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El vinagre blanco dejó de ser solo un ingrediente de cocina para convertirse en uno de los recursos más buscados en trucos de limpieza del hogar. Su bajo costo, su versatilidad y su poder desinfectante lo posicionan como una alternativa natural frente a productos industriales.
Pero en los últimos meses, un hábito simple comenzó a ganar popularidad: rociar vinagre en la entrada y en las esquinas de la casa. ¿Por qué cada vez más personas lo incorporan a su rutina semanal?
Vinagre como repelente natural: la razón práctica detrás del truco
Uno de los usos que más interés despierta es su función como repelente natural contra insectos. El fuerte aroma del ácido acético actúa como barrera olfativa para distintas plagas domésticas.
Hormigas, arañas e incluso cucarachas tienden a evitar zonas donde el olor es persistente. Por eso, aplicar vinagre diluido en puntos estratégicos puede ayudar a reducir su presencia sin recurrir a químicos agresivos.

Además, aporta otros beneficios concretos:
- Tiene propiedades antibacterianas suaves.
- Ayuda a prevenir la formación de hongos en zonas húmedas.
- Neutraliza malos olores en pisos y marcos de puertas.
- Es económico y fácil de conseguir.
Este combo explica por qué el vinagre para limpiar la casa se volvió tendencia en redes sociales y buscadores.
Por qué recomiendan rociar vinagre en la entrada de la casa
La entrada es una de las zonas que más suciedad acumula: polvo de la calle, humedad, restos orgánicos y bacterias que ingresan con el calzado. Aplicar una solución de vinagre diluido puede funcionar como una limpieza preventiva.
La mezcla recomendada es simple:
- 1 taza de vinagre blanco
- 1 taza de agua
- Colocar en un rociador
Se puede aplicar en:
- Umbral de la puerta
- Zócalos
- Esquinas cercanas al ingreso
- Baldosas y pisos de la entrada
Especialistas en limpieza doméstica sugieren hacerlo una o dos veces por semana para mantener el efecto repelente y desodorizante.
Vinagre y energías del hogar: el enfoque del Feng Shui
Más allá de la higiene, también existe una mirada simbólica vinculada al Feng Shui, disciplina milenaria de origen chino que busca armonizar los espacios.
Dentro de esta práctica, el vinagre se utiliza como elemento purificador para “limpiar energías negativas” en ambientes específicos.
Los puntos clave suelen ser:
- Cocina: colocar un pequeño recipiente con vinagre en cada esquina durante varias horas.
- Baño: repetir el procedimiento en los cuatro ángulos del ambiente.
- Puerta de entrada: limpiar con vinagre mientras se formula una intención positiva.
En este caso, el foco no está en la desinfección sino en la intención simbólica del ritual.













