

Un estudio de dos economistas del Banco Central (BC) concluyó que la baja tasa de desempleo vigente en Brasil tiene impactos relevantes en la aceleración de la inflación.
El documento constituye un contrapunto con textos recientes de otros expertos que sustentan que existe una débil relación ente una cosa y la otra. Y suma leña al debate sobre las reales causas de la debilidad de la industria en los últimos años.
Los economistas Sergio Afonso Lago Alves y Arnildo da Silva Correa, del Departamento de Investigaciones Económicas del BC, considerado el cerebro del régimen de metas de inflación, analizaron a fondo los cálculos econométricos para estudiar la relación entre desempleo, utilización de la capacidad instalada en la industria e inflación en Brasil.
Estimaron la evolución de la llamada tasa de desempleo en el país que no acelera la inflación, más conocida por la sigla en inglés Nairu. A comienzos del período de cálculo, en 1999, esa tasa iba de 11% a 12% y, a fines de 2012, había caído a cerca de 6,3%.
La teoría económica dice que, cuando el desempleo se ubica por debajo de la tasa Nairu, la inflación comienza a acelerarse. Desde 2010, el desempleo está por debajo de ese indicador, constataron los economistas. De acuerdo al dato más reciente, de noviembre, la desocupación era de 4,6%.
En economías desarrolladas, como Estados Unidos, un trabajo que establece la relación entre la tasa de desempleo y la inflación se consideraría redundante, porque allí los economistas aceptan a nivel general esa relación. Pocos rechazan la idea de que los precios entran en una escalada si el nivel de desocupación cae por debajo de la tasa Nairu. Sin embargo, en Brasil las investigaciones llegaron a conclusiones en conflicto.
Entre otros ejemplos, en el estudio Alves y Correa recordaron que, en marzo de 2013, el economista Delfim Netto publicó una columna en Valor citando un trabajo de tres analistas del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (Ipea) que, de acuerdo al ex ministro concluye que de cualquier manera y en cualquiera de los casos, el efecto real de la tasa de desempleo sobre la inflación fue cercano a cero.
Muchos economistas del mercado financiero afirmaron que la baja tasa de desempleo es uno de los principales factores por detrás de la aceleración de la inflación desde finales de 2012. Para esa corriente, se necesitaría subir más los intereses, en relación al nivel actual de 10% al año, para enfriar el mercado de trabajo y llevar la inflación, hoy de alrededor de 5,8%, al centro de la meta de inflación, de 4,5%.
Otros economistas afirman que el bajo desempleo está provocando una inflación de salarios que aumenta el costo de producción de la economía como un todo y retira competitividad a la industria.
Sin embargo, esas teorías entran en jaque si resulta verdadera la afirmación de que el bajo desempleo no tiene relación relevante con la tasa de inflación en Brasil.










