

Mantenerse activo es uno de los hábitos fundamentales para cuidar la salud cardiovascular y conservar una buena condición física. Aunque correr, andar en bicicleta o entrenar en el gimnasio aparecen entre las alternativas más populares, existe otra actividad capaz de trabajar diferentes partes del cuerpo al mismo tiempo.
Se trata de un ejercicio aeróbico que aumenta la frecuencia cardíaca y la respiración mientras exige el movimiento coordinado de brazos, piernas y tronco. Además, tiene una característica particular: se realiza en el agua, lo que reduce el impacto sobre las articulaciones.
La actividad en cuestión es la natación, una disciplina que la American Heart Association (AHA) incluye entre los ejercicios aeróbicos o de resistencia beneficiosos para el sistema cardiovascular.
Por qué la natación ayuda al corazón y la circulación
La American Heart Association explica que los ejercicios de resistencia, también conocidos como aeróbicos, incluyen actividades como caminar, trotar, nadar, andar en bicicleta y saltar la cuerda.
Este tipo de entrenamiento provoca un aumento de la respiración y de la frecuencia cardíaca. Su práctica regular contribuye a mantener saludables el corazón, los pulmones y el sistema circulatorio, además de mejorar la condición física general.
En particular, la AHA señala que los movimientos aeróbicos constantes y rítmicos de brazos y piernas son especialmente beneficiosos para el corazón. Con el entrenamiento regular, el corazón mejora su capacidad para bombear sangre hacia todo el organismo.
La natación reúne precisamente estas características, ya que requiere mantener el cuerpo en movimiento de manera continua y coordinada mientras se avanza dentro del agua.
El ejercicio que mejora la resistencia y trabaja todo el cuerpo
Uno de los principales beneficios de nadar es que involucra diferentes grupos musculares simultáneamente. Brazos, hombros, espalda, abdomen y piernas participan en los movimientos necesarios para desplazarse y mantener la posición dentro del agua.

Al mismo tiempo, al tratarse de una actividad aeróbica, permite desarrollar progresivamente la resistencia física y cardiorrespiratoria.
La American Heart Association sostiene que mejorar la resistencia facilita también la realización de numerosas actividades cotidianas y recomienda comenzar de manera gradual cuando una persona lleva mucho tiempo sin realizar ejercicio.
A esto se suma una particularidad del medio acuático. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) explican que las personas pueden ejercitarse en el agua durante más tiempo sin aumentar el dolor muscular o articular, una característica especialmente relevante para quienes necesitan actividades de menor impacto.
Cuánto tiempo hay que nadar para obtener beneficios
La American Heart Association recomienda que los adultos acumulen semanalmente al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, o una combinación de ambas.
Dentro de las actividades consideradas vigorosas, la organización incluye específicamente nadar largos, junto con correr, saltar la cuerda y otras prácticas que elevan considerablemente la frecuencia cardíaca.
Esto no significa que una persona que recién comienza deba completar sesiones prolongadas desde el primer día. La recomendación es aumentar progresivamente el tiempo y la intensidad, especialmente después de períodos de sedentarismo.
La AHA propone comenzar incluso con sesiones de entre 10 y 15 minutos y aumentar gradualmente la duración a medida que mejora la resistencia.
Natación: cuáles son sus principales beneficios
Incorporar la natación dentro de una rutina activa puede aportar diferentes beneficios al organismo. Entre los principales se encuentran:
- Ayuda a mejorar la resistencia cardiorrespiratoria.
- Contribuye al funcionamiento saludable del corazón y el sistema circulatorio.
- Permite movilizar diferentes grupos musculares.
- Es una actividad de bajo impacto para las articulaciones.
- Puede mejorar la condición física general.
- Permite adaptar la intensidad de acuerdo con la capacidad de cada persona.
Los CDC también destacan que el ejercicio acuático ofrece beneficios físicos y mentales y puede ser una alternativa especialmente útil para determinadas personas con problemas articulares.
Como ocurre con cualquier actividad física, la intensidad y frecuencia deben adaptarse al estado de salud y la condición de cada persona. Quienes tengan enfermedades cardiovasculares, afecciones crónicas o hayan permanecido inactivos durante mucho tiempo deberían consultar con un profesional de la salud antes de iniciar un entrenamiento exigente.










