Guillermo Francos pasó de ser el jefe de Gabinete del presidente Javier Milei a dedicarle tiempo a una granja avícola mediana que construyó durante los últimos años con un socio. Salir de la gestión “le cambió la vida”, aunque con el entusiasmo por volver a ocupar un lugar clave en la gestión pública todavía latente.
Por ahora, sus funciones en el directorio de YPF y los saludos por chat con el Presidente son sus únicos acercamientos a la vida política, pero no descarta ser candidato en 2027. Pese a los ruidos internos que sacuden a la cúpula del Gobierno, se mostró optimista con el rumbo económico.
En una charla mano a mano con El Cronista, el exfuncionario repasó sus desafíos en la gestión, desde la Ley Bases hasta susu “última foto” -así la llama-, con los 20 gobernadores en la Casa Rosada. Confiesa que hubo un punto el año pasado en el que temió que el gobierno de Javier Milei podía caerse.
Francos recordó que su pase por el Gobierno no estuvo ajeno a internas y “operaciones” para sacarlo del medio, nacidas en el propio riñón libertario, y reveló cómo vive Milei las peleas en su círculo más cercano, en referencia a los cruces entre el ala de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; y el asesor presidencial, Santiago Caputo. En esa línea, prefirió ser precavido ante los acontecimientos de su sucesor, Manuel Adorni.
"Muchos consideran que Milei no es un político, pero tiene una inteligencia para ver la política muy clara“, lanzó en un momento de la entrevista con este medio, antes de animarse a comparar su vida política con el líder libertario con su pasado partidario de la mando de otro economista que sigue vigente, Domingo Cavallo.
- ¿Cómo ve hoy el Gobierno desde afuera de la gestión ejecutiva? ¿Le cambió mucho la vida?
- Por supuesto que me cambió la vida. Uno pasa de una situación de mucho estrés, de mucha tensión permanente con muchos temas, uno tras de otro, y una agenda muy ocupada entre los temas de Gobierno, con los embajadores, los empresarios, recibiendo gente, hablándole a los fondos y de golpe es como que uno pasa a no tener nada. Se acabó todo, ¿no? Así que hay que reinventarse un poco. A mí me pasó varias veces. No me costó reinventarme. Me fui de viaje con mi mujer y mi hijo. Nos tomamos una semana afuera y volví. Empecé a hacer las actividades que hacía antes. Lo único que no hice fue volver a trabajar en una corporación como en la que estuve muchos años sino que empecé a ocuparme un poco más de mí. Yo tengo una granja avícola mediana que la construimos hace mucho tiempo con mi socio, que es el que se dedicó y el que entiende y que tenemos una cantidad importante, 370.000 gallinas en producción, en galpones que lo hicimos cuando terminé mi función en el Banco Provincia. Lleva ya 15 años ese proyecto y hoy es un emprendimiento mediano muy bien armado. Y después, sigo pensando en cómo reencauzar lo que es un poco mi pasión que es la actividad política, la gestión pública.
- ¿Sigue hablando con el Presidente?
- No estuve con el Presidente. Sí, hemos intercambiado, ese contacto no se pierde. Yo siento por el presidente Milei una amistad fundamentalmente, lo conozco hace muchos años. Si yo era jefe de Gabinete y tenía muchas funciones, imagínense el Presidente. Entonces tampoco uno quiere entrometerse ni molestar.
- ¿Le dio algún consejo en el último tiempo?
- No, no, no. Saludos, alguna vez escribí sobre alguna de las cosas que había obtenido, que había conseguido y lo saludé, lo felicité.
-¿Cómo vivió el fallo de la Justicia de los Estados Unidos formando parte ahora de YPF?
-El fallo es el resultado de un enorme trabajo que llevó adelante la defensa del Estado nacional a cargo de la Procuración del Tesoro y a la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia y por supuesto por el lado de YPF su equipo jurídico, como también los abogados que los representaban en Nueva York. También destaco la enorme ayuda del Departamento de Justicia de los Estados Unidos que se presentó hace unas semanas apoyando expresamente la posición de Argentina ante la Cámara de Apelaciones para el Segundo Circuito de Nueva York. Eso es consecuencia de la relación entre los Presidentes Trump y Milei, y también resultado de la tarea de los cancilleres y nuestros embajadores en Washington. O sea, los viajes del Presidente a EE.UU. han dado resultados impresionantes, mal que les pese a quienes lo han criticado tantas veces por este motivo.
-¿Puede abrirle el juego a la Argentina a nivel internacional ponerle un punto final al riesgo de perder su principal empresa mixta en tiempos en lo que la energía es un acervo estratégico?
-La sentencia tiene también gran importancia fuera de los jurídico o de los 16 o 18.000 millones de dólares de la condena que se evitó. Hoy Argentina se ha sacado de encima otra “espada de Damocles” de las varias que tenía cuando este Gobierno llegó al poder. Seguramente esto tendrá un gran impacto en los mercados y en el acceso de nuestro país al crédito externo. Lo veo como un gran éxito del gobierno del Presidente Milei que fue paso a paso enhebrando este resultado.
Hitos y derrotas en su gestión y el momento en que pudo caerse el Gobierno
- Mirando hacia atrás, ¿cuáles fueron los hitos de su paso por el gobierno y qué hubiera hecho distinto a la distancia?
- Yo digo que fue todo un aprendizaje, no solamente mío, sino de todo el equipo. Porque teníamos que gestionar un país en crisis absoluta, sin un peso, con una minoría parlamentaria excesiva. Era complejo poder hacerlo. Y fuimos aprendiendo un poco el camino, nos pegamos unos golpes. El primero fue la Ley de Bases Inicial, que, claro, uno llega al poder como una cosa nueva y había mucho desconcierto en la oposición por la forma en que había sido elegido Milei, no cualquiera saca de la nada 55% de votos en un balotaje. Así que, para mí eso significaba un quiebre muy grande entre la política tradicional y lo que aparecía como una política diferente. Bueno, creo que eso nos generó un pequeño paraguas, donde la capacidad de reacción de la política no aparecía.
- ¿Y por qué fracasó ese primer intento de Ley de Bases?
- Era muy ambicioso y aunque habíamos conseguido consensos en las comisiones que intervinieron, después es muy difícil sumar mayoría de votos. Cada uno trata en ese momento de obtener alguna ventaja, algún beneficio. En ese momento que comenzó el tratamiento, conseguimos la aprobación en general pero cuando se pasa a la votación en particular se trabó en un artículo. Y ahí creo que no tuvimos la capacidad para considerarlo, reconsiderarlo o tratar de arreglarlo ahí en el momento. Y yo creo que eso fue falta de experiencia y de conocimiento, y de desconocer un poco las reglas de esa política que se había formado. Pero bueno, ahí nos retiramos, empezamos a conversar nuevamente con todos los sectores afuera del Congreso y conseguimos, dos o tres meses después los acuerdos para sancionar una ley un poco menos ambiciosa, pero que era fundamental en algunos puntos.
- ¿Ahora es más fácil, después de la elección de octubre?
- Sí, tener un bloque de 90 diputados propios cambia totalmente la ecuación. Si hay una ley difícil para tratar es la Ley de Contrato de Trabajo, las presiones que genera, y el Gobierno consiguió aprobarla. Así que creo que ahí hubo una muy buena gestión del Ejecutivo, de la conducción de los bloques, del Ministerio del Interior. O sea, creo que ahí se generó un buen trabajo de equipo para aprobarlo.
- Los gobernadores tuvieron un rol fundamental durante su gestión, que terminó con esa foto dos días antes de su salida. ¿Cómo ve que progresó esa relación hoy? ¿Se va a mantener el apoyo de las provincias, considerando que antes se habló mucho de la “falta de credibilidad” del Gobierno en la negociación?
-El resultado de la negociación se vio claramente en la reforma de la Ley de Contrato de Trabajo. Existe esa posibilidad de conversar con los gobernadores que entienden los cambios que necesita Argentina para poder progresar. Ahora, siempre hay que tener en cuenta que los años pares son los más fáciles y los impares son los más difíciles, y sobre todo los impares presidenciales porque ahí juegan los candidatos a gobernador. O sea los gobernadores que hoy negocian, mañana son candidatos, y ahí se genera siempre una tensión que fue lo que pasó el año pasado.
-¿No vieron venir el riesgo del año impar?
-Muchos lo consideran que Milei no es un político, pero tiene una inteligencia para ver la política muy clara. ¿Qué pensó el Presidente el año pasado? “Este es un año complicado, van a atacar mi activo más importante, que es la baja de la inflación, entonces van a intentar que rompa el equilibrio fiscal que es mi activo”. Ahí lo que hizo fue tomar medidas económicas de restricción fuertes, como subir la tasa de interés, y todo eso generó un poder de resistencia ante la oposición política y permitió superar ese momento de fuertes ataques. Se empezó con la denuncia por el tema de Discapacidad, un intento de reforma de la ley de Universidades y después se sancionó la del Garrahan. El Presidente lo vetaba, volvía al Congreso, lo aprobaban, eso fue todo en dos meses y medio y se pudo resistir gracias al que el Presidente tomó esa precaución junto con el ministro (Luis) Caputo.
- ¿Hubo temor de que avance un juicio político?
- Yo veía venir el malón, dije acá nos van a enchufar un pedido de juicio político, y en ese momento tenían la posibilidad por números de atacarnos. Por suerte no llegaron ahí porque después de la elección de septiembre, que fue la derrota de la provincia de Buenos Aires, yo dije acá se nos complica… Si en octubre le hubiera ido mal al gobierno, ahí se hubiera complicado...
- ¿Se podría haber caído el gobierno de Milei?
- Creo que la intención de muchos sectores de la oposición era generar un pedido de juicio político, algunos lo dijeron, lo expresaron en ese momento, y era difícil conseguir el tercio.
- Ese fue también uno de los focos de ataque de la oposición con las mociones de censura.
-A mí me hubiera gustado ir a enfrentar la moción de censura, me hubiera gustado para debatir ese tema. Nosotros teníamos muchos argumentos para contrarrestar ese debate sobre el Garrahan y Discapacidad. Así y todo, y el Presidente me dio la instrucción, y lo hicimos, de que solucionemos el tema de Garrahan, y cambiamos partidas para darle ese apoyo.
El “Milei político”, su candidatura en 2027 y cómo vivió la interna entre Karina y Santiago
- Recién hablaba de Milei, todos conocemos más su perfil de economista, porque es el que también él mismo usa, pero aludió también a un Milei con mirada política. ¿Por qué no se percibe esa manera, o por lo menos no lo hace públicamente?
- Creo que Milei tiene una visión política. Tal vez la expresión del Presidente no es una expresión convencional. Yo, por ahí, tengo mi diferencia con eso, pero él entiende que debe expresarse políticamente de la forma que lo siente. Por eso son sus cuestionamientos, por eso lo que algunos creen que son exabruptos, ¿no? Incluso por ahí cuando se equivoca también, porque el Presidente también se equivoca, es un líder político bastante novel y es lógico que se equivoque en algunas cosas, ¿no? Y además tiene esa personalidad tan fuerte, que es confrontativa.
- Usted era uno de los negociadores políticos con más experiencia, ¿siente que en algún momento no le prestaron toda la atención a sus advertencias?
- No, no, el Presidente entendía perfectamente. Lo que hay que tener en cuenta es que Argentina estaba en una situación terminal como nunca había estado antes, porque si uno mira los números del país, la caja que tenía, las deudas que tenía, la situación era mucho peor que la de 2001. Entonces, hay que entender los dos primeros años del presidente Milei en ese marco. Y la verdad, lo que realmente hay que admirarle al Presidente es la valentía que tuvo para realizar un ajuste presupuestario tan fuerte y conseguir el equilibrio. Hacer todos los cortes que forman parte del curro de la política y en solo un mes.
- ¿Ve una dinámica de poder distinta dentro del Ejecutivo en lo que respecta a la interna ahora, la ve más equilibrada?
- Sin duda, hay diferencias, hubo por lo menos mientras yo estuve y lo que veo es que hoy también existen algunas diferencias de visión que son significativas, pero el Presidente es el que toma las decisiones.
-¿Se puede ser neutral dentro del Gobierno sin tener que tomar un bando?
-Creo que siempre el fiel de la balanza es el Presidente. Es el que baja línea en su equipo, da instrucciones y trata de acomodarle las tensiones también. Lo cual no es sencillo, Menos para alguien con la personalidad del Presidente. Pero yo creo que él lo ha hecho muchas veces.
-¿Lo notó alguna vez enojado por esa interna?
-Sí, claro. A él no le gusta esa confrontación. No le gusta tener que elegir entre una cosa u otra, sobre todo cuando son dos personas que él aprecia y valora mucho. Hablo de los que aparecen como cabezas de esas posiciones diferentes (Nota de los autores: Karina Milei y Santiago Caputo). Prefiero no hablar de internas, hay visiones diferentes de la política que repercuten en la gestión. El Presidente las ha ido resolviendo.
- ¿Siente que esas diferencias internas le repercutieron también en su gestión?
-No sé si en mi gestión. En realidad, siempre me sentí muy libre porque tenía una relación anterior con el Presidente y él siempre nos respetó eso. Hablé con los medios que quería hablar, no tuve limitaciones. Nadie me puso, me impidió, digamos, desarrollar y opinar. Y cuando tenía temas para decir al Presidente, lo decía. Hablaba con él y le daba mi visión.
- ¿Hoy advierte que hay un interlocutor más claro con los gobernadores, por ejemplo? Porque en su momento se decía que hablaban en paralelo con distintas personas dentro del Gobierno para negociar...
- Veo que hay una cara visible hoy de la negociación política, pero no sé si por debajo hay o no otras conversaciones.
- Y hacia adelante, ¿cómo sigue su camino, sigue formando parte del espacio? ¿Está afiliado?
- No estoy afiliado a ningún partido
- ¿Y se afiliaría?
- Sí, por supuesto, no tengo problema. Lo que pasa es que no me parece que... A ver, a mí la gestión de política partidaria a esta altura ya la hice tantas veces en mi vida que no tengo paciencia para eso.
- ¿Fue muy distinto hacer política con Domingo Cavallo que con Javier Milei para comparar a dos referentes económicos con construcciones políticas a los que siguió?
-Creo que en ambos casos a ninguno de los dos le gustaba la gestión política partidaria. Con Cavallo me acuerdo formamos un partido político, yo era mucho más joven también y recorrí el país. Acá también se formó un partido político, estuvo en manos fundamentalmente de Karina Milei y de Lule Menem, que fueron los que se recorrieron el país, se aliaron con los dirigentes, y la verdad es que hay que reconocer el mérito por eso. Porque no es fácil, de la nada. Está bien que tenían esta atracción que generaba Javier, pero igual después de eso hay que darle contenido. Y yo diría que no es fácil conseguir dirigencia política, la gente hoy no quiere saber nada con la política, está en otra cosa, está un poco harta. Por suerte, aparecieron muchos jóvenes que sí tienen ganas de participar y como Milei representaba un poco esa anti política, los jóvenes adoptaron este espacio que se creaba para participar.
- ¿Ve un punto de comparación con lo que significó La Cámpora en su momento, en otra época, con otros referentes, en cuanto a volver a rejuvenecer la política?
-No sé si ese fue el sentido de La Cámpora, la verdad, como yo no lo viví internamente, no lo sé. Acá sí lo veo, acá ha habido mucha participación de jóvenes. Muchos han tomado espacios parlamentarios, en las legislaturas y en los Concejos Deliberantes. Así que a mí me parece que es un partido que ha tenido un desarrollo explosivo. Y me parece bueno, eso me parece muy bueno.
-¿Sería candidato, Francos? Se mencionó la posibilidad que compita por la Provincia de Buenos Aires en 2027…
- Senador provincial, no. Y los senadores nacionales por la Provincia se eligen dentro de cuatro años. No estoy pensando a cuatro años vista, no. Pero para la elección del 2027, en lo que pueda colaborar, lo haría.
-¿Dónde se ve compitiendo entonces?
-Ahora no lo sé. Uno tiene que dejar correr los tiempos y ver dónde puede ser más útil y dónde puede aportar más. Y dónde tiene espacio, también.
-¿Y qué cambió del año pasado, cuando se lo mencionaba como posible candidato, a la actualidad, que ahora lo ve con otros ojos?
- El año pasado me operaban, que es distinto. Me querían sacar del medio. No voy a hacer nombres porque cada vez que los hice se enojaron conmigo, pero me acuerdo cuando a cada rato decían que me iba a una embajada a otro lado. Entonces yo, como chiste, le dije a un colega de ustedes “me la paso armando y desarmando valijas”. Y después empezaron con que podía ser candidato, que podía ser senador de la capital, que podía ser diputado. Yo no tenía ningún interés en eso. Estaba cumpliendo un rol que me parecía importante y ayudando a un cambio en la Argentina también muy importante. Nunca pensé en ser candidato en las elecciones pasadas.
- ¿Pero para 2027 podría llegar a ser una posibilidad?
- Por supuesto. Mientras tenga capacidad y tenga posibilidad y tenga espacio, voy a estar disponible. Como le dije al Presidente cuando me fui: cuando me necesite, voy a estar.
Las próximas inversiones, la demora con las privatizaciones y los “ruidos” en la economía
-Por último, ¿en qué instancia ve al Gobierno en este momento? Porque por un lado confluyen datos económicos que son positivos, que hablan de crecimiento, pero a la vez se cruzan con otros que generan ruido: el consumo que no termina de encender, el desempleo que aumenta...
- Entiendo que puede haber alguna gente que no tenga paciencia. Pero uno tiene que analizar un poco la historia argentina. Desde 1930, que fue el golpe militar de Uriburu, hasta aquí hemos tenido, todos presidentes estatistas, populistas y contrarios al desarrollo libre de la economía, salvo cuatro. Este Presidente, de lo primero que se ocupó, fue de arreglar las cuentas públicas, porque sin eso es imposible hacer nada. Si uno recurre siempre al artilugio más fácil que existe para generar esta sensación de felicidad y plenitud, nunca se soluciona nada. Entonces, este Presidente empezó del otro lado y abrió la Argentina al mundo de una manera que no se vio antes. Un poco por sus características personales, se convirtió internacionalmente en un símbolo de la apertura económica en contra del estatismo de cualquier tipo.
-La baja de la inflación sigue siendo una de las banderas políticas del Gobierno, ¿cómo le afectan estos últimos meses al alza?
-Aunque hoy no parece que la inflación sea lo más importante para la gente, porque las encuestas ponen otras preocupaciones antes que la inflación, creo que lo que viene en este año y medio de la Argentina es que la inflación empiece con cero y eso es un golpe psicológico muy fuerte para la sociedad. No es una pavada. Te empezás a parecer a los países importantes del mundo. Y además va a tener impacto la inversión.
- ¿Cuáles son los pilares para que empiece a notarse ese aluvión de inversiones que tanto se busca?
-Primero, la inversión de las privatizaciones que, por ahí, no se están haciendo al ritmo que deberían hacerse, debería haberse acelerado mucho más y se ha demorado, producto tal vez de que había otra prioridad del Gobierno, qué sé yo. Terminar de privatizar los trenes, las rutas, todo eso va a generar actividad económica, además de los proyectos RIGI. Y esto que se está debatiendo ahora sobre el famoso tema de los periglaciares en el Congreso, es algo que nosotros veníamos planteando hace un año atrás para que hagan inversiones en minería. Se va a aprobar porque los gobernadores necesitan que se apruebe y lo pedían ya entonces. Entonces, si finalmente esta política del gobierno de mantener el equilibrio fiscal y de no emisión para financiar el déficit se sigue cumpliendo, eso va a dar resultado en la inflación, que va a terminar siendo cero algo, y eso va a tener un impacto muy fuerte en la gente.
- ¿No se están pensando demasiado en el largo plazo para que los efectos lleguen a la sociedad, hasta dónde puede aguantar la paciencia social?
-Es más difícil hablar de proyectos de inversión cuando todavía no están, que cuando la inversión empieza a concretarse. Pero hoy ya tenemos superávit energético, y va a crecer en los próximos años cuando aparezcan los barcos convertidores de GNL y se haga el gasoducto a Punta Colorada. Para el año 2030, en la última parte del segundo gobierno de Milei, vamos a tener un ingreso espectacular por energía, y cuando uno tiene balanza comercial favorable, es mucho más fácil terminar de ordenar la economía para generar las posibilidades de inversión en otros campos. Pese a los ruidos que puedan existir, lo que ustedes dicen que son internas, pese a todo eso en el Gobierno hay una conducción, una idea clara de hacia dónde tiene que ir la Argentina, y eso se va concretando.














