El 28-O habrá que fijar nuevas reglas para la economía post electoral

Nada sera igual este lunes. Por empezar, después de semanas de incertidumbre, hay altas chances de que el país tenga un presidente electo. Pero de la misma manera, la probabilidad de que la elección del domingo derive en un ballottage tampoco puede ser descartada. Lo que se da por seguro es que las reglas con las que opera hasta hoy el mercado cambiario, tendrán que ser ajustadas. El equipo económico no para de deliberar sobre este tema, porque quiere estar preparado. No van a repetir la experiencia de las PASO, porque saben que el desafío tiene una envergadura mayor y un numero que los condiciona: u$s 20.000 millones menos de reservas.

En ese dramático 12 de agosto, el Gobierno tenía herramientas para enfrentar la dolarización, pero no contaba con el apoyo del mercado, para el que el tipo de cambio previo al primer test electoral requería un ajuste. Mucho más desde que Alberto Fernández declarara que $ 60 le parecía un valor razonable para el dólar.

Pero en ese momento las reservas superaban los u$s 65.700 millones. Hoy son 30% inferiores, pese al control de cambios y el reperfilamiento de la deuda de corto plazo. Aunque las opciones son varias, no se espera algo drástico: menos autorización de compras para atesoramiento y algún planchado adicional para rulos y bucles. No hay intención de interferir con el flujo de divisas del comercio exterior, ni mucho menos afectar los depósitos. Pero las definiciones se tomarán el domingo a la noche, cuando los votos estén sobre la mesa y el Gobierno sepa si tiene que administrar una transición o un ballottage.

Alberto Fernández también le presta una atención central a este escenario, porque es donde menos margen de acción tiene. Acá no sirve la política. Por eso hasta podría ser probable que si gana el domingo, en su primer contacto con Mauricio Macri para ordenar cómo llegar al 10 de diciembre, le pida incorporar una suerte de veedor dentro del Banco Central. Otros creen que ese rol no sería necesario si se acuerda armar directamente un equipo de transición.

Matías Kulfas, ungido durante la campaña como referente económico de Fernández, tiene experiencia en el sector financiero (fue dos años gerente general del BCRA, junto a Mercedes Marcó del Pont). Su mayor actividad, no obstante, estuvo focalizada en el estímulo a las pymes. Por eso otro de los datos del lunes sería la eventual aparición de una figura con más peso para este momento de crisis. El candidato sigue hablando con Guillermo Nielsen, y tiene una línea abierta con Martín Redrado, presidente del BCRA entre 2004 y 2010, en donde estuvo acompañado por el actual ministro de Hacienda, Hernán Lacunza.

De lo que resuelvan Macri y Fernández dependerá la forma en que el 28-O pase a ser recordado en la economía.

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