El transporte público terminó convirtiéndose en el componente más pesado dentro de la canasta de servicios públicos y el interior argentino ya exhibe uno de los procesos de encarecimiento más fuertes de los últimos años.
Las tarifas de colectivos fuera del AMBA ya se ubican, en términos reales, un 45% por encima de los niveles registrados en 2019.
Según un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET), el dato refleja el fuerte impacto que tuvo la eliminación del Fondo Compensador del Transporte del Interior durante 2024, una decisión que obligó a provincias y municipios a absorber cada vez más costos operativos en un contexto de suba de combustibles, inflación y reducción de subsidios nacionales.
Actualmente, el boleto promedio ponderado del interior alcanza los $1.549, muy por encima de los valores del AMBA.
Para comparar:
- el boleto mínimo de colectivos nacionales costaba, a principios de mayo, $714;
- las líneas porteñas llegan a $754;
- y las provinciales bonaerenses rondan los $969.
La diferencia ya no es solamente nominal. El informe muestra que el interior argentino se convirtió también en la región donde el transporte pesa más sobre los ingresos de los hogares.

Respecto de los aumentos, las líneas de la Ciudad aumentan 5,4% (IPC de marzo 3,4% más 2% por regla indexatoria). Las líneas interjurisdiccionales, que habían subido 7,7% en abril, se mantuvieron sin cambios. El gasto total en transporte sube 3% respecto del mes anterior.
El transporte ya pesa más que la luz y el gas
El estudio del IIEP detecta además un cambio profundo en la composición del gasto de los hogares: el transporte pasó a explicar casi la mitad de toda la canasta de servicios públicos.
En mayo de 2026, el gasto en transporte representa el 48% del total de la canasta de servicios del AMBA y se consolidó como el rubro de mayor incidencia sobre el salario.

“El transporte aportó por sí solo 29 puntos porcentuales de los 50 puntos de aumento total de la canasta”, señala el informe.
El mapa del transporte más caro
La situación se vuelve todavía más delicada cuando se compara el peso del boleto sobre los ingresos provinciales.
En algunos casos, una canasta mensual de transporte público ya representa alrededor del 23% del salario mínimo.

- San Salvador de Jujuy: $1.272
- Salta: $1.450
- San Miguel de Tucumán: $1.250
- San Fernando del Valle de Catamarca: $1.250
- Santiago del Estero: $1.390
- La Rioja: $1.000
- Formosa: $1.750
- Resistencia (Chaco): $1.885
- Corrientes: $1.890
- Posadas (Misiones): $1.365
- San Juan: $1.300
- Mendoza: $1.400
- San Luis: $1.000
- Córdoba: $1.720
- Santa Fe de la Vera Cruz: $1.900
- Rosario (Santa Fe): $1.720
- Paraná (Entre Ríos): $1.720
- Concordia (Entre Ríos): $1.620
- Tandil: $1.696
- Mar del Plata: $1.550
- Bahía Blanca: $1.839
- PBA (Pasajes en Provincia): $969
- CABA (Colectivos): $754
- Subte CABA: $1.490
- AMBA - Nación: $714
- Tren AMBA: $310
- Santa Rosa (La Pampa): $1.290
- Neuquén: $1.390
- Viedma (Río Negro): $980
- San Carlos de Bariloche (Río Negro): $2.046
- Rawson (Chubut): $1.400
- Trelew (Chubut): $1.000
- Comodoro Rivadavia (Chubut): $1.114
- Río Gallegos (Santa Cruz): $1.500
- Ushuaia (Tierra del Fuego): $1.280
La comparación regional también resulta incómoda para Argentina: según el IIEP, varias ciudades del interior ya muestran un peso relativo del transporte superior al de capitales sudamericanas relevadas en el estudio, respecto del salario mínimo.
Por ejemplo, mientras puede representar el 23% en Corrientes y 11% en el AMBA, en Asunción y Santiago de Chile sólo trepa al 6%, en Montevideo y Bogotá al 9 y en San Pablo al 14.
Detrás del fenómeno aparece un doble movimiento
Por un lado, el Estado nacional redujo fuertemente los subsidios al transporte. El informe muestra que las transferencias reales al sector caen 34% interanual.
Por el otro, los costos operativos siguen creciendo, especialmente por el impacto del combustible.
El IIEP calcula que el costo técnico del colectivo en AMBA —es decir, el valor real del boleto sin subsidios— ya asciende a $1.960 por pasajero.
Ese valor supera en 160% al boleto mínimo porteño y muestra hasta qué punto el sistema todavía depende de compensaciones estatales.
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