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Estados Unidos se prepara para uno de los ajustes más comentados del año: el inicio del horario de verano 2026, un cambio que modificará rutinas, horas de sueño y jornadas laborales en casi todo el país. La medida, que se aplica durante ocho meses, vuelve a poner en el centro del debate la utilidad real del llamado Daylight Saving Time.
El movimiento de los relojes no solo impacta en la vida cotidiana, sino también en la economía, el consumo energético y hasta en la discusión política nacional.
Cuándo comienza el horario de verano 2026 en Estados Unidos
El próximo domingo 8 de marzo de 2026, a las 2:00 de la madrugada, los relojes deberán adelantarse una hora y pasar directamente a las 3:00 a.m.
Esto implica:
- Una hora menos de descanso esa noche
- Atardeceres más tardíos
- Más horas de luz durante la primavera y el verano
El cambio de hora en Estados Unidos busca, según la justificación oficial, optimizar el uso de la luz solar y reducir el consumo energético. Sin embargo, distintos estudios han cuestionado si el ahorro es realmente significativo en la actualidad.
Cuándo termina y qué estados no cambian el reloj
El horario de verano finalizará el domingo 1 de noviembre de 2026, cuando a las 2:00 a.m. los relojes deberán retrasarse a la 1:00 a.m. Ese día, los estadounidenses recuperarán una hora de sueño, aunque comenzarán jornadas con menos luz por la tarde.
No todo el país aplica la medida. Las excepciones contempladas por la ley federal incluyen:
- Hawái
- Arizona (excepto la Nación Navajo)
- Puerto Rico
- Guam
- Islas Vírgenes de EE. UU.
- Samoa Americana
En estos territorios, la hora permanece estable durante todo el año.
El debate político: ¿se viene un horario permanente?
El futuro del cambio de horario en EE.UU. continúa siendo tema de discusión en Washington. El presidente Donald Trump manifestó públicamente su apoyo a establecer el horario de verano permanente, eliminando los ajustes bianuales.
En declaraciones difundidas en redes sociales, sostuvo que el Congreso debería impulsar una ley para garantizar “más luz diurna al final del día” y evitar lo que calificó como un sistema costoso e inconveniente.
La propuesta no es nueva: en los últimos años varios proyectos intentaron convertir el horario estival en definitivo, pero ninguno logró aprobación final.