Los números siguen en rojo. El balance del mercado asegurador volvió a dar negativo en septiembre, con un resultado de casi -244.791 millones de pesos, cumpliendo el quinto trimestre consecutivo de pérdidas. Las cifras, las últimas difundidas por la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN), totalizan una caída interanual del 41,48% en términos nominales y del 55,59% a valores reales.
El resultado financiero es el gran responsable de las pérdidas. En septiembre contabilizó -$ 183.976 millones y cumplió, al igual que el balance total, 12 meses consecutivos a la baja, con una caída anual real del 80,40%. El resultado técnico, calculado por la SSN a partir de los balances de las aseguradoras, dio por primera vez negativo en los últimos cinco trimestres. En septiembre cerró en -78.360 millones de pesos.
La actividad real, sin embargo, fue positiva. Entre julio y septiembre se emitieron más de 5.889.978 millones de pesos en primas netas de anulaciones. Las primas netas tuvieron un crecimiento interanual real del 14,74% y mantuvieron una evolución positiva durante 12 meses seguidos.
“El sector asegurador enfrenta el desafío de crecer en calidad, no solo en volumen. La presión sobre los costos, la litigiosidad en algunos ramos y un entorno altamente competitivo obligan a repensar modelos de negocio”, apunta Diego Guaita, CEO de Grupo San Cristóbal.
Guaita insiste en que para que el seguro pueda desplegar todo su potencial, es clave avanzar hacia un marco más previsible, con reglas claras e instrumentos de inversión acordes al horizonte del negocio asegurador.
Con más de 1 millón de clientes, el grupo es uno de los jugadores fuertes del mercado. Este año van a apostar al segmento corporativo, integrando soluciones de seguros y financieras con una mirada de largo plazo.
Eduardo Estrada, director de Clientes y Distribución de Grupo Sancor Seguros, considera que la industria tiene una oportunidad clave. La compañía fue la segunda en producción en 2025, según la SSN.
“Una de nuestras principales apuestas será consolidar una estrategia de cross-selling, apoyada en seguros generales y de vida, Prevención ART, Prevención Salud y Banco del Sol”, explica Estrada.
En ese plan apuestan a las economías regionales, ligadas a sectores como el agro y la energía.
Ezequiel Fanelli, director de Estrategia de La Caja, visualiza un mejor año: “Las expectativas son moderadamente optimistas. Hay oportunidades claras: la recuperación del parque automotor y el enorme potencial del ramo hogar, donde la penetración sigue siendo baja”.
La mira estará puesta en cuidar el resultado técnico, con disciplina en pricing y gestión de siniestros y fraudes.
Salir del seguro obligatorio
La Caja es uno de los jugadores más importantes del ramo automotor. Ampliar su share a otros rubros es uno de los objetivos de 2026.
“Seguiremos trabajando en la diversificación de nuestra cartera, buscando que los clientes no contraten únicamente los seguros obligatorios”, explican. Impulsarán coberturas de movilidad eléctrica, asistencias diferenciales y potenciarán su asistente virtual con IA.
El seguro de hogar aparece como un motor clave por su baja penetración. En el segmento Pyme, la oportunidad pasa por ofrecer coberturas integrales que protejan patrimonio y continuidad del negocio.
“Venimos de varios años con resultados negativos a nivel industria, con márgenes de rentabilidad financiera decrecientes. El desafío será consolidar un modelo rentable y sostenible”, advierte Jorge Cruz, CEO de Mapfre Argentina.
El desafío de los seguros de vida
Para Gerónimo Fresco, gerente general de Galicia Seguros, el escenario es desafiante, pero con oportunidades claras. “El seguro vuelve a ocupar un rol central como herramienta de protección, previsión y desarrollo”.
La aseguradora apuesta a fortalecer su propuesta integral para personas, pymes, empresas y el agro. Además, prepara una agenda especial para vida con ahorro, a la espera de posibles cambios fiscales.
Los seguros personales tienen una penetración del 0,3% del PBI, muy baja frente a Brasil y Chile. El 84% de las primas corresponden a contratos patrimoniales.
“La competitividad en 2026 estará definida por la capacidad de innovar, conectar datos con decisiones y elevar la experiencia del cliente”, señala Flavia Núñez, gerente general de Life Seguros.
El foco estará en consolidar el liderazgo en vida y retiro, ampliando red de productores y fortaleciendo riesgos patrimoniales corporativos.
Caución y crédito: oportunidad si hay reactivación
El sector de cauciones también espera la reactivación. “Si se consolidan la estabilidad financiera y las obras públicas y privadas, el seguro de caución será clave”, dice José Urtubey, CEO de Aseguradora de Créditos y Garantías SA.
Juan Martín Devoto, gerente general de InSur, afirma que el ordenamiento económico permitiría acompañar la reactivación con mejores condiciones para el negocio.
La estrategia estará orientada a sectores motores del crecimiento: petróleo, gas, minería y energías renovables, además de obra pública y privada.
Nuevos jugadores
El avance fintech está reconfigurando el escenario. Ualá incorporó seguros de vida y accidentes personales con contratación 100% digital en asociación con Allianz.
Banco Comafi se alió con 123Seguro, una Insurtech regional, para agilizar cotización y emisión de pólizas.
Fraude, la amenaza técnica
El fraude sigue siendo el pacman de los resultados técnicos. Entre enero y noviembre de 2025 se notificaron 122.875 nuevos juicios en el Sistema de Riesgos del Trabajo, con un total acumulado de 131.998 causas.
El índice consolidó un aumento del 5,1% respecto de 2024. La provincia de Buenos Aires concentra el 39% de las demandas.
“La litigiosidad es uno de los principales retos del mercado”, advierten desde el sector.
Las compañías impulsan una agenda público-privada para combatir fraude y litigiosidad, con foco en tecnología para detección temprana y gestión eficiente de reclamos.
El desafío es claro: convertir la estabilización macro en previsibilidad real, recuperar rentabilidad técnica y volver a mostrar números positivos.
