La presentación en el Congreso del proyecto de reforma electoral supone una doble prueba de estrés para la estructura con la que el presidente Javier Milei se propone renovar su mandato el año próximo.

Se trata de evaluar la capacidad de recuperar iniciativa política y romper el bloqueo parlamentario que derivó de las denuncias sobre el patrimonio del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

En una semana, el funcionario dará su informe de gestión en el Congreso y tanto lo que ocurra en esa ocasión, como en el debate de la reforma, le permitirá al Gobierno repasar lealtades y tantear los límites de la alianza que construyó con gobernadores y fuerzas afines en ocasión del tratamiento de la ley de modernización laboral.

Adorni volverá al Congreso el próximo 29 de abrilCRISTINA SILLE

Teniendo en cuenta que, adicionalmente, hay una serie de proyectos delicados que están en espera -tratado de patentes comprometido en el acuerdo con Estados Unidos, fondos para universidades y discapacitados, acuerdo con holdouts, etcétera-; el oficialismo contará una ventana estrecha para iniciar la discusión parlamentaria sobre la reforma electoral y mantenerla en la agenda social antes que la atención pública tome otro rumbo. Y es que el 11 de junio comenzará a rodar la pelota en Estados Unidos y el foco se centrará en el intento de la Selección Argentina por retener la Copa del Mundo.

Recién después del último gran desafío de Lionel Messi, los analistas coinciden en que el centro de la escena se trasladará hacia el futuro político del país con el andar de la economía y la evolución de la inflación como telón de fondo.

Para entonces, la carrera electoral comenzará a tomar cuerpo en la medida en que los diferentes actores, nacionales, provinciales y municipales desplieguen sus fichas para posicionarse en el tablero 2027.

El Cronista

Razón por la cual el debate sobre una reforma de este calibre, que apunta al financiamiento de las campañas, los antecedentes de los candidatos y la eliminación de las primarias, podría perder impulso si el oficialismo no consigue en el corto plazo un avance significativo.

Será una prueba de fuerza para el proyecto libertario. Un test de poder político para saber con qué cartas podrá contar a la hora de buscar una reelección.