La discusión de fondo es cómo sostener un sistema previsional en el que los aportes no alcanzan

El caliente debate por la modificación al sistema de cálculo de la movilidad jubilatoria exhibe apenas la superficie de un problema de fondo, que se expande por el mundo en la medida en que este evoluciona.

 

Mientras la ciencia y la tecnología han posibilitado una mayor expectativa de vida, también han contribuido a una modificación del mercado laboral que, a partir del ingreso de la robótica y la informática, observa una reducción del empleo industrial, principalmente en países menos desarrollados y en los puestos de menor calificación. Consecuencia de ello, la cantidad de aportantes al sistema previsional es cada vez menor en relación a la de sus beneficiarios, por lo que el déficit crece y la ecuación se hace insostenible.

La crisis en el sistema de pensiones se observa tanto en Europa como en Estados Unidos, China o Brasil y las soluciones propuestas formarán parte de la discusión de fondo en la Argentina.

Ajustar la fórmula de cálculo a la evolución de la inflación, como se intentará aprobar hoy, es parte de un debate en el que se escucharán ideas tales como ampliar la edad de jubilación, incrementar la cantidad de años de aporte para acceder al beneficio o elevar el porcentaje del salario destinado a sostener el sistema previsional.

Se podrá apuntar a la caída del empleo, la cantidad de trabajadores en negro, la moratoria kirchnerista que habilitó la jubilación para quienes no habían cumplido con los aportes, la reparación histórica aplicada por el gobierno actual, los haberes de privilegio, el surgimiento o la desaparición del esquema privado... Lo cierto es que el sistema está en rojo y para que funcione relativamente bien, se necesitan 4 aportantes por jubilado. Hoy, ni siquiera se cubre la mitad. Y de no hallarse una solución sustentable, la crisis presente derivará en la quiebra futura.