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El Impuesto sobre los Ingresos Brutos grava los ingresos derivados del ejercicio habitual y a título oneroso de una actividad económica. Lo recauda cada provincia por separado y se aplica en cada etapa de la cadena productiva, sin posibilidad de descontar lo que ya se pagó en la etapa anterior, a diferencia del IVA.

Fernando López Chiesa, abogado tributarista, socio de Lisicki, Litvin & Asociados, profesor universitario y Magíster en el IE Business School de Madrid, lo ilustra con un ejemplo concreto: “Pensemos en una cadena de valor: desde la extracción de la madera de un bosque, la industrialización y corte para hacer mesas y sillas, luego la distribución al mayorista, la venta del mayorista al minorista y por último la mesa y silla llega a la casa del consumidor final. Cinco etapas. Cinco veces se aplicó Ingresos Brutos con un efecto acumulación sin poder descontar —como el IVA— lo que se pagó en la etapa anterior.”

La pregunta que sigue es obvia. “¿Quién terminó pagando el impuesto de las cinco etapas? El consumidor final, en el precio de compra y sin tener información o discriminación del costo fiscal implícito”, señala el tributarista.

Ingresos Brutos: cómo funciona la retención

Dentro de ese esquema opera el mecanismo de retención. Cuando un cliente designado por la autoridad fiscal como agente de retención paga una factura, descuenta un porcentaje de lo que está abonando e ingresa ese dinero directamente al fisco. El proveedor recibe menos de lo que facturó.

“Facturaste $100.000 a una empresa que es agente de retención. Te aplican una retención del 3%. Recibís $97.000 en tu cuenta. Los $3.000 los retuvieron y los ingresaron a ARBA como pago a cuenta de tu IIBB”, ejemplifica López Chiesa.

El problema es que este sistema genera con frecuencia saldos a favor acumulados que el contribuyente no recupera fácilmente. “En la práctica, nos encontramos que muchas empresas tienen acumuladas sumas muy importantes de saldos a favor, donde muchas veces es laberíntico o sinuoso solicitar trámites para reducir el porcentaje de retención, para conseguir que por unos meses no te retengan o incluso solicitar la devolución. Es plata inmovilizada que afecta el capital de trabajo de las empresas”, advierte el especialista.

Las consecuencias pueden ser más profundas que una simple incomodidad administrativa. “De alguna forma, se altera la relación entre fisco y contribuyente, donde el Estado tenía un crédito con el contribuyente para pasar a tener una deuda con él. Es una forma encubierta de financiar la actividad estatal de las provincias sin crear impuestos, cuyo saldo a favor se va derritiendo, en especial cuando hay procesos inflacionarios altos”, señala López Chiesa. Y agrega un dato que habla del impacto real en las decisiones de negocio: “Hay empresas que para evitar estas retenciones —que muchas veces resultan a una alícuota superior a la del propio impuesto— deciden no vender en determinadas jurisdicciones.”

Por qué retienen Ingresos Brutos

No cualquier empresa puede retener Ingresos Brutos. Hay que estar designado formalmente por la autoridad recaudadora provincial. En la práctica son agentes de retención las grandes empresas con alta facturación designadas por resolución general, las entidades financieras y bancarias —que operan sobre acreditaciones en cuenta a través del sistema SIRCREB— y empresas designadas individualmente por los organismos provinciales según su perfil de operaciones.

La autoridad fiscal incluye al contribuyente en una nómina con determinado perfil recaudatorio —actividad, volumen de facturación, historial de cumplimiento— y el sistema aplica automáticamente las retenciones. “Las alícuotas varían según la actividad del proveedor, si el contribuyente está en el padrón general, en un padrón diferencial reducido o en el padrón de alícuota mayor por incumplimientos, y el tipo de operación”, explica López Chiesa.

Hay además una distinción importante entre tres mecanismos que suelen confundirse. La retención opera al momento del pago: el agente descuenta un porcentaje del cobro. La percepción opera al momento de la venta: el vendedor agrega un porcentaje al precio de la factura y lo ingresa al fisco. La recaudación bancaria vía SIRCREB es quizás la más invasiva: los bancos retienen Ingresos Brutos directamente de las acreditaciones en cuentas de los contribuyentes incluidos en el padrón, de forma automática y sobre todos los movimientos, incluyendo los que no provienen de actividad gravada.

“Los tres mecanismos son pagos a cuenta del Impuesto sobre los Ingresos Brutos pero tienen momentos y actores distintos. La planificación fiscal requiere conocer a cuál de los tres estás expuesto y en qué magnitud”, subraya el tributarista.

Estrategias legales para reducir el impuesto

López Chiesa plantea que la respuesta estratégica ante el problema de las retenciones tiene dos niveles: preventivo y correctivo.

En el plano preventivo, la primera herramienta es el certificado de no retención o de alícuota reducida. Algunas jurisdicciones lo otorgan luego de un trámite y una verificación, por un plazo de hasta seis meses. Otras atenúan la alícuota de retención si el contribuyente supera ciertos parámetros sistémicos. “El camino para reducir la retención depende de la jurisdicción”, aclara el especialista.

Una segunda herramienta es la compensación de saldos a favor contra otros impuestos provinciales. Algunas provincias permiten compensar el saldo a favor de Ingresos Brutos con el ingreso de retenciones y percepciones como agentes de recaudación, e incluso contra el Impuesto Inmobiliario y Automotor. “Sin duda, estos mecanismos ayudan y alivian a la pequeña empresa que tiene todo al día”, señala López Chiesa.

En el plano correctivo, existe la solicitud de devolución, aunque el proceso es complejo y lento. Algunas jurisdicciones ofrecen devoluciones express: en CABA, hasta $ 15 millones en 96 horas, con la condición de no tener deuda y con un límite de una solicitud cada 90 días. En la Provincia de Buenos Aires, hasta $ 3,5 millones en 72 horas, sujeto a controles sistémicos. Fuera de esos casos express, los plazos son otro problema. “Los procesos de devolución, en la práctica, cualquiera sea la provincia en la que se tramiten, son muy extensos. En cualquiera de los casos no bajan del plazo de uno a dos años, y muchas veces hay que solicitar alguna medida cautelar para que el trámite avance”, advierte López Chiesa.

Retención de Ingresos Brutos: qué pasa con los monotributistas

Una de las situaciones más frecuentes de retención indebida involucra a los monotributistas. El Monotributo es un impuesto nacional que incluye el componente de IVA, Ganancias y Autónomos. En los últimos años muchas jurisdicciones provinciales incorporaron un Régimen Simplificado de Ingresos Brutos acoplado al Monotributo nacional, de modo que el pequeño contribuyente paga en una sola cuota ambos tributos. En ese caso, no debería ser retenido.

El problema surge cuando el agente de retención aplica la retención automáticamente sin verificar si corresponde. “Puede ocurrir porque la provincia lo incluyó en una base de datos o porque el agente no verificó la situación del contribuyente”, explica López Chiesa. En esos casos, el monotributista debe reclamar al agente la devolución inmediata.

Este año, la Ciudad de Buenos Aires introdujo además una modificación relevante: cualquier prestación de servicios en la jurisdicción —incluyendo oficios como mecánico o peluquero— quedará exenta de Ingresos Brutos, lo que amplía el universo de contribuyentes que no deberían sufrir retenciones en CABA.

Cómo reclamar retención de Ingresos Brutos indebida ante ARBA

Para quienes ya acumularon saldos a favor y necesitan recuperarlos, López Chiesa describe un proceso de cuatro pasos.

El primero es reunir toda la documentación: certificados de retención emitidos por el agente, acreditaciones bancarias con detalle y la documentación que acredita por qué la retención es indebida —constancia de exención, inscripción en Monotributo sin obligación local de Ingresos Brutos, entre otras.

El segundo es verificar en el sistema de ARBA que las retenciones figuren correctamente registradas en la cuenta corriente. “Muchas veces el agente retuvo pero no informó a tiempo, lo que puede complicar el reclamo”, advierte el especialista.

El tercero es ingresar la solicitud de devolución o compensación desde la web de ARBA, a través del módulo de “Solicitud de Acreditación, Compensación y Devolución”, completando el período reclamado, el monto y el fundamento.

El cuarto es el seguimiento. ARBA emitirá un número de expediente. Si el plazo vence sin resolución, puede presentarse una nota de pronto despacho. Y hay un dato crítico que López Chiesa subraya: “El plazo de prescripción es de cinco años en la Provincia de Buenos Aires. Si el plazo prescribe sin que hayas reclamado, perdés el derecho a recuperar ese dinero.”

La recomendación de fondo de López Chiesa es no llegar a la instancia de devolución si puede evitarse. “Las empresas deben tener una buena planificación fiscal para evitar tener que llegar a la situación de una devolución. Se sugiere haber agotado todas las instancias previas de reducción: los certificados de no retención, la atenuación de alícuotas o la compensación contra otros impuestos provinciales.”