

Este año en Florida, al iniciar el ciclo escolar 2026-2027, las regulaciones estatales establecen que las escuelas públicas tendrán la obligación de incluir un nuevo contenido al enseñar historia a sus alumnos.
La decisión, impulsada originalmente en 2024 por una ley firmada por Ron DeSantis, se refleja en 29 páginas del currículo educativo dedicadas a la enseñanza de “Historia del Comunismo”, con contenidos que refieren tanto a su desarrollo en Estados Unidos como dentro del panorama internacional.
Cómo se pondrá en práctica esta medida
Las autoridades indican que este tipo de contenido debe estar adaptado a la edad y desarrollo de cada estudiante.
Todo lo enseñado tendrá que encuadrarse bajo los nuevos estándares aprobados oficialmente por la Junta de Educación de Florida.
“Los nuevos estándares ayudarán a que nuestra juventud se convierta en ciudadanos mejor informados y preparados para salvaguardar nuestra república constitucional para las futuras generaciones”, asegura el comunicado de prensa del Departamento de Educación de Florida que oficializa la medida.
No obstante, algunos educadores se mostraron escépticos frente a la incorporación de esta normativa. “Si fuera docente, me sentiría realmente asustada por esto”, indicó la profesora de historia Tawny Paul de la Universidad de California, Los Ángeles en testimonios recopilados por AP.

Qué contenidos se incluirán ahora al enseñar esta materia
El programa abarca la historia del comunismo en Estados Unidos y de los movimientos comunistas internos, incluyendo su desarrollo y métodos de acción. También dispone el estudio de las definidas como “atrocidades” ocurridas bajo gobiernos comunistas en otros países, así como una comparación entre el comunismo y otras ideologías políticas.
Además, prevé un análisis del comunismo en el escenario internacional durante el siglo XX, incluyendo procesos como la Revolución Cultural en China. El contenido también contempla los factores económicos, industriales y políticos que antecedieron a las revoluciones comunistas, así como las políticas implementadas en Cuba y la expansión de movimientos e ideologías comunistas en América Latina.
El texto oficial dispone, en esa línea, que el departamento correspondiente elaborará los estándares para la implementación de estos contenidos y podrá solicitar aportes de personas que se consideren “víctimas del comunismo” o de organizaciones reconocidas dedicadas a su representación.











