Desde el cierre del último canje en 2010 hasta el reciente fallo de la Corte de EE.UU. el Gobierno no contabilizaba la deuda en default. Aunque se sabía que un 92,4% de los tenedores de bonos argentinos habían aceptado las dos reestructuraciones, la deuda que permanecía en default directamente no estaba documentada.

Era el mismo caso de las demandas de empresas extranjeras en el CIADI, el tribunal del Banco Mundial, el de la deuda con el Club de París y hasta el costo de la expropiación de YPF. Desconocidos todos esos compromisos, el nivel de endeudamiento bajaba drásticamente, como en tantas otras estadísticas. Todo ha cambiado en estos últimos meses, por voluntad propia y ajena. Hoy, hasta los niños saben que la Argentina deberá pagar en breve u$s 1.330 millones a los fondos NML y Aurelius y a otros tenedores de bonos privados en default, a menos que decida ignorar un fallo de la justicia estadounidense a la que se sometió voluntariamente.

El Gobierno ha pedido ayer al juez Thomas Griesa de los tribunales de Nueva York que suspenda momentáneamente esa sentencia para evitar un default técnico, otro default en realidad, con los bonistas que sí ingresaron a los canjes. Pero si de algo no hay duda, es que la Argentina tiene que pagar.

La deuda en default no sólo existía, sino que el Gobierno la tenía contada en secreto.

La Presidenta develó parte de esos números la semana pasada durante el mensaje en cadena nacional, previamente grabado, cosa inusual en ella, en el que calificó a la justicia norteamericana de extorsiva (curiosamente también, presentó al sistema judicial de ese país como ejemplo a seguir para algunos jueces, fiscales y camaristas argentinos).

Ayudada por gráficos elaborados por el Ministerio de Economía, la Presidenta mostró que el fondo propiedad de la Corporación Elliot Management, del ejecutivo Paul Singer, compró en 2008 bonos argentinos en default por u$s 48,7 millones, que equivalen hoy, según la justicia de EE.UU., a 832 millones. La Presidenta concluyó que, por decisión del juez Griesa, la Argentina deberá pagarle a los fondos buitre u$s 1.500 millones (los 1.330 millones más una actualización desde el fallo de 2012): Cash, efectivo, uno arriba del otro.

Según las cifras de la Presidenta, la porción de deuda en poder del fondo de Paul Singer representa apenas el 1% de los acreedores que no entraron a los canjes. Hay otro 7% que, de aceptarse este criterio de pagarle a NML, estarían en condiciones de cobrarle a la Argentina ya y ahora u$s 15.000 millones de dólares.

Según Econviews, la deuda en moneda extranjera en manos de los hold outs asciende a u$s 11.052 millones. De ese monto, u$s 6.514 millones corresponden a capital y los restantes 4.701 millones a intereses (ver gráfico). No es una cosa obvia, dice Miguel Kiguel, ex subsecretario de Financiamiento y titular de Econviews. Hay que determinar cuánto son los punitorios, por eso se habla de u$s 15.000 millones. Pero además, una parte corresponde a la ley de Nueva York y otra a leyes de países europeos, por eso entra en una especie de limbo.

Para la consultora abeceb, de los u$s 101.600 millones defaulteados en 2001, no entraron a los canjes u$s 6.608 millones que, considerando intereses a diciembre de 2013, ascenderían a u$s 14.987 millones, la cifra que mencionó la Presidenta.

Kiguel habla de una versión que circula en el mercado: habría entre u$s 500 y 1.500 millones que no serían reclamados porque nadie se presentaría a hacerlo. No me sorprendería que haya al menos 500 millones de dólares de gracia, dice. Un auténtico pagadiós.

Un ex funcionario de Finanzas que participó de la reestructuración de la deuda y pidió reserva de su nombre coincide. Hay casos como herencias, abuelos que se morían, gente que directamente no se presentó al canje. Calculo que será entre un 1 y 2% de lo que está en default, dice la fuente. En realidad nadie sabe quién tiene esos bonos. Hubo una emisión completa que compró el fondo de Keneth Dart a una aseguradora y que probablemente debe conservar, arriesgó.

"Espero que todos reflexionen y podamos, no solo honrar al 92%, sino al 100%", dijo la Presidenta la semana pasada en el último párrafo, escondido, del mensaje en cadena. Ella ya había expresado voluntad negociadora el mismo día que la Corte de EE.UU. rechazó tratar la presentación argentina sobre la deuda y volvió a poner a la Argentina en la cornisa del mundo. ¿Por qué no fue escuchado ese mensaje entonces y sí cuatro días más tarde, en Rosario? Misterios de una mujer especialista en daños autoinfligidos.