La relación entre el gobierno de Javier Milei y el sector fabril viene tensa prácticamente desde el inicio de la gestión libertaria, en medio de la apertura comercial, la caída del consumo y el reclamo empresario por mayor competitividad. Pero esta semana tuvo un capítulo de alta tensión con un cruce directo.
De un lado, el ministro de Economía, Luis Caputo, trató de “tarados” a quienes hablan de la caída de la industria, en su exposición del 5 de agosto ante la Cámara de Agentes de Bolsa, en el Hotel Sheraton. El cruce escaló en horas y dejó expuesta el estado de la relación con el sector fabril.
“Parece que veníamos de un boom de industria, que desde 2011 a 2023 la economía venía espectacular… Era exactamente lo contrario”, arrancó Caputo. Sostuvo que la industria cayó 10% entre 2011 y 2023 a pesar de los subsidios que recibía en tarifas.
El ministro fue más allá y apuntó contra el consumidor: “Todos los boludos como nosotros pagamos las cosas dos, tres, cuatro, cinco, 10 veces lo que valía”. Y cerró con la frase que encendió la polémica: “Para todos los tarados que hablan de la industria”.
La respuesta de Rappallini
Del otro lado, Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), no dejó pasar el agravio. En diálogo con Radio Mitre, respondió sin nombrar directamente al ministro pero sin dejar dudas sobre el destinatario. “No son declaraciones felices que ayuden al diálogo que tanto se necesita”, dijo.
El titular fabril fue categórico: “Defender la industria no es incompatible con defender la estabilidad macroeconómica”, la baja de la inflación, el equilibrio fiscal y la normalización de la economía. Buscó despegar el reclamo sectorial de cualquier sospecha de populismo.
Rappallini enumeró los problemas que, según la UIA, condicionan la competitividad: cuestiones impositivas, laborales, de infraestructura y de financiamiento, además de la competencia desleal, el bajo consumo y la caída de actividad en varios rubros industriales.
“No estamos defendiendo privilegios, lo que defendemos es que queremos tener las mismas condiciones para competir”, remarcó el dirigente, que evitó pedir devaluación y insistió en la necesidad de “nivelar la cancha” frente a otros países.
Aclaración y paños fríos
Horas después de la respuesta de Rappallini, fue el viceministro de Economia, José Luis Daza, quien salió en X a respaldar a Caputo y, de paso, a ablandar la situación.
Daza sostuvo que el ministro dijo “una verdad económica muy importante”: entre 2012 y 2023 se castigó al campo y a los consumidores para supuestamente ayudar a la industria, con algunas de las formas más extremas de proteccionismo, aislamiento del mundo y distorsión del sistema de precios.
Ese modelo, dijo, “generó déficits, inflación, brecha cambiaria y estancamiento, y la producción industrial cayó 9,6% pese a esas políticas”.
Es exactamente como dice @JoseLuisDazaAR.
— totocaputo (@LuisCaputoAR) August 7, 2026
Jamás dije tarados a los industriales, sino a los que defienden el modelo anterior que lo único que hizo crecer fue el déficit, y con ello, la inflación y la pobreza. https://t.co/bUy7i2ObRk
El funcionario aclaró, no obstante, que lo dicho por Caputo no es un argumento contra la industria, sino contra quienes defienden ese modelo como si hubiera sido pro-industria. Y se definió “pro-industria, pro-campo, pro-minería, pro-mercado”, y remarcó que la estabilidad y la apertura al mundo son la mejor política industrial.
Caputo citó a Daza y también aclaró su frase: “Jamás dije tarados a los industriales, sino a los que defienden el modelo anterior, que solo hizo crecer el déficit, la inflación y la pobreza”.
Números y prioridades
Detrás de las palabras hay números que la UIA viene difundiendo: la presión tributaria sobre la industria argentina alcanza el 52%, un récord mundial, mientras en otros países se subsidia a los sectores manufactureros en lugar de gravarlos con derechos de exportación.
La entidad fabril también reivindicó su peso económico. Según sus datos, la industria genera el 18% del PBI y aporta el 27% de la recaudación, además de sostener el 20% del empleo formal en el país.
“Aportamos a las arcas públicas casi el doble de lo que producimos. Somos el motor fiscal de la Argentina”, resumieron desde la entidad, en un intento por mostrar que el sector no pide asistencia sino reconocimiento.
Pero el trasfondo de la disputa es más amplio que un cruce verbal: la industria no se siente entre las prioridades del modelo de Javier Milei, centrado en el agro, la energía y la minería como motores exportadores y generadores de dólares.
“Parece que veníamos de un boom de industria, que desde 2011 a 2023 la economía venía espectacular… Era exactamente lo contrario. La industria cayó 10% entre 2011 y 2023 a pesar de los subsidios que recibía en tarifas. Para los tarados que hablan de industria"
Esa lectura se replicó fuera de la UIA. La Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) calificó el exabrupto de Caputo como un obstáculo para el debate democrático, y cuestionó lo que definió como un modelo de “primarización” de la economía nacional.
Rappallini, de todos modos, buscó dejar una puerta abierta: “Hay que empezar a valorar al empresario industrial que invierte en innovación y exportaciones”. Y agregó que “las ideas hay que debatirlas, y a las personas hay que respetarlas”.
Desde la entidad aseguraron, ante la consulta de El Cronista, que mantienen el diálogo con el Gobierno “desde hace muchos meses” en busca de una rebaja impositiva, aunque admitieron que las declaraciones del ministro podrían complicar una nueva reunión que se buscaba pedir tras el Mundial.