Alberto Fernández demostró una vez más su ductilidad diplomática y desplegó en las últimas horas una ambiciosa estrategia política para la Argentina que se viene: el mismo día en que desafió al FMI para cerrar un acuerdo conveniente para el gobierno, hubo señales de duda y malestar de la Casa Rosada hacia Estados Unidos y un nuevo acercamiento con China que podrá potenciar el financiamiento futuro de las cuentas públicas.

"Si todavía no cerramos un acuerdo con el FMI es porque no nos vamos a arrodillar", desafió Alberto Fernández en el acto de conmemoración por los 11 años del fallecimiento de Néstor Kirchner. La arenga contra el Fondo no terminó allí. Envalentonado con la masa de jóvenes de La Cámpora, el Movimiento Evita, Nuevo Encuentro y Camioneros que lo aplaudían el Presidente planteó: "Me exigen un acuerdo rápido pero voy a cerrar con el Fondo el día que sepa que eso no condiciona el futuro de la Argentina".

El mensaje de Alberto Fernández llegó apenas dos horas después de la afrenta que reiteró Cristina Kirchner al FMI al recordar a su difunto esposo. "No estamos en el negocio de la política, estamos en la transformación de la patria. Ni claudicar ni arrodillarnos, salir a defender con hidalguía y dignidad los derechos de los argentinos", sentenció la vicepresidenta en su pasaje destinado a rememorar el pago que Néstor Kirchner hizo al Fondo con dinero prestado por el régimen de la Venezuela de Hugo Chávez.

En el mismo momento en que Alberto Fernández desafiaba al FMI el ministro de Economía, Martín Guzmán, viajaba a Roma para la cumbre del G20. Allí se reunirá con la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, a quien le planteará un acuerdo inmediato con pago a 10 años y una rebaja de los sobrecargos.

Guzmán cree que puede haber aval de Estados Unidos para cerrar un plan de Facilidades Extendidas por los u$s44.800 millones que se le deben al FMI por la deuda contraída en el gobierno de Mauricio Macri. Algo de esto dejará planteado el mismo Alberto Fernández este fin de semana ante Georgieva cuando también se reúna a solas en Roma en medio de la cumbre del G20.

LA RUTA CON CHINA

La estrategia desplegada por Alberto Fernández circula en paralelo a los gestos de acercamiento con China. Ayer por la tarde el Presidente aceptó una invitación de su chino Xi Jinping para participar de manera virtual en los primeros días de noviembre en la apertura de la Feria CIIE de Shangai que reúne a las empresas más poderosas de China y del mundo oriental.

La apuesta es muy fuerte y se gestionó gracias a los buenos oficios del embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja, que ya cerró para febrero una visita de Estado de Alberto Fernández a China.

Según pudo saber El Cronista en ese viaje a Beijing el presidente chino dejará planteada la agenda de la alianza estratégica integral que hay con la Argentina y que abarca financiamiento fresco, swaps en Yuanes, obras de infraestructura, apoyos multilaterales, la cooperación en defensa militar y el despliegue de la tecnología 5G.

Son todos los temas que más irritan a Estados Unidos. Al menos así lo dejó entrever el designado embajador estadounidense en Buenos Aires, Marc Stanley, durante su exposición en el Senado. El enviado de Joe Biden describió a la Argentina como "hermoso bus turístico al que no le andan las ruedas". Y alertó sobre el avance de China en la región, en especial en el desarrollo de tecnología digital del 5G.

También Stanley cuestionó en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado cierta inclinación de Alberto Fernández en la defensa de regímenes como los Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Es cierto que el futuro embajador de Estados Unidos en Argentina aseguró que Washington va a "ayudar a la Argentina para reestructurar su deuda con el FMI", aunque advirtió que se trataba de "uno de los dos mayores desafíos que enfrenta el país: la enorme deuda con el FMI y su prolongada recesión". No sólo esto. También reclamó un plan económico de parte del gobierno.

Los mensajes de Stanley generaron cierto malestar en el gobierno. Allegados al canciller Santiago Cafiero entrevieron a El Cronista que en la Casa Rosada llamó la atención y hubo molestia por el mensaje de un embajador que aún no llegó a la Argentina ya que, entienden, sus expresiones no se condicen con la buena sintonía que hay entre Alberto Fernández y Biden.

Otro funcionario del gobierno describió su sorpresa de manera gráfica: "Antes pensábamos que los Halcones de Estados Unidos estaban en la Secretaría de Seguridad y las Palomas venían del Departamento de Estado pero resulta que todo se invirtió". Se refería a los mensajes conciliadores que expuso el secretario de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, en su reciente encuentro con Gustavo Béliz en Washington en contraposición con el duro mensaje del designado embajador Stanley.

En medio de esto, avanzan las tratativas que está cerrando el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, para lograr una reunión bilateral de Biden y Alberto Fernández en la cumbre de Cambio Climático que se dará en los próximos días en Glasgow. Todo sea por sumar apoyo de Estados Unidos en el border del FMI por las negociaciones de la deuda. La diplomacia pendular forma parte del pragmatismo peronista que Alberto Fernández lleva en su ADN.