

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, invitó ayer a unos de los más prestigiosos institutos de enseñanza e investigación de Estados Unidos, el Massachusetts Institute of Technology (MIT), a instalar una unidad en Brasil, en el marco del esfuerzo que lleva adelante el gobierno para vencer algunos de los principales obstáculos para el crecimiento del país, las bajas inversiones en innovación y la falta de mano de obra especializada.
Rousseff se reunió con la rectora del MIT, Susan Hockfield, en el segundo y último día de su visita oficial a Estados Unidos. Allí se firmó un memorando de entendimiento entre el MIT y el Instituto Tecnológico de la Aeronáutica (ITA) que podrá poner en marcha una colaboración en el área de investigaciones aeroespaciales.
El gobierno pretende invertir u$s 3.200 millones en becas de estudio para llevar a 75.000 brasileños al exterior, dentro del programa conocido como Ciencia sin Fronteras. Hasta ahora, se seleccionaron 15.000 becarios.
El diagnóstico de la administración de Rousseff es que, sin inversiones en educación, investigación y tecnología, será difícil que el país pueda sustentar altas tasas de crecimiento económico. La participación de la industria en el Producto Bruto Interno (PBI) cayó a 14,6% en 2011, muy por debajo del pico de 27,2% registrado en 1985, en parte por las débiles ganancias de productividad.
El fuerte crecimiento económico también presionó el mercado de trabajo, incluyendo a sectores más especializados, como el de ingeniería.
El ministro de Educación, Aloizio Mercadante, afirmó que se realizó un contacto preliminar con el MIT, que mostró alguna simpatía por la idea brasileña. El gobierno de Rousseff busca que se instale en el país una unidad de enseñanza e investigación que priorice áreas como ingeniería y ciencias de la computación.
En caso de avanzar en ese sentido, se daría un paso más en relación a lo que hicieron algunas universidades estadounidenses, como Harvard, que abrió una oficina en Brasil para seleccionar alumnos y abrir el camino para que continúen sus estudios en Estados Unidos.
Otras prestigiosas universidades estadounidenses están desembarcando en países en desarrollo, en busca de ingresos en regiones del mundo que tienen un crecimiento económico más importante. La Universidad de Nueva York (NYU, en la sigla en inglés), por ejemplo, instaló un campus en Abu Dhabi, en Catar.
El convenio entre el ITA, de Sao José dos Campos, y el MIT está en una etapa preliminar, de estudio, para definir posibles áreas de actuación conjunta. Pero los lazos informales entre ambas instituciones son antiguos. El ITA fue fundado con ayuda de un profesor del MIT, Richard Harbert Smith, que se convirtió en el primer rector de la institución brasileña.
La cantidad de estudiantes brasileños que buscan vacantes en los cursos de pos graduación en Estados Unidos aumentó 14% el año pasado, según el Consejo de Escuelas de Pos Graduación, una entidad estadounidense que recoge estadísticas en esa área.
Brasil se ubica detrás de China, que registró un avance de 18% en el número de candidatos, y México, que creció 17% Pero está por delante de Canadá (alza de 9%) e India (2%), dos países con grandes contingentes de estudiantes en Estados Unidos.
Sin embargo, los brasileños representan poco más de 1% de los estudiantes extranjeros en universidades americanas, según la estadística del Instituto de Educación Internacional, otra entidad que colecta estadísticas sobre el segmento en Estados Unidos.
Brasil tenía casi 9.000 estudiantes en Estados Unidos en el año lectivo 2010/2011, dentro de un universo de 723.000 estudiantes extranjeros en el país. China contaba con 157.000 estudiantes.
Estados Unidos también está intentando convencer a sus estudiantes a formarse en el exterior. El gobierno de Barack Obama lanzó un programa para llevar 100.000 alumnos a seguir cursos en China.










