

El famoso broche de Evita, que estaba fuerte del país y que recrea la bandera argentina con zafiros y diamantes que Madonna y Susana Giménez intentaron sin éxito comprar hace 15 años por casi un millón de dólares, ahora está en el pecho de Victoria Vanucci.
Según cuenta Exitoina, se lo regaló para su cumpleaños, el 15 de enero, su marido empresario de medios Matías Garfunkel. Lo pagó casi medio millón de dólares.
Victoria ya usó la joya en reuniones sociales y hasta tuitió una foto en la que lo viste, aunque fueron pocos los que reconocieron el origen de la joya.
La gran pregunta es cómo llegó a sus manos. En octubre del año pasado, el broche llamado Sol de Mayo y creado por Van Cleef & Arpels fue parte de una subasta de Christie’s en Nueva York.
Fue promocionada como una de las Magnificent Jewels –joyas magníficas– que destacó la casa de remates millonarios en su catálogo, en el que incluyó el valor histórico de la pieza y la exquisita técnica con la que fue armada para simular el flamear de la bandera argentina sin que se perciban los engarces. Toda una obra de arte.
Era la segunda vez que Christie’s vendía ese artículo. En abril de 1998, lo entregó a cambio de US$ 992.500 en un remate del que participó, sin éxito, la conductora Susana Giménez, quien en persona llegó a su última oferta con US$ 900.000 y quedó en el camino. En aquel momento, trascendió que el comprador fue el sultán de Brunei.
Pero las segundas vueltas hacen que el valor de las joyas se ajuste, a la baja.
El 15 de octubre del año pasado, “un coleccionista argentino adquirió el broche de Eva Perón por US$ 461.000″, informó formalmente Christie’s tras el remate. Con ese medio millón de dólares, Garfunkel logró volver a traer al país la joya y sorprender a su esposa la mañana de su cumpleaños.
En la casa del barrio de Belgrano en la que viven, se lo entregó en una caja y le contó toda la historia.
Evita usó ese broche en numerosos actos públicos, entre ellos, la jura de la Constitución de 1949, que posibilitó la reelección de Juan Domingo Perón y el voto femenino. La joya resaltaba en los típicos y discretos trajes sastre por los que se reconoce mundialmente a Evita.










