La seguridad volvió a instalarse en el centro del debate electoral en Colombia tras unas declaraciones de Paloma Valencia que desataron una ola de reacciones en redes sociales y entre distintos sectores políticos. La precandidata presidencial del Centro Democrático cuestionó públicamente a quienes utilizan protección reforzada en campaña.
Sus palabras generaron ruido inmediato porque llegan en un contexto especialmente sensible, marcado por amenazas, denuncias de seguimientos y crecientes preocupaciones por la integridad física de varios dirigentes políticos.
Aunque el mensaje buscó transmitir firmeza frente a grupos armados ilegales, también abrió interrogantes sobre las contradicciones dentro del discurso de seguridad de la propia campaña.
Paloma Valencia y el debate por el chaleco antibalas en campaña
Durante un evento político realizado en el municipio de Socorro, Santander, Paloma Valencia afirmó que no necesita chaleco antibalas ni urnas blindadas, y calificó como “cobardes” a quienes recurren a ese tipo de protección.
La frase tuvo amplia repercusión porque Colombia atraviesa una etapa electoral atravesada por alertas de seguridad, amenazas contra candidatos y denuncias públicas sobre posibles atentados.
La dirigente aseguró además que, de llegar a la Presidencia, enfrentará con mano dura a organizaciones como el ELN, las disidencias de las Farc y otros grupos ilegales. Ese discurso fue interpretado por sus seguidores como una señal de autoridad, aunque también despertó críticas por minimizar los riesgos reales que enfrentan las campañas.
En paralelo, distintos usuarios y analistas recordaron que el uso de esquemas de seguridad reforzada es una práctica habitual recomendada por autoridades estatales en escenarios de riesgo.
Seguridad de Paloma Valencia y conversaciones con Armando Benedetti
Tras la controversia, tomó fuerza otro dato que complejizó aún más la discusión: la propia Paloma Valencia reconoció haber sostenido conversaciones institucionales con Armando Benedetti, actual ministro del Interior, para hablar específicamente sobre su seguridad y la de su familia.
Según explicó la candidata, estas comunicaciones surgieron luego de recibir información relacionada con posibles amenazas y un presunto hackeo a su teléfono celular.
En semanas anteriores, desde su entorno también se habían denunciado intimidaciones, entre ellas mensajes fúnebres difundidos en redes sociales y alertas sobre supuestos planes de ataque en su contra.
La campaña sostuvo que continuará con actividades públicas y eventos territoriales, confiando en el esquema de protección asignado por la Policía Nacional, mientras el debate sobre seguridad electoral sigue creciendo de cara a la contienda presidencial.