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"Hace una semana que no habla con el presidente. No sabe lo que está pasando", dijo, gráfico, un intendente que recibió a ministro nacional que todos suponen que participa del armado del nonato albertismo en la Provincia de Buenos Aires.
"¿Sabés algo de Kato?... Hace mil que no atiende. Lo llamé a (guardaremos el nombre del tercero por prudencia y evitar mayores conflictos) y tampoco sabe mucho. Inclusive me dijo que tuvo que empezar a preguntar él a otros compañeros porque Gaby no da muchas señales", explicó otro secretario de Estado en alusión a Gabriel Katopodis, el ministro de Obras y Servicios Públicos que estuvo de recorrida por el interior del país y casi no miró su celular.
Mientras esto sucede en el albertismo, donde algunos suponen que hay una estrategia, en la vereda de enfrente, La Cámpora y el Instituto Patria, no disimulan que no quieren saber más nada con el manto sagrado de "la unidad". "Ayer pasé por el Instituto... No sé para qué fui" se sinceró otro de los que aún se mantienen leales a Alberto y Cristina, si puede seguir siéndolo.
Esto se vio bien a las claras en las reuniones de comisión y plenarios de la Cámara de Diputados que hubo durante la semana previa al tratamiento del acuerdo con el FMI. Los amigos de Máximo Kirchner ni siquiera se sentaban al lado de sus compañeros de bancaday, a los gritos, le recriminaban a los que pretendían disimular todo lo más posible en que "no nos apliquen el tema de las mayorías porque acá estamos los que pusimos los votos para que ustedes estén ahora en el poder".
El diputado entrerriano Marcelo Casaretto lo tuvo que sufrir en carne propia la ira camporista al igual que el nuevo presidente del bloque, Germán Martínez, propuesto por Máximo Kirchner para que lo reemplace en la conducción de ese foro, que inclusive era tapado por sus compañeros de línea y bancada.
Tan "podrido" estaba todo que fue el propio Sergio Massa, avisado por sus amigos allí presentes, que bajó raudo y pidió que todo siguiera "como si nada", pero ya todo estaba dicho.
Quizás por eso es que el futuro del oficialismo esté plagado de incertidumbre. Según un importante dirigente cercano al hijo de los dos presidentes, "ya está. Albertono puede ser candidato en 2023".
Martín Insaurralde, en diálogo con todos los que tuvo la oportunidad de cruzarse en estos días, también sólo le manifestó preocupación. "Está todo roto... Y no hay ánimo de arreglar nada", le dijo a sus interlocutores de más o menos confianza.
El resumen de todo esto fueron las expresiones de Gabriela Cerruti, la portavoz del presidente, reconociendo que los Fernández, Alberto y Cristina, no se hablan, con lo cual, están en la misma situación de Julio "Cleto" Cobos luego de su voto no positivo. Pero, a diferencia de aquella circunstancia, ahora la pelea es entre quien lo puso y el que quiere perdurar.
Mientras esto sucede, en poco más de diez localidades habrá internas para disputar la conducción del peronismo local. Entre las más emblemáticas hay tres. Mar del Plata, Tres de Febrero y San Isidro.
En la localidad balnearia y en San Isidro la pelea es directa entre La Cámpora y el nonatoalbertismo representado por personas de estrecha confianza de Santiago Cafiero.
En General Pueyrredón, como así se dice, la titular del ANSES, la camporistaFernanda Raverta, armó una lista para enfrentar al histórico dirigente local y director del Correo Argentino, Mariano Indart, quien sigue cultivando su amistad con Daniel Scioli.
Al igual que en San Isidro, donde La Cámpora se juntó con la familia política de Sergio Massa para enfrentar a los amigos de Cafiero, en la costa Lucas Fiorini, antiguo referente del Frente Renovador, se sumó a la lista que encabeza el aliado de Raverta, Eduardo Cóppola, del sindicato de Luz y Fuerza.
En la zona norte del conurbano, la familia Galmarini, a través de Fernando y Marcela Durrieu, se aliaron con Teresa García para disputarle la interna a los amigos locales del actual canciller y promotor del nonatoalbertismo.
Acá también García, amiga de Cristina Fernández de Kirchner y referente camporista, eligió a un sindicalista, José Luis Cáceres, para que los represente. Pero además consiguió, por múltiples métodos conducentes, la renuncia de seis integrantes de la lista cafierista, encabezada por la gerenta del ANSES local, Patricia Castro.
En cuanto a Tres de Febrero, la situación es diferente. Aquí se partieron los que en el ambiente se conoce como "las viudas del curtismo" ya que Alejandro Collia y Juan Debandi van en listas separadas. Y, como en ningún otro lugar, hay una tercera oferta electoral interna, representada por Horacio Alonso, alguien que fue expulsado del esquema oficial hace mucho tiempo y volvió de la mano de sus viejos amigos Sergio Massa y Eduardo Valdez.
La semana pasada, como Hugo Curto se había manifestado muy en contra de La Cámpora y de Máximo Kirchner, Collia, el ex ministro de Salud de Daniel Scioli y actual número tres del ministerio que conduce Carla Vizotti, fue sorprendido por el ministro del Interior, Wado De Pedro, por las declaraciones del ex intendente. El sanitarista se hizo el sorprendido, y circunscribió a un simple enojo circunstancial del ex intendente tales declaraciones. Parece que no lo conoce.
EL DON PIRULERO OPOSITOR
El martes pasado, en Pilar, fue el lanzamiento de La Provincial, que trabajará para que Patricia Bullrich llegue a la presidencia de la Nación y para eso convocó a unas doscientas personas entre dirigentes, buenos vecinos, y muchos fervorosos seguidores no sólo de la actual presidenta del PRO, sino de lo que se conoce como "el combate a los tibios".

La organizadora fue su amiga y dirigente de Malvinas Argentinas, Patricia Vázquez, quien había invitado a otros dirigentes de la región pero por algún "llamado" prefirieron bajarse de la actividad. De lejos, acompañando a su vecina, pero sin ser parte de La Provincial, Lucas Aparicio, por lo menos, dijo presente.
El distrito que casi brinda asistencia completa fue Tigre ya que hasta allí asistieron Segundo Cernadas, con un lazo familiar directo con Bullrich, y Nicolás Massot, también concejal de esa localidad. Pero para que no quedaran dudas de que no todo lo que brilla es oro, cada uno se sentó en un extremo contrario a la hora de los discursos.
El otro referente requerido era el intendente de Capitán Sarmiento, Javier Iguacel, titulado por sus pares del foro de intendentes como "el candidato de Patricia". "Son bravos los muchachos", dijo entre risas.
Muy cerca de allí, al otro día, estuvo Diego Santilli. En José C. Paz acompañó a Ezequiel Pazos y a los concejales del PRO que deben darle batalla cotidianamente a Mario Ishii, quien no avisó aún cuando saldrá a buscar su segunda tanda de traidores.
En tanto, el que eligió irse un poco más lejos también para decir que quiere ser partícipe de la discusión futura fue Diego Valenzuela, creyente que el Conurbano es una "tierra de oportunidades", quien se corrió hasta Lomas de Zamora para ver a Guillermo Viñuales, el antiguo referente todoterreno de Martín Insaurralde en esa localidad. Seguramente Nëstor Grindetti, quien estaba de vacaciones, fue avisado, pero al que no le debe haber causado ninguna gracia fue a Diego Kravetz, el jefe de gabinete lanusense y armador en la Tercera Sección electoral de "Hacemos", políticos de toda especie que se hacen pasar por "peronistas pro".
Mientras se hablaban de estas y otras cosas, en Juntos cayó como una bomba la idea de Joaquín De la Torre, el senador oriundo de San Miguel, quien pretende presentar un proyecto de ley para desdoblar las elecciones provinciales de las nacionales.
Los candidatos nacionales, sorprendidos porque si se escinden las elecciones pierden peso electoral, le preguntaron por qué motivo se había prendido en la ola que hace tiempo dejó correr Máximo Kirchner. Doble sorpresa tuvieron cuando les dijo que también pretende armar un gran territorio AMBA con gobiernos autónomos de la Provincia de Buenos Aires, como el de CABA, en la primera y tercera sección electoral.














