Hernán Kazah suele pasar su tiempo entre aeropuertos. Al momento de esta entrevista, a comienzos de mayo, ya tiene la agenda de las próximas semanas: viajará a Mónaco como invitado de la final mundial del programa Entrepreneur Of The Year de EY; después seguirá rumbo a París, donde va a aprovechar para reunirse con inversores; y luego regresará unos días a la Argentina antes de partir nuevamente hacia los Estados Unidos por trabajo, pero para asistir, también, al Mundial de fútbol.

“La mitad de mis amigos dice que nunca trabajo; la otra mitad, que no paro de trabajar”, resume el cofundador de Mercado Libre y socio fundador de Kaszek, el mayor fondo de venture capital de América latina. Su nombre está ligado a dos de las historias más influyentes del ecosistema tecnológico regional. Primero, como uno de los fundadores de Mercado Libre junto a Marcos Galperin, en una época en la que internet recién comenzaba a masificarse en la región. Más tarde, como creador de Kaszek junto a Nicolás Szekasy, desde donde administran más de u$s 3000 millones para invertir en startups de la región.

Kazah fue, también, una de las mentes detrás de la Argentina Week que se desarrolló en Nueva York en marzo de este año y que inauguró el presidente Javier Milei. Lo ideó junto a Facundo Gómez Minujín, presidente de JPMorgan para la Argentina; Sebastián Loketek, director ejecutivo de Bank of America; y Alec Oxenford, embajador argentino en los Estados Unidos y fundador de DeRemate, la compañía que protagonizó, con Mercado Libre, una de las principales disputas del comercio electrónico latinoamericano en los años noventa.

-Fuiste el organizador de la Argentina Week, ¿cómo fue eso?

La Argentina Week surgió a partir del Brasil Week. Estando en el evento el año pasado, me encontré con Alec Oxenford, que es un amigo del mundo de la tecnología y, en el pasado, competidor nuestro de Mercado Libre. Él ya era embajador argentino en Washington y me propuso organizar el mismo evento para Argentina, para tratar de poner al país de vuelta en el mundo y en el mapa de los inversores globales. Se sumó Facundo Gómez Minujín, de JP Morgan, y Sebastián Loketek, de Bank of America, y lo armamos entre los cuatro. Yo me enfoqué en todo lo que era la agenda tecnológica, ayudé a traer speakers e inversores que están relacionados con el área; Alec se encargó de traer gente del gobierno y ministros, inclusive a Javier Milei; y los dos bancos ayudaron a traer inversores. Quizás sea el primero de una serie que continúe por varios años. De hecho, ya estamos empezando a pensar en el del año que viene. La idea es mostrarle al mundo qué se está haciendo en Argentina y qué tipo de oportunidades hay para traer inversiones al país.

-¿Por qué ahora?

Porque a Alec se le ocurrió ahora. Él es un embajador un poco distinto porque tiene un perfil más emprendedor. Creo que Argentina está más abierta al mundo de los negocios, y definitivamente más abierta a Estados Unidos. Hay mucha mejor relación con el gobierno americano a partir de la relación Milei-Trump. Pero va más allá, creo que realmente Estados Unidos tiene una agenda más pro-Latinoamérica hoy en día. Veremos cómo sigue.

-¿Qué opinión te merece Javier Milei?

No lo conozco personalmente. Estoy muy de acuerdo en tratar de hacer una Argentina más competitiva y de crear negocios para que se genere riqueza a partir de un crecimiento del Producto Bruto y del crecimiento de las oportunidades. No sirve estar en contra de los empresarios y del emprendedurismo, porque terminamos en un cuadrante muy malo donde no crecemos. Termina siendo un círculo vicioso en vez de virtuoso. Creo que lo que está haciendo Milei es tratar de recrear un círculo virtuoso. Ojalá lo logre. Argentina es un país muy desafiante, con muchas cosas por corregir, todavía hay mucho por hacer, pero creo que son buenos pasos en la dirección correcta.

-Participaron inversores y CEO a nivel global, ¿qué están viendo de Argentina con el cambio de gobierno?

De afuera se ve un ordenamiento macroeconómico sorprendente. Lo que hoy en día (Milei) logró hacer con las cuentas fiscales son cosas que desde afuera se ven muy bien y es sorprendente cuán rápido se resolvió. Hoy casi en cualquier país, en distinta medida, se está lidiando con el déficit fiscal; están todos atrapados en eso. Argentina, siendo el peor alumno de la clase, de repente pasó a tener superávit fiscal. Entonces hay mucha curiosidad respecto de cómo lo logró. También llama mucho la atención que ahora la energía y la minería pueden empezar a generar superávit de la balanza comercial al igual que lo genera el agro. La pregunta que todavía tienen los inversores sobre Argentina, y ojalá la vayamos respondiendo, es ¿se va a poder sostener esto en el largo plazo o no? El famoso, ¿Is this time different?. Lo vamos a tener que demostrar como Nación.

-¿Se empieza a esbozar alguna respuesta?

Están todos muy entusiasmados en cuanto a lo que está sucediendo a nivel macroeconómico, pero tiene que empezar a permear más a nivel microeconómico y que empiece a beneficiar a la gente. Hay que ver cómo zanjar ese puente. Si seguimos como estamos por un tiempo más, evidentemente la población en general debería ver los beneficios de esta estabilidad macroeconómica. El tema es si llegamos o no.

Hoy parece haber dos Argentinas. Por un lado, sectores como energía, agro y minería, que concentran buena parte de las inversiones y las expectativas de crecimiento. Por el otro, buena parte de la industria y del entramado productivo, que atraviesa un contexto muy complejo. ¿Cómo conviven esas dos realidades y qué impacto pueden tener sobre las inversiones?

Yo diría que hay tres Argentinas. Una es la que empieza a verse competitiva a nivel mundial. Hay otra Argentina en el medio, formada por gente y sectores donde los beneficios de este modelo y del boom de Vaca Muerta todavía no se ven. Después hay una Argentina que es el resultado de un modelo económico cerrado y poco competitivo, que va a tener que reconvertirse o cambiar. Va a ser difícil; veremos si pueden volverse más competitivos o si tienen que desaparecer para que aparezcan otros nuevos.

Kazah junto a Nicolás Szekasy, su socio en KaszekVivian Koblinsky

-De hecho hay muchas empresas que están cerrando

Preguntale a Mercado Libre cuánta gente contrata por año. En los diarios sale que FATE cerró y dejó en la calle a 900 personas. Bueno, Mercado Libre contrata a 900 personas por mes en Argentina.

-¿Cuántos empleados tiene en el país?

No sé bien, debe tener alrededor de 20.000. (N. del R.: Mercado Libre tiene alrededor de 16.700 empleados en la Argentina, lo que da un promedio de entre 1900 y 2000 contrataciones por año y unas 160 incorporaciones por mes).

-¿Cómo fue cofundar Mercado Libre?

Fue una historia bastante normal en Silicon Valley, pero no tan normal en Latinoamérica. Un par de estudiantes de la Universidad de Stanford estaban en el medio de esa revolución tecnológica que fue en el año ‘99, cuando Internet empezó a hacerse masivo para los consumidores. Eso empezó a generar un montón de oportunidades y así fue que surgieron algunos portales de noticias online: los Yahoos, los Amazons y los eBays. Nosotros pensábamos que en Latinoamérica eso también se iba a dar. Marcos Galperin empezó a pensar en qué modelo hacía sentido llevar a Latinoamérica y terminó eligiendo el de eBay. Yo estaba con otra idea, pero empezamos a conversar mucho, nos hicimos amigos y por suerte me convenció de dejar mi iniciativa y sumarme a Mercado Libre. Nos graduamos a las pocas semanas, volvimos a Argentina y arrancamos con la empresa. Levantamos fondos de inversores que en ese momento, como era la burbuja de Internet, estaban todos muy interesados en invertir en este tipo de proyectos. Estábamos tratando de replicar en Latinoamérica un modelo que ya había sido exitoso en Estados Unidos. Quienes habían visto ese desarrollo podían imaginarse que, si en la región seguía el progreso que tuvo Internet allá, eso iba también a despegar acá. Esa idea no fue muy original, porque decenas de otras compañías arrancaron al mismo tiempo. Pero hicimos las cosas un poco mejor, tuvimos suerte y entendimos cuándo las reglas de juego habían cambiado porque de pronto, conseguir más capital comenzó a ser muy difícil. Ajustamos todo nuestro negocio, nos pusimos a ser mucho más cuidadosos en la inversión que estábamos haciendo para un negocio que todavía no llegaba. Internet demoró bastante en desarrollarse. Tuvimos que ser pacientes, esperar que creciera, que viniese la banda ancha. Cuando empezamos Mercado Libre, había 5% de penetración de Internet. Hoy en Latinoamérica hay alrededor de 85 por ciento. Entendimos que teníamos que generar mecanismos de crecimiento orgánico para que el negocio creciese; no era solo invertir. Nuestros competidores quedaron un poco con esa mentalidad, no pudieron levantar más dinero, porque después de ese boom que hubo en el año ‘99 y comienzos del 2000, el mercado de financiamiento para startups se cerró.

-Después de un par de años decidiste irte de Mercado Libre y fundar tu propio fondo, ¿por qué?

Me fui después de 12 años. En 2011 ya habíamos hecho la IPO (Initial Public Offering, por sus siglas en inglés) de Mercado Libre. Ya éramos una compañía pública y nuestras acciones habían cobrado liquidez. Se había transformado en un negocio más estable. Si bien todavía tenía muchísimo por crecer, y el crecimiento posterior fue increíble, el trabajo que quedaba por hacer era más de un ejecutivo de corporación que de un emprendedor. Junto con Nicolás Szekasy, que era el CFO de Mercado Libre, vimos que había una oportunidad grande de desarrollar el negocio de venture capital en Latinoamérica. Como emprendedores habíamos visto que la tecnología tenía todavía mucho recorrido por delante, pero que no había el tipo de fondos que pueden ayudar a los emprendedores a fondear sus compañías, a enfocarse en el largo plazo y a entender qué es lo que se necesita para crecer. Decidimos largar Kaszek para seguir desarrollando el ecosistema emprendedor de tecnología en Latinoamérica y encontrar a los próximos Mercado Libre de la región.

-¿Te costó tomar esa decisión?

Costó porque hasta hoy en día lo siento como algo propio. Tengo la camiseta puesta. Pero por otro lado estaba la oportunidad muy clara. Podría haber seguido en Mercado Libre cinco, 10 años más, seguro, pero ya tenía ganas de hacer otra cosa. Soy un poco inquieto y fue una buena decisión.

-¿Seguís teniendo vínculo con Marcos Galperin?

Sí, somos buenos amigos.

-¿Cómo funciona Kaszek?

Kaszek es un fondo tradicional de venture capital que no es tan tradicional en la región. Levantamos fondos; esos fondos son compromisos de los inversores de aportar capital que nosotros manejamos para invertir en compañías de tecnología. Una vez que invertimos todo el capital, levantamos un fondo nuevo. Ya levantamos nueve en total. Son seis fondos Early Stage y tres fondos Opportunity que son para invertir en compañías más desarrolladas. El monto total fue de más de u$s 3000 millones hasta ahora. Brasil es el mayor mercado y es también el ecosistema más desarrollado porque tiene un mercado de capitales donde buscar financiamiento. A la vez, es más grande porque tiene una mayor cantidad de población y mayor PBI. Hoy invertimos alrededor del 50% en Brasil, 25% en México, y el resto en los otros países de la región. En el último tiempo estamos invirtiendo más en Argentina.

Cuando te va bien, el retorno es altísimo; cuando te va mal, perdés poco. Frente a la duda, está el error de invertir en la compañía equivocada o el error de dejar pasar la correcta.

-¿Qué porcentaje del total?

En el último año, el 50% de lo que invertimos fue en Argentina. Si mirás la última década y media, no. Argentina fue más o menos el 15%. El resultado de esto es porque, por un lado, ahora los emprendedores son un poco más optimistas. Por otro lado, estamos invirtiendo en compañías a las que no les habíamos prestado tanta atención. Ahora, los emprendedores argentinos están empezando a tener un poco más de peso específico dentro de nuestros portafolios. Posiblemente, el país termine en algún lugar entre el 15% y el 25% de nuestras inversiones.

-¿Cuánto suelen invertir?

Podemos invertir desde u$s 500.000 dólares en una empresa, hasta u$s 30 millones.

-¿Qué buscan en una empresa?

Buscamos tres cosas. Por un lado, un equipo emprendedor que tenga un compromiso muy grande con lo que está haciendo y una muy buena capacidad de ejecución. Es importante tener un equipo que esté más enfocado en resolver el problema con tecnología y no con marketing, porque eso es lo que eventualmente escala. Por otro lado, el mercado tiene que ser grande. Al ser Kaszek un fondo grande, no podemos invertir en nichos que son interesantes pero chicos, porque nunca vamos a lograr sumar el capital que necesitamos darle a nuestros inversores. Por último, miramos que el modelo de negocio sea defendible, que no sea tan fácil que de un día para el otro alguien lo desplace, que alcance rentabilidad en un tiempo lógico. Si la rentabilidad está de acá a 20 años nos da un poco de vértigo.

-¿Cuánto sería un tiempo prudente para que una compañía alcance a ser rentable?

Las compañías originalmente eran rentables a los cinco años. Hoy están alrededor de los siete y 10 años. Inclusive nuestros fondos son a 10 años y terminan retornando el capital al final de ese tiempo, o a veces más todavía. Las compañías tienen que madurar, resolver bien sus problemas y crecer. Recién ahí empiezan a generar retornos.

-Mencionabas que Brasil es un mercado emprendedor más consolidado, ¿qué le falta a la Argentina?

Argentina ha tenido en contra la inestabilidad, mucho cambio de reglas del juego, del tipo de cambio, muchas trabas de comercio exterior, de acceso al mercado de capitales y un crédito local que ha ido desapareciendo. Un emprendedor tiene un desafío enorme que es inventar algo nuevo. Si encima de eso se tienen que manejar con la inestabilidad del país, se hace más difícil. Algo estable es mejor que cualquier optimización de corto plazo porque después termina siendo bailar arriba de la tormenta.

-¿Qué tanto aprendiste de inversiones en Mercado Libre?

Aprendí un montón, pero cuando decidimos con Nicolás empezar Kaszek creíamos que por haber tenido la experiencia de Mercado Libre y haber lidiado todo el tiempo con inversores, sabíamos perfectamente qué significaba ser un inversor. Cuando salimos a la cancha nos dimos cuenta de que no sabíamos tanto y tuvimos que aprender muchas cosas. Por un lado, había un mundo para levantar capital que no conocíamos. De hecho hoy, después de 15 años, todavía seguimos descubriendo cosas que nos sorprenden. Es muy importante cómo gestionar el negocio. Como emprendedor, uno quiere ganar todas las batallas, porque son pocas y cada una se siente de vida o muerte. Como inversor, tenés que ganar unas pocas batallas que son las importantes. Después fracasás más veces de las que tenés éxito. La clave está en asegurarse que las veces que uno tiene éxito, tiene muchísimo éxito para sobrecompensar todos los errores cometidos.

-¿Qué implica fracasar en el venture capital?

Nosotros levantamos fondos. Cada fondo tiene su portafolio de 25 compañías. Al principio, todas reciben el mismo capital. Después, a las que empiezan a tener mejores resultados les volvemos a poner más capital. Pero, de estas 25 compañías, la mitad se funde y la otra mitad sobrevive. Dentro de esta última mitad, hay dos o tres que son las que realmente andan bien. Son esas dos compañías por fondo, de un total de 25, las que terminan haciendo la diferencia. De esta manera, unas pocas compañías tienen retornos extraordinarios, mientras que la mayoría tiene retornos negativos o insignificantes. Cuando te va bien, el retorno es altísimo; cuando te va mal, perdés poco. Frente a la duda, está el error de invertir en la compañía equivocada o el error de dejar pasar la correcta.

-¿Dudás antes de invertir?

Un montón. Nuestro negocio consiste en tomar la mejor decisión posible con información muy imperfecta. Cuando conversamos con los emprendedores, muchas veces les decimos que tienen que saber que lo más probable es que les vaya mal y que para dar vuelta esas estadísticas tienen que hacer algo fuera de lo normal. El promedio de las startups funde. Tienen que estar en el top 10% para que tengan chances de éxito.