El Gobierno quintuplicó en 2020 el gasto en políticas alimentarias: cómo y cuánto dinero destinó

Los fondos destinados a dicho programa a lo largo de 2020, representan casi un 60% de lo desembolsado por el Ministerio de Desarrollo Social. Cuánto dinero ejecutó la cartera de Daniel Arroyo y en qué lo utilizó.

A raíz de la inesperada llegada de la pandemia del coronavirus, el Gobierno inyectó en Políticas Alimentarias cinco veces más del presupuesto que tenía previsto para todo 2020. Es decir, de la previsión inicial de $ 25.472 millones, en ese apartado ya se erogaron $ 131.616 millones, más de cinco veces lo proyectado.

Del gasto social total llevado adelante por el Ministerio de Desarrollo Social -a cargo de Daniel Arroyo-, el 59,8% se destinó al mencionado programa, que es el de mayor ejecución de todos los que se pueden observar en la página web del Presupuesto Abierto. La Tarjeta Alimentar, que tiene un millón y medio de titulares, fue el principal y primer plan puesto en marcha dentro de Políticas AlimentariasEntre enero y el 30 de noviembre de 2020 se invirtieron $ 90.000 millones, de acuerdo con información oficial. Mayormente, el dinero se utilizó para la compra de alimentos frescos en los 24 distritos del país.

Se trata de una política de complemento integral alimentario, que no suplanta a la Asignación Universal por Hijo (AUH), ni a otra política existente. La tarjeta solo puede ser utilizada para la compra de alimentos de la canasta básica, excluyendo bebidas alcohólicas, y no sirve para extraer dinero en efectivo. 

En diálogo con El Cronista, fuentes del Ministerio de Desarrollo Social destacaron que otros de los planes importantes implementados en ese área fueron la transferencia directa que se realizó a 3000 comedores -los cuales están bajo el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)-, la compra de alimentos y el refuerzo de las partidas que giraron a las provincias para los comedores escolares.

 

En paralelo, el programa de Apoyo al Empleo también fue otro preponderante. Allí transfirieron $ 65.535 millones, casi un 30% del total del paquete de asistencia social. En resumen, se incrementó un 150,5% el presupuesto destinado a esta rama en relación al presupuesto inicial del 2020 (que era de $ 26.159 millones).

A lo largo de este año, la cartera que conduce Arroyo ejecutó en programas sociales un 137,4% más que lo previsto en enero pasado. La participación de esa jurisdicción en el total del Presupuesto 2020 representa un 3%. “Es el ministerio que gestiona los planes sociales que alcanzan a gran parte de los trabajadores informales de la Argentina, el sector más golpeado durante la pandemia y a los desocupados , puntualizó Claudio Caprarulo, economista de Analytica Consultora, en declaraciones a este medio. Y en esa línea añadió: “En una economía que desde hace años no genera empleo privado y con un desempleo que saltó este año al 12%, su rol es importante

Vale la pena resaltar que del presupuesto vigente de la caja de Desarrollo Social ($ 236.018 millones), ya se utilizó más del 93,2%. Según datos oficiales, durante el primer año de gestión de Alberto Fernández, Arroyo iba a gastar una suma total de $ 92.636 millones. No obstante, al 14 de diciembre pasado ya llevaba ejecutados $ 219.980 millones, es decir, más del doble del monto original.

ATP e IFE

Los fondos de asistencia social, que crecieron de manera exorbitante en el marco de la cuarentena, no contabilizan las partidas de los nuevos programas sociales, como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el Programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), creados específicamente para atender a la población en el contexto de pandemia.

Frente a la crisis económica provocada por el Covid-19, "el Gobierno decidió incrementar el gasto social poco más de un punto del PBI , precisó Caprarulo, quien a su vez especificó que “En total, las erogaciones públicas tuvieron un aumento extraordinario de 3,5% puntos del PBI; no solo por aumentos en el gasto social sino también en salud y transferencias a las provincias y al sector privado, ATP principalmente . 

En el caso del ATP, programa orientado a brindar ayuda a las empresas para cubrir parcialmente el pago de salarios, en su pico máximo alcanzó a más de 420.000 empleadores y en sus siete rondas supuso el desembolso de $ 370.240 millones. De esta forma, desde la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS) -organismo a cargo de Fernanda Raverta- aseguraron cierto nivel de ingresos para casi la mitad de la población registrada en relación de dependencia, unos 3 millones de trabajadores.

Además del pago de una parte de los salarios de trabajadores formales del sector privado, el programa brindó garantías para créditos a tasa cero destinados a monotributistas y autónomos, préstamos con tasas subsidiadas para empresas, mediante los fondos soberanos Fondep y Fogar, la reducción de contribuciones patronales y el otorgamiento del seguro de desempleo.

Con respecto al IFE, programa destinado a compensar la pérdida de ingresos y atenuar la pobreza con una transferencia de $ 10.000, alcanzó a unas 9 millones de personas cada vez que se pagó, de acuerdo con las declaraciones del jefe de Gabinete Santiago Cafiero. De aquí, se desprende el número de la inversión total de las tres rondas: aproximadamente $ 265.000 millones.

Los principales destinatarios fueron trabajadores informales o de casas particulares y monotributistas de las primeras categorías. El segundo cobro de la prestación económica de mayor alcance en la historia argentina tuvo lugar en junio, y el tercero y último, en agosto.

Para el economista, “La rápida, y correcta, respuesta del gobierno haciendo política fiscal expansiva permitió reducir el impacto negativo de la crisis en el mediano plazo. Por un lado, evitó el cierre masivo de empresas a través del ATP. Y a su vez, contuvo un aumento aun mayor de la pobreza, que se evidenció gracias al IFE. Hoy el 41% de los argentinos es pobre mientras a fines de 2019 lo era el 35,5% , resaltó.

Sin embargo, aclaró que igualmente provocó un impacto negativo: “muchos de los pesos que inyectó el Gobierno en la economía terminaron provocando un exceso de liquidez en algunos sectores con incentivos concretos a destinarlos a aumentar sus importaciones y/o a comprar dólares en sus distintas versiones (blue, CCL, etc.). En consecuencia, la brecha cambiaria alcanzó en octubre valores récord para la historia de nuestro país y hoy continúa por encima del 75% , apuntó. 

Por último, el especialista concluyó: “el gasto social tiene que continuar teniendo un rol importante para evitar que la informalidad y la desigualdad en la economía sigan creciendo. El desafío del Gobierno está en compatibilizar esa necesidad, con la de establecer un programa monetario y financiero sostenible .

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