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Encontrar opciones dulces aptas para personas con celiaquía no siempre es sencillo, pero existen recetas simples que permiten disfrutar de algo rico sin gluten. Una de ellas es este bizcochuelo elaborado con polenta, un ingrediente poco habitual en preparaciones dulces que sorprende por su textura y rendimiento.
La preparación es ideal para acompañar el desayuno, la merienda o incluso para servir como postre después de las comidas. Además de ser fácil de hacer, tiene la ventaja de que no contiene trigo ni otras harinas con gluten, por lo que puede incorporarse sin problemas a una dieta sin TACC.
Eso sí, para evitar cualquier tipo de contaminación cruzada, es fundamental que todos los ingredientes utilizados estén identificados como libres de gluten.
Los ingredientes para preparar el bizcochuelo sin TACC
Para esta receta se necesitan pocos productos y muy fáciles de conseguir:
- 3 huevos.
- 100 gramos de azúcar (o endulzante a elección).
- Un chorrito de aceite de girasol.
- 1 cucharada de polvo para hornear.
- Ralladura de limón u otra esencia para saborizar.
- 150 gramos de polenta certificada sin gluten.

Qué significa que un alimento sea “sin TACC”
El gluten es una proteína presente en cereales como el trigo, la cebada y el centeno. Muchos productos derivados de estos granos también lo contienen.
Por ese motivo, los alimentos aptos para personas con celiaquía suelen identificarse con la sigla TACC, que hace referencia a trigo, avena, cebada y centeno. Cuando un producto indica “sin TACC” o “sin gluten”, significa que no contiene ninguno de estos componentes.
La celiaquía es una enfermedad crónica que afecta al intestino y dificulta la correcta absorción de nutrientes cuando se consume gluten. Entre los síntomas más comunes se encuentran el dolor abdominal frecuente, la pesadez digestiva o episodios de diarrea.
Por esta razón, quienes reciben el diagnóstico deben seguir una alimentación estricta libre de gluten.
Paso a paso para preparar el bizcochuelo de polenta
El primer paso consiste en separar las claras de las yemas de los tres huevos. Las claras deben batirse hasta lograr el llamado punto nieve, es decir, una mezcla blanca, firme y espesa.
En otro recipiente se colocan las yemas junto con el azúcar o endulzante y el aceite de girasol. Esta mezcla se bate hasta que adquiera una textura más clara y aumente su volumen.
Luego se incorpora el polvo para hornear y la ralladura de limón (o la esencia elegida para aromatizar). A continuación se agrega la polenta sin gluten. Es normal que la masa tenga una consistencia diferente a la de un bizcochuelo tradicional debido a este ingrediente.
Para facilitar la integración, puede utilizarse una batidora eléctrica, y una vez que la mezcla esté homogénea, se agregan las claras batidas de manera gradual, incorporándolas de a poco con movimientos suaves para mantener el aire de la preparación.
Mientras se realiza la mezcla, conviene precalentar el horno. La masa se coloca en un molde alto previamente preparado y se cocina a 180 °C durante unos 35 a 40 minutos.
Para comprobar si está listo, se puede introducir un cuchillo en el centro, si sale limpio, el bizcochuelo ya está en su punto y puede retirarse del horno.

















