

El noreste de Estados Unidos enfrenta uno de los episodios más duros del invierno. Una irrupción de aire ártico desplomó las temperaturas en pocas horas y activó alertas de frío extremo para millones de personas.
El impacto no se limita a un descenso en el termómetro, ya que el viento convierte el frío en una amenaza inmediata, con riesgo de congelación en minutos y complicaciones para el transporte y los servicios básicos.

Las autoridades ya activaron advertencias especiales y piden extremar precauciones, mientras millones de personas se preparan para enfrentar temperaturas que podrían marcar uno de los picos más bajos del invierno.
Baja abrupta en la temperatura
Una masa de aire ártico descendió con fuerza sobre el noreste de Estados Unidos durante el fin de semana. Ciudades como New York, Boston y Philadelphia registraron valores muy por debajo del promedio estacional, con mínimas que se ubicaron en un solo dígito en Fahrenheit y sensaciones térmicas mucho más extremas por efecto del viento.
El fenómeno estuvo impulsado por fuertes ráfagas provenientes de Canadá que intensificaron el llamado wind chill, llevando la sensación térmica a niveles cercanos a los -20 °F (aproximadamente -29 °C) en algunos sectores.
Los peligros y advertencias
El National Weather Service emitió alertas de frío extremo para millones de personas en el corredor del I-95. Las autoridades advirtieron que la exposición prolongada al aire libre podría provocar congelamiento en cuestión de minutos, especialmente en manos, rostro y extremidades, además de aumentar el riesgo de hipotermia en poblaciones vulnerables.
Los expertos recomendaron evitar actividades al aire libre, usar múltiples capas de ropa térmica y verificar el correcto funcionamiento de sistemas de calefacción. También se alertó sobre posibles interrupciones en el transporte y riesgos en rutas debido al hielo y la nieve acumulada.











