La Final de la Conmebol Sudamericana 2026 comenzó a tomar forma en Barranquilla con la primera visita oficial de la entidad organizadora al Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, escenario elegido para albergar el partido decisivo del segundo torneo de clubes más importante de la región.
La inspección técnica marca el inicio de un proceso que involucra ajustes de infraestructura, logística y seguridad, con miras a cumplir los estándares exigidos para una final única. La ciudad se prepara para recibir a miles de aficionados y delegaciones internacionales en un evento que pondrá a prueba su capacidad organizativa.
La presencia de la Conmebol confirma que Barranquilla avanza en firme hacia la cita programada para noviembre de 2026, fecha en la que se definirá al campeón de la edición número 25 del certamen continental.
Conmebol evalúa el Metropolitano y la logística del evento
Durante el recorrido, los enviados del organismo sudamericano analizaron el estado actual del estadio, los accesos viales, las áreas de prensa y los servicios destinados a equipos y aficionados. El objetivo es identificar necesidades de adecuación para que el escenario cumpla con los requisitos internacionales exigidos para finales continentales.
En la inspección participaron responsables de operaciones, transporte y seguridad de la Conmebol, quienes sostuvieron reuniones con autoridades locales y deportivas para coordinar temas clave como movilidad, control de multitudes y planes de emergencia durante el día del partido.
Un plan de modernización para ampliar el aforo
La Alcaldía de Barranquilla presentó un ambicioso proyecto de intervención del Metropolitano que contempla aumentar su capacidad de cerca de 46.000 a más de 60.000 espectadores, además de renovar zonas VIP, camerinos y servicios complementarios.
Entre las obras proyectadas también está la eliminación de la pista atlética, una medida que permitirá acercar las graderías al campo de juego y mejorar la experiencia del público. Estas adecuaciones no solo apuntan a la final de la Sudamericana, sino a consolidar el estadio como sede de eventos de gran formato.
Impacto deportivo y proyección internacional
La designación de Barranquilla como sede de una final única representa un hito para el fútbol colombiano, al ser la primera ciudad del país en albergar esta instancia desde que la Conmebol adoptó este formato en 2019.
Además del impacto deportivo, entidades de promoción regional estiman que la final atraerá decenas de miles de visitantes, impulsando sectores como el turismo, la hotelería y el comercio. Con la coordinación entre autoridades, federación y organizadores en marcha, la capital del Atlántico se alista para convertirse en el foco del fútbol sudamericano en 2026.