En un contexto de tensa calma con el Gobierno y mayor presión de las provincias por el derrumbe de la industria, Diego Coatz, director Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) y Economista Jefe durante dos décadas, se despidió y será reemplazado por una mujer, referente de la provincia de Buenos Aires.

Coatz se despidió hoy con un mensaje que replica la frase con la que tituló un fuerte comunicado de prensa ayer la casa industrial: “Sin industria no hay nación”, en alusión a la máxima de Carlos Pellegrini, presidente de la Nación y fundador de la entidad.

“Hoy cierro una etapa muy importante en la UIA. Fueron 20 años muy intensos y ricos... Siempre con la pasión de poner a la industria y la producción en el centro de la conversación pública”, expresó Coatz, quien continuará vinculado a la casa como asesor técnico.

“Argentina es, fue y tiene que ser un país industrial”, agregó.

En la antesala a los cambios directivos, ayer, la UIA expresó preocupación por la situación de diversos sectores industriales y de distintas provincias. “La transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato", explicó y alertó que “muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo”.

Nuevo perfil

Por primera vez en la historia de la entidad -fundada en 1887-, el cargo ejecutivo más alto de la UIA será ocupado por una mujer. María Laura Bermúdez, proveniente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) —misma base que el actual titular, Martín Rappallini—, llega con la misión de “cambiar el perfil” de la entidad.

María Laura Bermúdez junto a Martín Rappallini y miembros de la Comisión Directiva de la UIA

Aunque algunos industriales apuntan a que el cambio es por un tema de “confianza” entre Rappallini y Bérmudez, fuentes internas, aseguran que el movimiento busca una conducción con mayor cercanía a la demanda directa de los socios y la impronta en relaciones institucionales que acredita Bermúdez.

La empresaria ya ejerció en el Departamento de Relaciones Institucionales de UIA y fue socia de la entidad. “Conoce bien el paño”, indicaron sin desmerecer el trabajo de Coatz, que seguirá aportando pero como asesor.

Quienes siguen de cerca la carrera de Bérmudez señalan que, con esta reestructuración, “la UIA busca poder poner de manifiesto la delicada situación que atraviesan los industriales, particularmente las PyMEs”. Y confían en que la nueva directiva profundice la articulación con el gobierno nacional para “estimular” la actividad del sector.

Afirman también que la gestión se centrará en buscar medidas para bajar la carga tributaria de las cadenas productivas y el difícil acceso al crédito privado con las altas tasas hacen a la industria menos competitiva en el mundo.

Crisis de actividad y reclamos al Gobierno

El relevo se produce en un momento crítico para el sector fabril, marcado por tres ejes claros.

Por un lado, el derrumbe productivo. Las provincias reportan caídas de hasta el 10% en la actividad, niveles que solo se comparan con el parate de la pandemia. La crisis ya se manifiesta en cierres de plantas y concursos preventivos que amenazan el tejido social.

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La tensión federal que crece. Las uniones industriales del Norte Grande (10 provincias) han manifestado su alarma ante el bajo poder adquisitivo de la región y la falta de inversión privada, lo que profundiza la dependencia del empleo público.

Una agenda de competitividad pendiente. A pesar de reconocer los avances del Gobierno en el equilibrio fiscal y la baja de la inflación, la UIA plantea medidas urgentes y concretas.

Si bien el diálogo con el Ministro Luis Caputo y el Secretario Pablo Lavigne, es fluido, el sector todavía no percibe alivio ni medidas que aporten mayor competitividad en medio de la apertura que facilita las importaciones.

Entre los pedidos más concretos se ubica la baja de derechos a la exportación industrial que continúa grabando al 70% de la producción. “Está ´al salir´hace meses", se quejan los industriales sobre la medida que Economía promete en cada reunión pero no avanza. Aunque, según señalan, “no mueve el amperímetro de la recaudación fiscal”.

A la par, piden un monitoreo sobre las importaciones que están “inundando” de forma generalizada todos los rubros de la economía; un pedido en este sentido es la restauración de los “valores criterio” para evitar, además. la subfacturación.

En reuniones recientes con el ministro Caputo, la entidad presentó un plan de alivio que incluye:

    • Reducción de costos laborales no salariales (toma de contribuciones patronales a cuenta de IVA).
    • Eliminación de derechos de exportación para sectores pendientes.
    • Control ante la subfacturación de importaciones y competencia desleal.
    • Alivio financiero y suspensión de embargos para PyMEs.

La nueva gestión de Bermúdez deberá equilibrar el apoyo a las reformas estructurales del Gobierno con la presión de una base industrial que exige soluciones inmediatas para evitar la destrucción de capacidades productivas que representan el 19% del PBI argentino.