Viernes  27 de Abril de 2018

Dólar volando y fuga de reservas: sin embargo, es imposible una crisis

Dólar volando y fuga de reservas: sin embargo, es imposible una crisis

El “no plan económico” de Cambiemos: ¿qué tal si damos vuelta la página, tomamos la pérdida y empezamos todo de nuevo? Todavía estamos pagando los costos de la conferencia de prensa del 28/12/17: tener un BCRA independiente importa y al final de cuentas es más barato. Invertir en reputación siempre paga y perderla, resulta costosísimo, tal como se viene observando desde enero 2018. Un dólar que cerró ayer en $20,55 y un banco central que vino perdiendo cerca de 1000 millones de dólares por día, enloquece a los argentinos. Nuestra permanente ancla psicológica es el dólar, percibido como el excluyente refugio de valor y ahora se suman los pibes de afuera cerrando carry violentamente al ritmo de las tasas internacionales. Ojalá me equivoque, pero tengo la ríspida sensación de que simplemente nos hemos quedado sin regla monetaria y que todo el equipo económico sin una sola excepción, está sumamente desorientado, esperando que en base a la fe y la esperanza nos caiga maná del cielo; pero el mercado mira, revalúa y nos castiga. Por momentos, parecería que Argentina es el único país en el mundo con una regla cambiaria "estocástica": a veces fija, otras veces flotante, yendo al ritmo de las encuestas de Durán, entregando un poco de inflación y otro tanto de reservas, a cambio de un rebote que será efímero y sumamente costoso. Tener una regla monetaria aleatoria es para el Borda, ni los argentinos podemos con esto. Es más, no recuerdo que el BCRA haya anunciado explícitamente que se abandonaba el esquema de tipo de cambio flexible para saltar a esta cosa que hoy tenemos, que resultaría ser un sistema de tipo de cambio fijo con intervenciones todo el tiempo y rangos de cotización escalonados. Parecería además, que la referencia dejó de ser la tasa de política monetaria y ahora nos pasamos a un ancla cambiaria lo cual es muy difícil de comprender y más aún, cuando el BCRA no lo hizo explícito. ¿Cambió por completo nuestro esquema monetario y sólo nos enteramos por cómo opera el billete diariamente? Antes de diciembre 2017 el BCRA nos relataba que teníamos un sistema de tipo de cambio flotante, que Argentina seguía un esquema de inflation targeting y que el ancla de expectativas era la tasa de política monetaria. Si a esta ecuación le sumamos una expansión monetaria que en 2017 rondó el 25%, se empieza a entender por qué no podemos desinflacionar. Es algo que se enseña en quinto año de la secundaria: si se monetiza el déficit fiscal por encima del crecimiento de la demanda de dinero, el exceso necesariamente se va a los precios. Moraleja: se observa en este gobierno un error detrás de otro error, pero sin embargo, no hay ningún margen para una crisis en el futuro cercano. Sería útil sin embargo, que tomemos nota y hagamos de una vez, algo relevante. El mercado nos dio la espalda solo por dos días y ardimos por el aire. Imagínense si de veras nos liquidan e incluso decidieran shortearnos. Y aquí, en vez de calmar a las fieras, ponemos impuestos a residentes del exterior que entre otras cosas, nos financian. Encuentrele la lógica a esto.

La Argentina de la improvisación pero sin crisis. Hasta las elecciones del 2019, que ganará cómodamente el presidente, Mauricio Macri, el único objetivo será rebotar como se pueda, entregando lo que haya que entregar entre ellos: deuda, inflación, confianza, independencia, nuevos impuestas a las ovejas, con un proceso de cambio claramente abortado. De afuera, ya se dieron cuenta de que “lo del cambio” era sólo un slogan y los tres principales grupos de activos argentinos están bajo severa presión: parte larga de la curva soberana de bonos, posiciones en moneda local a tasa fija y un mercado de acciones que pende del hilo de ser incluidos en emergentes para una clase política que no tiene ni siquiera la capacidad de comprender lo costoso que sería no hacerlo, en especial, si seguimos endeudándonos a razón de u$s 35.000 millones anuales. El deterioro será evidente, paulatino e implacable, pero mientras haya billetera no habrá crisis en nuestra indomable y a la vez, tontamente predecible Peronia y Wall Street, se encargará de seguir alimentando nuestros excesos por un par de años más. Relájense, está todo mal, pero no es tiempo de esperar una crisis, todavía y por largo rato.

Cierre de carry trade a nivel global. En estos días la tasa de 10 años en USA quebró el 3%, cotizando al cierre de ayer en 2,98%. Esta tasa hizo máximos de año y cada vez que las tasas en USA suben, empieza una aspiradora global en donde el resto del mundo cierra posiciones en moneda local, rearmando largos en dólar americano, también de manual. Argentina, dada su herencia y su incapacidad de cambiar, es sumamente vulnerable a una coyuntura como la que observamos en estos días. Por otra parte, en estos últimos dos meses el real de Brasil, nuestro principal socio comercial, se devaluó 7,50%, restando una sustancial parte de la competitividad ganada con la devaluación de inicios de año. Si a esto le sumamos el cierre masivo de posiciones de Lebac, fruto del incomprensible impuesto a residentes del exterior, tenemos un combo que solo apunta a una devaluación permanente del peso argentino. Como ven, las medidas populistas terminan siendo  carísimas, y aquí estamos otra vez. En este contexto, el BCRA intentó defender un nivel de tipo de cambio en 20.20 me imagino, con dos objetivos. Primero, anclar expectativas inflacionarias. Segundo, la sustancial venta de dólares absorbe exceso de pesos y resulta en una herramienta antiinflacionaria aunque, carísima. Bajo este esquema, “la desinflación” se financiaría con pérdida de reservas que tampoco son nuestras, sino que provienen del endeudamiento externo. Llevado al extremo, podríamos hasta pensar que nos endeudamos para financiar la desinflación vía perdida de reservas, una maravilla de apocalipsis monetaria.

El grave error del impuesto a la renta financiera. Desde el año pasado, el gobierno viene subestimando al mercado de capitales tanto local como internacional. Pegarle un tiro en el pie precisamente al brazo que te da de comer resulta en una estrategia sumamente ingenua y vorazmente costosa. Y aquí estamos, con una decisión que en el agregado significa poco pero que viene generando una serie de desarticulaciones elocuentes. Desde octubre 2017 la Argentina dejó de comprimir riesgo país, por el contrario, operó en el relativo mucho peor que Brasil, describiendo una dinámica de riesgo argentino que viene complicándose en estos últimos siete meses. Si a esto le agregamos un BCRA que parecería haber perdido su rumbo y una ley de mercado de capitales que sigue sin ser sancionada y que pone en peligro nuestra inclusión a mercados emergentes, pinta una historia de una clase política que nos está poniendo en una jaula de la que quizá no podamos salir.

MONEDAS Compra Venta
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BITCOIN-2,92608.330,12008.331,0000
TASAS Varia. Ultimo
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CUPÓN PBI EN PESOS1,93551,581,55
DISC USD NY-1,734185,0086,50
GLOBAL 20170,00001.676,001.676,00
BOLSAS Varia. Puntos
MERVAL0,173031.743,2000
BOVESPA1,9800101.817,1300
DOW JONES1,210026.496,6700
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NASDAQ1,34007.950,7680
FTSE 1000,14007.139,7600
NIKKEI-0,580021.803,9500
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SOJA CHICAGO1,1640343,2781339,3282
TRIGO CHICAGO3,3469187,2092181,1465
MAIZ CHICAGO4,7337156,7851149,6987
SOJA ROSARIO0,3717243,0000242,1000
PETROLEO BRENT2,673460,680059,1000
PETROLEO WTI2,427654,850053,5500
ORO-0,84961.482,10001.494,8000