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La United States Navy inició un proceso de transformación profunda que marcará el rumbo de su poder marítimo en los próximos años. Al menos 13 unidades, entre submarinos nucleares, cruceros y buques logísticos, serán retiradas del servicio activo durante el actual calendario fiscal.
La decisión no responde a una crisis puntual, sino a una estrategia de modernización de la flota naval estadounidense.
El repliegue de estas embarcaciones abre un nuevo capítulo en la política de defensa marítima de Estados Unidos y redefine el equilibrio entre experiencia operativa y renovación tecnológica.
Qué buques pierde la Marina de Estados Unidos y por qué
Dentro del listado figuran submarinos de ataque con más de tres décadas de servicio, como el USS Newport News (SSN-750) y el USS Alexandria (SSN-757), ambos pertenecientes a la clase Los Ángeles. Estas unidades fueron clave en misiones de disuasión y operaciones estratégicas en distintas regiones del mundo.

También dejarán de operar los cruceros de misiles guiados clase Ticonderoga, entre ellos el USS Lake Erie (CG-70) y el USS Shiloh (CG-67), buques que durante años integraron el escudo defensivo de portaaviones y fuerzas expedicionarias.
La decisión se enmarca dentro del presupuesto fiscal 2026, que prioriza la incorporación de plataformas más modernas y sistemas de combate adaptados a escenarios de guerra tecnológica.
Buques anfibios y petroleros: el ajuste también alcanza al apoyo logístico
La reestructuración no se limita a naves de combate. Embarcaciones anfibias como el USS Germantown (LSD-42) y unidades litorales como el USS Fort Worth (LCS-3) también serán desactivadas.
En el área logística, varios petroleros de reabastecimiento clase Henry J. Kaiser, entre ellos el USNS John Ericsson (T-AO-194), serán retirados del servicio. Estos barcos desempeñaron un papel esencial en operaciones prolongadas al permitir el suministro de combustible en alta mar.
El retiro de estos activos busca liberar recursos para inversiones en nuevas tecnologías navales, mantenimiento avanzado y sistemas autónomos que forman parte de la estrategia de defensa a largo plazo.
Qué significa este cambio para la defensa de Estados Unidos
Aunque la noticia pueda interpretarse como una reducción de capacidades, el objetivo declarado es fortalecer la defensa marítima de Estados Unidos mediante el reemplazo de plataformas envejecidas por unidades más eficientes y con mayor integración digital.
Las embarcaciones retiradas tendrán distintos destinos:
- Algunas serán desmanteladas en astilleros especializados.
- Otras servirán como fuente de repuestos.
- Varias podrían pasar a la flota de reserva o a funciones de apoyo logístico.
El movimiento responde a un cambio estructural en la estrategia naval, donde la prioridad pasa por sistemas más ágiles, con mayor capacidad de interoperabilidad y adaptación a conflictos híbridos.














