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Gobernabilidad y guillotina
Una de las premisas libertarias es jamás demostrar debilidad, incluso en privado. Menos a los periodistas. El otro mandamiento es no revelar información de las reuniones de gabinete o mesa chica. Es un pecado capital para los hermanos Milei, que prohíben el uso de celulares y hasta piden a diario “peinar” las oficinas para detectar micrófonos o cámaras ocultas para evitar filtraciones.
Ambas calamidades confluyeron en los últimos días en torno a una reciente reunión de la mesa política, donde el Gobierno, efectivamente, debatió la necesidad de “un blindaje político” mediante un pacto con gobernadores. No dicen “pacto de gobernabilidad” porque, según ellos, se interpreta que la gestión tambalea y evitan esa lectura.
Pese a la desmentida en redes, referentes del Ejecutivo ratifican que existió el planteo en los últimos días, e incluso los resquemores internos. “Todos coincidimos en que es necesario arreglar un acuerdo con gobernadores para garantizar nuestra agenda, lo que todavía no definimos es con quiénes. Hay provincias que queremos jugar electoralmente y eso lo traba. Ahí está el debate”, señaló una mano derecha del presidente y su hermana, mientras salía de su despacho y rogaba anonimato.
Un primer paso ya se dio con Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo, y se prevén otras convocatorias en el corto plazo. Por ahora ven lejana una foto grupal con mandatarios. “Era antes. Nos tuvieron en Nueva York a la mayoría y hasta nosotros pedíamos verlo al presidente. Ahora, veremos”, recordó uno de los gobernadores que viajó al Argentina Week.
Empresarios agazapados
En la cena anual de la CIPPEC, los empresarios desdramatizaron el ultimátum de Milei, que reclamó apoyo e inversiones, y le prestan más atención “a lo que hace, más que a lo que dice”. “No nos llevamos por lo que dice, sino por su plan económico, que claramente acompañamos”, enfatizaron dos directivos distinguidos del mundo financiero.
Mientras disfrutaban de empanadas de selectas especias marinas, el círculo rojo mira con preocupación la suba de la inflación. “Todos esperamos que esa tendencia baje. Están muy frescos los fantasmas del pasado para regresar a esa vorágine” insistieron. En paralelo, Martín Rappallini, de la UIA, casi se atragantó con los tentempiés, mientras lo paraban algunos industriales y le decían con pesar que sus empresas “no están vendiendo nada” y “pueden cerrar”.
En el cóctel sobresalieron la excanciller Diana Mondino y el extitular del INDEC, Marco Lavagna. Los exfuncionarios fueron bien recibidos por los empresarios y ambos manifiestan con sonrisas que “conversan con varios sectores políticos”. No aclararon si es para el 2027. Ninguno fue saludado por los referentes del Gobierno que asistieron a la cumbre.
Pero hubo ghosteos para todos. El diputado Sebastián Pareja atrajo las fotos tras su enfrentamiento directo con el entorno de Santiago Caputo. El armador se mostró feliz, se saludó con Martín Menem y otros libertarios, a excepción de Santiago Santurio, alfil de “Las Fuerzas del Cielo”, que prefirió una sana distancia. Quienes hablaron con el karinista, dicen que el presidente “claramente lo defiende en la interna” y que “está claro que sin él no hay armado posible en la Provincia”.
Antes y después de Adorni
Los funcionarios cercanos al jefe de gabinete cuentan los días. Angustiados, crearon hasta su propio sistema de medición del tiempo. No hay que irse hasta la Edad Antigua y referirse a Jesucristo. Agarran el calendario y van tachando. Reconocen en los pasillos que hasta que el exvocero no se presente en el Congreso el 29 de abril “no se puede hacer nada” en materia de gestión.
“Coordinamos la agenda y lanzamos los proyectos. Pero más que eso no podemos hacer. No quieren reunirse hasta que Adorni vaya al recinto, ni los aliados. Por eso se cayó la sesión el miércoles”, lamentaba uno de los principales colaboradores del presidente.
“La suerte de Manuel y la nuestra estará en ese informe de gestión. Esperamos que salga bien parado y poder relanzar la agenda. Mientras tanto, hablar de otra cosa antes es imposible”, contaba con resignación.
Mientras tanto, el expanelista estudia en sus largas jornadas en su despacho de cara a su prueba de fuego. Le van llevando carpetas con supuestos logros de cada ministerio, aunque con cierto retraso. “Todavía esperamos algunas carpetas, les pedimos celeridad y acá estamos. Creemos que llegará sólido”, subrayó un alfil del contador.
Ministros furiosos
“Desconcertante, un escándalo”. Así calificaron distintos ministros de Salud provinciales a la reciente reunión en el Consejo Federal de Salud, que encabezó el ministro Mario Lugones, pero sin emitir palabra.
El Gobierno les informó a las jurisdicciones que dejará de financiar el programa Remediar que, entre otros objetivos, aseguraba un stock de medicamentos en el sistema público. Se reduce el vademécum en un 96%. “Hay provincias que quedan desmanteladas por completo y no tienen plata para financiarlo. Están locos”, enfatizaba un ministro que se agarraba la cabeza a la salida del cónclave.
Su malestar escaló cuando les notificaron el envío del proyecto de Salud Mental y la reforma en la ley de discapacidad. “Nos contaron los proyectos a prepo, sin consultarnos nada y encima lo tenemos que encarar nosotros. Unos impresentables”, recalcó otro de los funcionarios, que miraba la hora y lamentable que tenía avión recién al otro día.
“Quieren exigir psiquiatras en cada distrito y hay con furia 5 mil en el país y cobran 15 veces más en el ámbito privado. Ni una provincia podrá cumplir. Y en discapacidad quitan el nomenclador de referencia para los prestadores. ¡Y encima no pudimos hablar! Suspendieron la reunión antes. Ya lo vamos a hablar con nuestros senadores”, se quejó un ofuscado ministro.