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Trabajar legalmente en los Estados Unidos sigue siendo uno de los mayores anhelos de los colombianos, y la visa H-2A se ha consolidado como una de las alternativas más viables para quienes buscan emplearse en el sector agrícola.

Sin embargo, el proceso tiene particularidades que no siempre son claras para quienes se interesan en esta opción, y conocerlas puede marcar la diferencia entre una postulación exitosa y caer en manos de intermediarios informales.

El abogado migratorio Haim Vásquez, citado por Blu Radio, explicó en detalle cómo funciona este permiso, que cada año abre miles de vacantes para trabajadores extranjeros y cuya demanda no ha dejado de crecer en la última década.

¿Por qué el proceso no comienza en Colombia sino en Estados Unidos?

Uno de los errores más frecuentes entre los interesados es creer que pueden iniciar la solicitud de forma individual. Según Vásquez, el proceso comienza del otro lado: es el empleador estadounidense quien inicia la solicitud, no el trabajador. Esto significa que el primer paso no es acercarse a una embajada, sino establecer contacto con una empresa agrícola en Estados Unidos que esté dispuesta a patrocinar la visa.

El proceso de solicitud debe iniciarlo el empleador estadounidense, no el trabajador interesado. (Imagen: archivo)

Para lograrlo, el experto recomienda recurrir a bolsas de empleo autorizadas en Colombia que tengan vínculos formales con empleadores en ese país, mantenerse atentos a convocatorias de trabajo agrícola temporal y preparar documentación básica como identificación y experiencia laboral. Evitar tramitadores informales y promesas de visas rápidas es, según Vásquez, una precaución fundamental.

Cuánto dura la visa y qué beneficios tiene para la familia

La visa H-2A habilita al titular para trabajar de forma temporal en actividades como cultivo, cosecha o ganadería, con una duración inicial de hasta un año y posibilidad de renovación. No obstante, existe un límite importante: tras tres años continuos en el programa, el trabajador debe abandonar el país antes de poder volver a postularse.

En cuanto al grupo familiar, la normativa permite que el cónyuge e hijos menores de 21 años acompañen al titular e incluso estudien en Estados Unidos. Sin embargo, solo la persona que posee la visa principal está autorizada para trabajar, lo que es una restricción central que los interesados deben tener clara desde el inicio.

Por qué la demanda de esta visa no para de crecer

Las cifras reflejan un crecimiento sostenido del programa. Mientras que en 2016 se otorgaron cerca de 140.000 visas H-2A, en 2025 esa cifra llegó a aproximadamente 400.000, impulsada por la escasez de mano de obra en el sector agrícola estadounidense. Para 2026 se proyecta que el número continúe en alza, lo que representa una ventana concreta para quienes buscan una oportunidad laboral legal en ese país.

La demanda de trabajadores agrícolas en Estados Unidos ha impulsado un crecimiento sostenido en el número de visas H-2A otorgadas cada año. (Imagen: archivo)

Aun así, es importante tener expectativas claras: la H-2A no es una visa permanente, no garantiza residencia y depende completamente del empleador patrocinador. Se trata de una herramienta temporal que, bien utilizada y a través de los canales correctos, puede abrir una puerta real al mercado laboral estadounidense.