va a fomentar claramente la contratación”.
En ese marco, destacó los efectos de la Ley Bases sobre el trabajo autónomo y afirmó que, tras su aprobación, esa modalidad creció de manera sostenida. “Antes nadie contrataba a nadie porque todo trabajo autónomo era luego interpretado como relación de dependencia”, señaló. Al mismo tiempo, advirtió que el empleo en relación de dependencia permanece estancado y que una parte significativa del trabajo se mantiene en la informalidad, situación que definió como “el verdadero detrimento de los derechos de los trabajadores”.
Frente a las críticas vinculadas a los cambios en la organización del tiempo de trabajo, las vacaciones y la jornada laboral, Cordero negó que la reforma haya introducido modificaciones regresivas. En respuesta a cuestionamientos formulados por el gobernador bonaerense Axel Kicillof, afirmó que “las vacaciones se prevén exactamente igual que como estaban” y aclaró que el proyecto solo permite, por acuerdo entre trabajador y empleador, fraccionarlas sin sanciones. “Lo que se busca es volver a darle una potestad al trabajador de decidir sobre su propia vida”, sostuvo.
También rechazó que la reforma obligue a trabajar más horas. “El que quiera trabajar más, trabajará más y ganará más, porque trabaja más. Y el que quiera trabajar menos, trabajará menos”, explicó, siempre dentro de los límites vinculados a la salud y la seguridad laboral, que definió como “infranqueables”. En ese sentido, mencionó la regulación del trabajo a tiempo parcial y el concepto de salarios dinámicos, orientados a mejorar la remuneración no solo por cantidad de horas, sino por productividad.
Otro de los puntos más discutidos fue la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Cordero negó que se trate de un mecanismo para financiar despidos y explicó que el fondo se conformará a partir de un tres por ciento de las contribuciones patronales. Según indicó, esos recursos estarán destinados principalmente a las pequeñas y medianas empresas, que muchas veces no cuentan con fondos para afrontar procesos de desvinculación. “No se reducen las indemnizaciones por despido, se ordenan las indemnizaciones por despido”, afirmó.
El funcionario también descartó que la iniciativa implique un desfinanciamiento del Estado y subrayó que el esquema fue diseñado en coordinación con el Ministerio de Economía, bajo el principio de equilibrio fiscal. Aseguró que el fondo no podrá utilizarse de manera discrecional y que apunta a reducir la litigiosidad laboral, evitando conflictos judiciales para determinar montos indemnizatorios.
Respecto del debate legislativo, Cordero valoró la discusión que se desarrolla en el Senado y evitó pronunciarse sobre la cantidad de votos necesarios para su aprobación. “El debate que sucede en el Senado parece muy rico y le permite a la opinión pública enterarse de la realidad de las cosas que están pasando”, sostuvo, y destacó el trabajo técnico realizado por el oficialismo.
Finalmente, se refirió a la postura de la CGT y a la posibilidad de una judicialización de la reforma. Reivindicó el rol del sindicalismo en un sistema democrático y aseguró que el Gobierno mantiene un diálogo fluido con los gremios. “El sindicalismo es extremadamente necesario”, afirmó, y llamó a diferenciar los planteos políticos de los reclamos que, según dijo, buscan defender genuinamente los derechos de los trabajadores.
Ante la consulta sobre si se trata de una ley antisindical, Cordero respondió de forma categórica: “Es una ley en favor de todos. En favor de los trabajadores, de los empleadores, de los sindicatos y de toda la sociedad argentina en general”.