

Disfrutar de una caminata junto al mar es una de las actividades favoritas durante las vacaciones. Sin embargo, médicos y especialistas en salud musculoesquelética advierten que, para los adultos mayores de 60 años, el lugar exacto por donde se camina puede marcar la diferencia entre obtener beneficios físicos o aumentar el riesgo de sufrir lesiones en las articulaciones, los músculos y la espalda.
Aunque caminar descalzo sobre la playa favorece la circulación, ayuda a reducir la sensación de pesadez en las piernas y promueve el bienestar general, los expertos coinciden en que no todas las superficies ofrecen las mismas ventajas.
¿Por qué los mayores de 60 años deberían caminar por la arena mojada de la playa?
Los especialistas recomiendan que las personas mayores de 60 años, especialmente quienes presentan molestias de espalda, rodillas o caderas, prefieran la arena húmeda ubicada cerca de la orilla del mar.
La razón principal es que este tipo de superficie ofrece un apoyo mucho más estable que la arena seca. Al ser más compacta, permite que la pisada sea uniforme y disminuye el esfuerzo que deben realizar los músculos y las articulaciones para mantener el equilibrio.
Además, el contacto de los pies con el agua genera un leve efecto de resistencia que fortalece la musculatura de las piernas sin producir un impacto excesivo sobre las rodillas o la columna.

¿Qué riesgos tiene caminar sobre la arena seca?
Aunque muchas personas consideran que caminar sobre la arena seca representa un ejercicio más intenso, los expertos advierten que también aumenta considerablemente la exigencia física.
Cuando el pie se hunde en la arena suelta, el cuerpo pierde estabilidad y debe realizar constantes ajustes para mantener el equilibrio. Esto incrementa la carga sobre los tobillos, las rodillas, las caderas y la zona lumbar.
Entre las molestias más frecuentes que pueden aparecer están:
- Dolor en las rodillas.
- Sobrecarga muscular en las piernas.
- Esguinces de tobillo por movimientos inesperados.
- Molestias en la espalda baja.
- Fatiga muscular más rápida.
En personas que no realizan actividad física de forma habitual o que ya presentan problemas articulares, estas exigencias pueden traducirse en lesiones o dolores que persistan durante varios días.
¿Cuáles son los beneficios de caminar por la orilla del mar?
Cuando se realiza con las precauciones necesarias, caminar por la arena mojada puede aportar múltiples beneficios para la salud.
Entre ellos se destacan:
- Favorece la circulación sanguínea.
- Ayuda a disminuir la hinchazón de piernas y pies.
- Fortalece la musculatura de las extremidades inferiores.
- Reduce el impacto sobre las articulaciones.
- Mejora el equilibrio y la coordinación.
- Promueve una mayor movilidad.
A esto se suma el efecto positivo que produce el entorno natural. Diversos especialistas en bienestar coinciden en que caminar frente al mar contribuye a reducir los niveles de estrés, favorece la relajación y mejora el estado de ánimo.
¿La arena mojada también puede representar un riesgo?
Sí. Aunque resulta más estable que la arena seca, la zona húmeda de la playa también requiere algunas precauciones.
Uno de los aspectos que más vigilan los especialistas es la inclinación del terreno. En muchas playas, la orilla presenta una pendiente que hace que una pierna soporte más peso que la otra durante largos recorridos.
Con el paso del tiempo, esta diferencia puede generar tensión en la cadera, molestias en la espalda o sobrecarga muscular.
Por eso, la recomendación es caminar por los sectores más planos disponibles y alternar el sentido del recorrido para distribuir el esfuerzo de manera equilibrada entre ambos lados del cuerpo.
¿Caminar por la playa mejora la circulación?
Sí. Caminar sobre una superficie firme como la arena mojada estimula el movimiento de los músculos de las piernas, lo que favorece el retorno venoso y mejora la circulación sanguínea.
Esta actividad también contribuye a aliviar la sensación de piernas cansadas, reducir la inflamación en las extremidades inferiores y mantener la movilidad, siempre que se practique de manera moderada y adaptada a la condición física de cada persona.











