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La “cúpula” del Palacio Libertad -ex edificio de Correos, ex CCK- lucía espléndida. El equipo del Atlantic Council -una organización no partidaria con sede en Washington, que busca afianzar las relaciones entre los Estados Unidos y distintos países- participó en todos los detalles para que los invitados se sintieran cómodos, en una puesta de escena impecable, casi teatral.
Mientras casi una veintena de expositores (Luis Caputo, Pablo Quirno, el embajador de EEUU en Argentina -Peter Lamelas-, Horacio Marín, Martín Pérez de Solvay -CEO de Glencore- y José Luis Manzano, entre ellos) expusieron durante casi tres horas, en el auditorio había otros ejecutivos, que se movían sigilosos.
Aunque hubo transmisión virtual, varios trajeados fueron a hacer “networking”. Muchos eran de fondos de inversión medianos o grandes. No son los que mueven miles de millones de dólares, pero si disponen de decenas o cientos de millones para buscar nuevos negocios.
El interés extranjero por invertir en energía, minería y agro es conocido y notorio. Pero empezaron también las preguntas -y propuestas- a un sector que suele aparecer mucho menos: los laboratorios.
El acuerdo de comercio entre Argentina y Estados Unidos supone cambios en el uso de las patentes de los medicamentos por parte de los laboratorios. Hay diferentes tesis sobre quién saldrá más beneficiado.
“Tengo una propuesta para hacerte, ¿cómo te la puedo acercar?“, le dijo -delante de El Cronista- un ejecutivo de un fondo de inversión a un alto mando empresarial de un laboratorio muy importante que está en el país.
Pero no se trató de un hecho aislado. El Cronista conversó con emisarios de tres fondos de inversión que vinieron a Buenos Aires por el evento organizado por el Atlantic Council.
El objetivo declarado del Atlantic Council, “tender puentes”, parecía hacerse realidad. Con diferentes palabras, dos de ellos confirmaron -pidiendo reserva de su nombre- que buscan acercarse a laboratorios que operan en la Argentina. Y el tercero explicó, que luego de minería y energía, era un “sector más atractivo de lo que se cree”, aunque aún no había decidido si comprometía desembolsos.
Por su parte, el embajador Peter Lamelas confirmó que el gobierno de Donald Trump apoyará al de Javier Milei “de la manera que sea necesaria” (whatever it takes. la misma expresión que usó el mandatario estadounidense en uno de sus primeros respaldos públicos a Milei).
“No se pregunten más cuál es el momento de invertir en Argentina. ¡Es ahora!”, manifestó el diplomático. Minutos después, Caputo aseguró que Argentina será uno de los países que más crecerá durante los próximos 30 años.
Reacción local
En los laboratorios que operan en el país no hicieron comentarios sobre los fondos de inversion y sus “propuestas”. Pero deslizaron que quizás el sector tiene mejor ponderación de lo que se estimaba.
Tanto los laboratorios nacionales como los extranjeros se caracterizan por un perfil bastante bajo. Tratan de no hacer públicas sus diferencias, aunque las poseen, en cuestiones como las patentes o medicamentos genéricos.
“Hay buen management, tienen innovación, capilaridad y conocen muy bien cómo funciona la Argentina. Son conocedores de un montón de detalles que a nosotros -los extranjeros- nos cuesta entender del país. Todas cosas por las que los inversores los queremos seducir”, confesó uno de los que maneja una cartera creciente de dólares para Buenos Aires.