La guerra en Medio Oriente provoca un terremoto en la economía que pone al mundo ante la disyuntiva de mantener el rumbo fijado o modificar planes para atender la emergencia.
La escalada bélica disparó el precio del petróleo hasta tocar los 110 dólares el barril y alimentó el temor de una mayor inflación global. Pero aún en esas circunstancias el Comité de la Reserva Federal dio señales de que recortará las tasas de interés este año, luego que los analistas pronosticaran un menor crecimiento de la economía para los Estados Unidos.
Para los miembros de la Fed es “demasiado pronto para conocer el alcance y la duración” del impacto económico del conflicto con Irán, por lo que prefieren sostener sus proyecciones. Aunque su presidente, Jay Powell, opta por ser más cauto y remarcar la incertidumbre.
La Argentina no está exenta del sacudón económico que representa la suba del petróleo, particularmente en materia inflacionaria, pese al esfuerzo de YPF por contener el precio del combustible y al entusiasmo del Gobierno sobre la menor evolución del indicador mayorista, que cerró en febrero por debajo del 1%.
Sin embargo, encuentra en las consecuencias de la guerra elementos para potenciar sus planes de expansión al mundo, a partir del pacto comercial establecido con EE.UU., en el que trabaja activamente para concretar las reformas que requiere -el primer paso lo dio con las patentes farmacéuticas-, y el acuerdo Unión Europea-Mercosur, que ya consiguió la aprobación de todos los integrantes del bloque sudamericano para que los europeos lo pongan en marcha.
La profundización de los conflictos bélicos en las principales zonas de provisión energética del mundo vira la mirada de los inversores hacia regiones menos conflictivas, que puedan garantizar el abastecimiento.
Y la Argentina, a partir de la oferta que supone Vaca Muerta, presenta una ventaja en ese aspecto que podría capitalizar con la construcción de la infraestructura necesaria.
Por caso, la terminal de GNL más grande del mundo fue alcanzada ayer por misiles iraníes en Qatar. En la Argentina, en tanto, se avanza con anuncios de inversiones como el formulado por la empresa Transportadora de Gas del Sur (TGS), que plantea disponer u$s 3000 millones para desarrollar el Proyecto NGLs (líquidos de gas natural) vinculado al crecimiento del yacimiento no convencional.
Un proyecto que incluye el procesamiento en Neuquén, el transporte por 600 kilómetros a través de un ducto hasta Bahía Blanca, para su fraccionamiento en el polo petroquímico y exportación a través del puerto bonaerense, con un impacto estimado de u$s 1200 millones anuales en ventas al exterior y 19.000 empleos entre directos e indirectos durante la obra.
Es parte de las inversiones que pueden cambiar la ecuación económica de la Argentina en los próximos años, lejos de la emergencia de una guerra que hoy impacta en el mundo entero.