Los tiempos parecen adelantarse y no solo para el Gobierno. En el círculo de Javier Milei repiten que nada los toma por sorpresa, al menos desde lo político. Aseguran que esperaban un 2026 en el que la oposición redoblaría su ofensiva para desestabilizarlos y empujarlos a entrar al año electoral a los tropezones. No preveían, sin embargo, que ese proceso se acelerara tanto.
Las primeras reformas aún no terminan de implementarse y, al mismo tiempo, el Congreso ya empieza a discutir la próxima tanda sin plena certeza sobre las definiciones judiciales. La línea roja dejó de proyectarse hacia el segundo semestre. Las negras también juegan, como reza el dicho, y nuevos y viejos actores se le animan a un Gobierno que empieza a ser percibido como desorientado.
Ese cambio de ritmo se reflejó con nitidez en la cena de la Fundación Pensar. Todas las miradas se posaron en Mauricio Macri, pero no fue el único nombre que circuló entre las mesas. En el Círculo Rojo comenzó a tomar forma una discusión más amplia: qué otros “outsiders” podrían dar el salto a la política en 2027 como alguna vez lo hizo el líder del PRO.
En ese radar apareció con fuerza Jorge Brito (h). A diferencia de su padre, con vínculos históricos con el peronismo, Brito mantiene lazos con el partido amarillo a partir de su gestión en River. Es, además, una de las figuras más influyentes del sistema financiero, con intereses que se extienden al sector energético. Una persona que lo conoce bien no dudó en ponderarlo en una charla informal durante el evento.
Confirmó su deseo de competir por la Presidencia, aunque no en el corto plazo. “Va a dejar correr un par de mandatos antes de animarse a jugar a fondo”, anticipó. Incluso entre quienes acompañaron a Javier Milei en 2023 y renovaron ese respaldo en 2025 empieza a aparecer una inquietud: que el “León” no llegue con la misma fortaleza a 2027.
“Se lo mencionó también a (Dante) Gebel, aunque se lo asocia más al massismo”, comentó uno de los protagonistas de la noche. La lectura de fondo es otra: “Hay una necesidad de buscar una alternativa para 2027, más amigable pero que no cambie las cuestiones de fondo de este Gobierno”.
“¿Y Mauricio?”, preguntaron varios. Un dirigente cercano al expresidente no lo descarta. “Hace un año te decía que no. Hace unos meses, me surgió la duda. Hoy te digo… vamos a ver”, deslizó. Mientras tanto, Macri se mueve: estuvo en Chaco y prepara nuevas recorridas para tomarle el pulso al clima social.
“Él siente que todavía tiene representatividad. Pero no creo que se anime a competir si no percibe una intención real de acompañar y jugarse detrás suyo. Una cosa es ser el candidato del 40% y otra del 20%”, explican desde su entorno.
En el PRO, por ahora, la estrategia no cambia: candidato propio. Luego, la táctica se ajustará a cada escenario, como en 2025. El partido, con Fernando de Andreis, y la Fundación Pensar bajo la órbita de María Eugenia Vidal, caminan encolumnados hacia una narrativa que deje atrás las “improvisaciones”.
También revisan el discurso. “Debemos dejar de vivir del pasado. El ‘no se inunda más’ ya nos aburre hasta a nosotros”, admiten. Si Macri no juega, el foco se trasladará a los gobernadores, como los actores naturales de mayor volumen: “Deberán sentarse los tres y decidir qué hacer”, señalan.
El mapa interno no es homogéneo. Rogelio Frigerio ya avanzó en acuerdos con los libertarios en el frente electoral del año pasado, empujado por sus circunstancias; Nacho Torres se prefiere jugar de pivot; y a Jorge Macri, en la Ciudad, el escándalo en torno a Manuel Adorni le abrió una ventana inesperada.
En ese marco, tampoco se descarta un adelantamiento electoral en algunos distritos para 2027, incluso del PRO. En la Ciudad, por ejemplo, los asesores manejan abril del próximo año como una referencia para definir si convergen o no con las nacionales. Desde La Libertad Avanza también comenzaron a proyectar el calendario, con reuniones de cúpula para pensar el año que viene.
Más allá de los nombres, las dudas pasan por el relato. Cómo provincializar el ideario de Javier Milei —a la inversa del año pasado— aparece como uno de los principales desafíos. Pero ese proceso quedó en suspenso. La crisis en torno a Adorni no solo impactó en la gestión nacional: dejó en un limbo gran parte de estos planes incipientes y reactivó tensiones internas que terminaron por hacerse visibles en redes hacia el final de la semana.
Uno de los episodios más claros se dio en la provincia de Buenos Aires. Según trascendió, el miércoles por la noche se consensuó la salida “en buenos términos” de Agustín Romo de la presidencia del bloque en la Legislatura bonaerense. Aseveran que no hizo falta negociarlo siquiera con el bullrichismo, que tampoco estaban a gusto con la conducción.
La decisión venía gestándose desde octubre del año pasado y en el entorno de Sebastián Pareja —alineado con Karina Milei— la consideraban inevitable por la pérdida de influencia del sector que responde a Santiago Caputo y porque terminaba trabando la dinámica legislativa.
“Las únicas reuniones de bloque que teníamos eran 10 minutos de sesionar. A veces llegábamos al recinto sin tener en claro cómo pararnos frente a lo que se iba a tratar”, describió un integrante de la formación. Del otro lado, Romo buscó desactivar la lectura: “No me echan de ningún lado”.
El ruido político se combinó con el económico. La inflación volvió a ubicarse por encima de lo esperado: 3,4% en marzo. Aunque desde el oficialismo lo atribuyeron a factores externos, cono la guerra, el mayor impacto provino de un componente estacional: educación, cuatro veces por arriba del promedio.
El dato obligó a recalibrar expectativas. En su paso por El Cronista Stream, Ramiro Castiñeira descartó que la inflación llegue a cero antes de fin de año, aunque no desiste del enfoque monetario y descarta la injerencia de las expectativas. “Un país que llega a tres dígitos de inflación como fue Argentina, usualmente tarda entre cuatro a ocho años haciendo las cosas bien”, explicó.
En paralelo, el calendario marca otro punto sensible: el 29 de abril, cuando Adorni se presente en el Congreso. “Espero que venga preparado porque esto es Roma. Y nosotros no podemos hacer nada más que gritar. Va a ser él contra todos”, anticipan desde el oficialismo. En Casa Rosada dan por confirmada la presencia de Milei en el palco para respaldarlo.
Cerca del jefe de Gabinete aseguran que no ven con malos ojos que la Justicia avance en la recolección de pruebas. Confían en que la situación se enfríe en una etapa posterior, aunque reconocen que se trata de una apuesta. ¿Hasta dónde están dispuestos a sostenerlo los hermanos Milei si se complicara su situación judicial?
Los abogados le recomiendan bajar el perfil hasta esa fecha y limitarse a gestos de gestión. La expectativa está puesta en la declaración jurada de bienes, prevista para antes de fin de mayo. La explicación formal será el cobro de una herencia, tal como dejaron trascender, aunque ya hay quienes acumulan tuits para desarticularlo.
El objetivo de una parte del Gobierno se focaliza en frenar el desgaste. Otros buscan diferenciarse. Más allá del frente judicial, el impacto es político. Y el mayor temor es que contamine las chances electorales. Si el calendario se empieza a desdoblar, la neblina de las urnas asomará antes de lo calculado.
Por caso, las diferencias con Patricia Bullrich ya no se disimulan. La senadora expone las debilidades del exvocero y del otro lado responden: “Ya se lo van a cobrar cuando tengan oportunidad”. No descartan que pueda quedar afuera de próximas reuniones de Gabinete. “Patricia no se enteró que ya no es ministra y sigue autoinvitándose”, disparan desde cerca un ala de Casa Rosada. El achaque fue libre de ironías.