Más allá del dólar, cepo y default: 6 maneras de cambiar preocupación por motivación

por  DANIEL COLOMBO

Facilitador y Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional; conferencista internacional; www.danielcolombo.com

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Más allá del dólar, cepo y default: 6 maneras de cambiar preocupación por motivación

Cuando el sentido de los cambios es tan inesperado como incierto, se genera una carga emocional que se traduce en dificultades e incertidumbre para tomar decisiones adecuadas.

¿Cómo utilizar la misma energía de la preocupación, para transformarla en un dínamo generador de motivación? Vivimos en un mundo que se transforma permanentemente. Los ciclos de cambio son cada vez más cortos, y esta velocidad hace que muchas personas caigan asiduamente en la preocupación, con toda su carga emocional que, incluso, llega a paralizarlos.

La preocupación es la expectativa de que algo negativo está por suceder. La buena noticia es que se puede redirigir, y convertirla en motivación, en forma de una energía puesta al servicio de que algo positivo puede suceder. No se trata de un pensamiento mágico. Es una habilidad que tenemos todos los seres humanos, sólo que muchos aún no la han desarrollado. Se trata de hacer el switch entre la preocupación o expandir el círculo de influencia sobre las cosas.

Factor (auto)confianza

En el proceso de transformar la preocupación en motivación para seguir adelante influye directamente la confianza. En su etimología encontramos que deriva de confiar, y se compone del prefijo con- (que significa todo, junto), la raíz -fi- del verbo fiar, del latín fidere (confiar) y éste de fides (lealtad, fe y confianza).

¿Para qué sirve conocer el origen etimológico de las palabras que utilizamos? Para habitarlas de sentido, saber expresarlas apropiadamente y no confundir sus términos. Las palabras equivocadas que te decís internamente, y que sin darte cuenta, fijás en tu diccionario emocional y mental, producen impactos erróneos y generan decisiones distorsionadas.

En este caso, la confianza es la base desde la que se establecen los vínculos hacia afuera (con el entorno, la familia, el trabajo, la sociedad) y hacia adentro de nosotros mismos. La posibilidad de cambiar el signo negativo por positivo al pasar de preocupación a motivación está directamente relacionada con la autoconfianza, la cualidad interna de las personas para crear un estado emocional adecuado a situaciones desafiantes de distinto rango.

Si sé que cuento con los recursos internos apropiados, tengo confianza en mí mismo para poder superar los desafíos. Aquí empieza la automotivación.

Si no tengo autoconfianza, seguramente la autoestima está por el piso, y necesitaré encarar un proceso paso a paso para reconstruirla. En caso de no hacerlo, se le da vía libre a la postergación, la queja y la inquietud interna generalizada.

Qué es el 'círculo de preocupación' versus el 'círculo de influencia'

Stephen Covey, experto en liderazgo y autor de múltiples best-sellers, presentó esta idea en su conocido libro 'Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva'. El círculo de preocupación versus influencia positiva permite observar que, cuando reaccionás a cosas sobre las que no tenés margen de acción, estás generando preocupación en exceso. Por ejemplo, cuando fantaseás qué puede suceder en el futuro y oscilás entre la ansiedad y la obsesión por algo que sabés que no podés cambiar (foco reactivo). 

Los seres humanos tendemos a pensar en negativo en exceso. Se dice en círculos de investigación de comportamiento humano que la tendencia a los pensamientos negativos llega a invadir la mente y las emociones de más del 90% de las personas.

Al poder identificar claramente lo que está fuera de tu círculo de influencia es posible que, aunque sientas cierta tensión, temor o conserves fantasías negativas sobre ese futuro incierto, bajará la presión interna que te autoimponés.

En este caso, el círculo de influencia representa aquellas situaciones sobre las que sí tenés algún tipo de margen para actuar, lo que depende de cómo elijas que sea tu actitud (positiva, negativa, neutral), y la forma en que gestiones tus acciones concretas, comportamientos, pensamientos y emociones en general.

Para que puedas saber si estás actuando desde el círculo de influencia (foco proactivo) la pregunta es: ¿sobre qué aspectos de todo esto SÍ puedo accionar o gestionar en forma diferente? ¿Qué depende de mí?

En este caso, el poder de influencia positiva se puede transformar inmediatamente en automotivación para seguir adelante. Es un gran proveedor de entusiasmo y optimismo, los combustibles esenciales para mantener un estado de acción óptima para no dejarte doblegar por los problemas y dificultades.

6 recursos prácticos para transformar la preocupación en motivación

1 - MANTENETE EN MOVIMIENTO PERMANENTE. Los pensamientos rumiantes, esos que van por dentro, no te llevarán a lugares nuevos. Es posible que sí encuentres información valiosa para analizar. Pero quedarte en el nivel mental de las cosas, analizando todo estructuradamente, no producirá ningún resultado. La clave es que te muevas, vayas por caminos desconocidos, tomes acciones y atajos distintos a los habituales: así aprenderás sobre alternativas y de paso, conscientemente, distraerás tu mente de la preocupación y te conectarás con la energía de la automotivación progresivamente.

2 - UTILIZÁ LA EMPATÍA. Cuando estás preocupado podés llegar a ser una fuente de problemas, peleas y energía de rechazo en tus vínculos. La empatía (habilidad para entender -no necesariamente justificar- a los demás) es saber mirar las cosas desde distintas perspectivas, incluso aquellas alejadas a tu pensamiento habitual. Al integrarla, aprenderás sobre los matices, la inexistencia de verdades absolutas y la apertura de ventanas de conocimiento que te ayudarán a motivarte aún más.

3 - COMUNICATE DE MANERA ASERTIVA CON VOS MISMO. El lenguaje con que te hables y la amabilidad con que lo hagas son clave. Utilizá palabras que te ayuden a crear estados emocionales positivos, ya que de esa gestión dependerá en gran parte el resultado final que buscás.

4 - FLEXIBILIZÁ TUS PARADIGMAS Y CREENCIAS LIMITANTES. A algunas personas les resulta especialmente complejo cambiar creencias limitativas y paradigmas que ya no les funcionan en el presente. Podés consultar con un profesional entrenado para ayudarte a superar esas cadenas que te atan internamente y que no te dejan evolucionar. Es un proceso que vale la pena hacer.

5 - OBSERVÁ LA LÍNEA DE TIEMPO DE TU VIDA. Cuando tomes consciencia de que estás permanentemente en estado de preocupación, hacé una pausa, serenate y empezá a recorrer tu línea de la vida. Arrancá por el momento presente y andá hacia atrás, año por año, tan cerca de tu origen como te permitas recordar. Se trata de una técnica poderosa para que puedas identificar situaciones parecidas que has vivido en el pasado y que te generaban preocupación. Con el poder de tu visualización obtendrás información valiosa para entender el por qué de tu forma de procesar las cosas.

6 - APRENDÉ DEL PROCESO. Conectá todo el tiempo con el sentido de las experiencias. La pregunta clave es: “¿qué hay de nuevo para mí aquí?”. Es un abrepuertas que te ayudará a reconocer el aprendizaje oculto detrás de aquello que te preocupa.

Con el tiempo te convertirás en un experto en bucear profundo en las aguas tormentosas de la preocupación, y saldrás a flote para oxigenarte expandiendo tu círculo de influencia positiva. Estarás dispuesto a darle un nuevo significado a las experiencias, y saldrás fortalecido de los desafíos, y motivado para dar el siguiente paso en tu proceso de crecer, aprender y avanzar.

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