

Las operaciones de compra y venta de propiedades atraviesan un cambio relevante tras la eliminación de un impuesto que durante años encareció las transacciones.
La modificación, aprobada junto con la Reforma Laboral, reduce la carga tributaria sobre quienes venden inmuebles y forma parte de una serie de reformas orientadas a simplificar el esquema impositivo del sector.
Impuesto cedular: ¿quiénes quedan eximidos y quiénes no?
La medida elimina el impuesto cedular del 15% que gravaba la venta de inmuebles adquiridos desde 2018 por parte de personas físicas. Ese gravamen había sido introducido por la reforma tributaria de 2017 y se aplicaba sobre la ganancia obtenida en la operación.
Con la nueva normativa, la venta de inmuebles que formen parte del patrimonio personal deja de estar alcanzada por ese impuesto, siempre que la operación no constituya una actividad habitual.
El punto central del nuevo régimen es el concepto de habitualidad. Cuando una persona realiza operaciones inmobiliarias de manera reiterada, con intención comercial o en el marco de una actividad organizada, las ganancias obtenidas deberán tributar en el régimen general del impuesto, con alícuotas que van del 5% al 35% según la escala.
El impacto final dependerá de la reglamentación y de cómo se interprete ese concepto en la práctica fiscal.
Impacto en el mercado inmobiliario
La reducción de la carga impositiva podría incentivar la oferta de propiedades en venta, ya que disminuye el costo asociado a desprenderse de un inmueble.
En un mercado que en los últimos años mostró niveles de actividad moderados, una simplificación del esquema tributario podría facilitar decisiones de compra, venta o inversión.
Al reducir la incidencia de impuestos específicos sobre la operación, el resultado final para el vendedor puede mejorar, lo que en algunos casos podría traducirse en mayor dinamismo en el sector.













