

Una comparación sencilla terminó generando un fuerte debate en redes sociales sobre el costo de vida en Colombia. El creador de contenido Priceitlat, enfocado en análisis de precios, decidió medir cuánto puede variar una compra básica dentro de una misma cadena de supermercados según la ciudad donde se realice.
Para el ejercicio eligió dos puntos del país con realidades muy distintas: un D1 ubicado en Bogotá y otro en San Andrés Islas. La idea fue clara: revisar cuánto cuestan los mismos productos cuando se compran en el interior del país y cuando se adquieren en un territorio insular.
La prueba incluyó alimentos de uso cotidiano, presentes en la mayoría de los hogares colombianos. Entre ellos hubo aceites, huevos, arroz, galletas, quesos, granos, jamón y salsa de tomate, todos artículos fáciles de encontrar y de comparar.
Al sumar los valores, la diferencia fue notoria. La compra realizada en Bogotá tuvo un costo de 65.930 pesos, mientras que en San Andrés el total ascendió a 92.610 pesos, lo que implicó pagar más de 40% adicional por exactamente los mismos productos, según se observa en el video difundido.

Los productos que más variaron de precio
No todos los artículos registraron el mismo nivel de diferencia. De acuerdo con la comparación, el aceite de canola fue el producto que mostró el mayor aumento, con una suba cercana al 60% frente al precio en la capital.
En el otro extremo se ubicaron productos como el jamón, cuya variación fue menor, aunque igualmente más caro en la isla. A pesar de esas diferencias internas, el resultado fue contundente: ninguno de los artículos analizados costó menos en San Andrés.
El impacto del video se dio justamente por tratarse de alimentos básicos y no de bienes exclusivos. La comparación puso sobre la mesa cómo pequeños cambios de precio, acumulados, pueden afectar de manera significativa el presupuesto mensual.
Las razones detrás de los precios más altos
Según información citada por El Tiempo y datos del DANE, uno de los principales factores que explican estas diferencias es el costo de transporte. En el caso de San Andrés, la mayoría de los productos deben ser trasladados desde el continente, lo que incrementa los gastos logísticos.
Además, la isla depende en gran medida de mercancías que llegan desde otras regiones o del exterior, lo que impacta directamente en el valor final que paga el consumidor. A esto se suma la demanda asociada al turismo, que en determinadas épocas del año presiona los precios al alza.
Estos elementos combinados hacen que el costo de vida en territorios insulares sea estructuralmente más alto que en las principales ciudades del país.
Qué pasa con D1 y su política de precios
D1 se consolidó en Colombia como una cadena asociada al ahorro, gracias a su modelo basado en marcas propias y menores costos operativos. Sin embargo, ese esquema no elimina por completo las diferencias regionales.

La experiencia comparada muestra que, aunque la empresa mantiene su estrategia de bajo costo, los precios pueden variar según la ciudad, la logística y las condiciones económicas locales.
En San Andrés, la llegada de D1 fue vista como una opción más accesible frente a otros comercios, tanto para residentes como para turistas. Aun así, la comparación difundida por el influencer dejó en evidencia que la ubicación geográfica sigue siendo un factor clave en el precio de los productos básicos en Colombia.











