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Con la llegada de las bajas temperaturas, miles de hogares argentinos vuelven a recurrir al clásico caloventor eléctrico para calefaccionar habitaciones en pocos minutos. Su practicidad y rapidez lo convirtieron en uno de los equipos más utilizados durante el invierno, especialmente en departamentos y ambientes pequeños.

Sin embargo, detrás de su efectividad también aparece una de sus principales desventajas: el elevado gasto de energía. Especialistas y reportes oficiales sobre consumo energético coinciden en que este dispositivo se encuentra entre los artefactos que más electricidad demandan dentro del hogar, incluso por encima de otros equipos de uso cotidiano.

Cómo funciona el caloventor y por qué consume tanto

El funcionamiento de estos aparatos se basa en un sistema de termoventilación. En su interior poseen una resistencia metálica o cerámica que se calienta mediante electricidad. Luego, un ventilador impulsa el aire caliente hacia el ambiente para elevar rápidamente la temperatura del lugar.

Por el bajo costo para acceder a uno, muchas personas eligen calentarse con este electrodoméstico de alto consumo energético (Fuente: Magnific).Magnific

El problema es que este mecanismo necesita una enorme cantidad de corriente eléctrica para transformar energía en calor de manera directa. A diferencia de otros sistemas de calefacción que utilizan gas o tecnologías más eficientes, el caloventor depende exclusivamente de resistencias eléctricas puras, lo que dispara el consumo energético cuando permanece encendido durante varias horas.

Qué opciones gastan menos electricidad en invierno

Frente al aumento del consumo durante los meses más fríos, muchas personas buscan alternativas más económicas para calefaccionar sus hogares. Una de ellas son los convectores eléctricos, recomendados especialmente para ambientes reducidos por su menor demanda de energía y su funcionamiento más estable.

También aparecen como opciones los paneles eléctricos de pared y los equipos de aire acondicionado frío/calor, que suelen ofrecer un mejor rendimiento energético frente al caloventor tradicional. Aunque ningún sistema eléctrico está completamente exento de gasto, especialistas recomiendan utilizar el caloventor como apoyo momentáneo y no como fuente principal de calefacción para evitar un fuerte impacto en la factura de luz.