La ingeniería ferroviaria global se prepara para dar un salto histórico. Bajo las aguas del Mar de China Oriental, un ambicioso proyecto de transporte comienza a materializar una conexión directa entre zonas costeras que hasta ahora dependían de trayectos largos y fragmentados.
La iniciativa se desarrolla en China y tiene como eje un corredor subacuático que enlazará a Ningbo con Zhoushan, dos polos estratégicos para el comercio y la logística del país. Se trata de una infraestructura concebida para trenes de alta velocidad, capaz de operar en condiciones extremas bajo el océano.
Más que un desafío técnico, la construcción representa un cambio estructural en la forma de integrar territorios insulares al sistema continental. El proyecto apunta a reducir tiempos de viaje, fortalecer el flujo de mercancías y consolidar una red ferroviaria que no se detiene ante barreras geográficas.
El túnel ferroviario submarino más largo jamás construido
El núcleo de esta obra es el Jintang Undersea Tunnel, una estructura que alcanzará una longitud total de 16,18 kilómetros bajo el mar. De ese tramo, más de 11 kilómetros serán excavados mediante tuneladoras de gran escala, diseñadas específicamente para operar a profundidades que llegan hasta los 78 metros bajo el nivel del mar.
Una vez concluido, este corredor se convertirá en el túnel submarino ferroviario de alta velocidad más largo del mundo, superando cualquier antecedente similar. La excavación comenzó en 2025 y avanza de forma continua, con un cronograma que prevé finalizar la obra civil a finales de 2026.
Velocidad extrema y tecnología de última generación
La infraestructura no solo destaca por su longitud, sino también por sus capacidades técnicas. El túnel contará con un diámetro superior a los 14 metros, lo que permitirá albergar sistemas avanzados de ventilación, monitoreo y seguridad, esenciales para el tránsito permanente de trenes de alta velocidad bajo el mar.
Los convoyes que circularán por este tramo podrán alcanzar velocidades de hasta 250 kilómetros por hora, reduciendo el trayecto entre Ningbo y Zhoushan a cerca de 26 a 30 minutos. Este segmento submarino hace parte de una línea ferroviaria de 76,4 kilómetros que integrará múltiples estaciones estratégicas a lo largo del recorrido.
Impacto logístico y conexión territorial sin precedentes
El proyecto ferroviario permitirá que la isla de Zhoushan quede plenamente conectada al sistema ferroviario continental de China, fortaleciendo la integración regional y eliminando cuellos de botella en el transporte de pasajeros y carga.
Además del impacto económico, la obra marca un hito en la ingeniería subacuática moderna. Su ejecución sienta un precedente para futuras construcciones similares en otras regiones del mundo, demostrando que el transporte ferroviario de alta velocidad puede expandirse incluso bajo el océano.