

La lengua de suegra, también conocida como sansevieria, es una de las plantas de interior más resistentes y fáciles de cuidar. Sin embargo, un error frecuente al regarla puede afectar su desarrollo y provocar su deterioro.
Según explica la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, el exceso de agua es una de las principales causas de problemas en esta planta. Por eso, conocer sus necesidades de riego es fundamental para mantenerla en buenas condiciones.
Lengua de suegra: ¿cuál es el error que puede dañar sus raíces?
La lengua de suegra puede crecer en diferentes ambientes y adaptarse a distintas condiciones de iluminación. No obstante, regarla en exceso puede perjudicar su crecimiento.
La Universidad de Illinois advierte que el exceso de riego es la principal causa de deterioro de esta especie.
Para evitarlo, el organismo recomienda dejar que la tierra se seque completamente entre un riego y otro, en lugar de agregar agua cuando el sustrato todavía permanece húmedo.
Esto significa que no es necesario regarla todos los días ni mantener la tierra constantemente mojada.
¿Cómo cuidar la lengua de suegra para mantenerla saludable?
Además de controlar la cantidad de agua, la Universidad de Illinois señala algunas condiciones que favorecen al mantenimiento de la planta.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Riego: dejar secar completamente la tierra antes de volver a agregar agua.
- Iluminación: puede crecer tanto con poca luz como en espacios que reciben sol directo.
- Temperatura: mantenerla en ambientes con temperaturas moderadas o cálidas.
- Humedad: se adapta a condiciones de baja humedad.
- Tierra: utilizar una mezcla común para plantas en maceta.
Estas características permiten a la planta adaptarse a distintos espacios del hogar sin necesitar cuidados demasiado exigentes.

¿Cada cuánto hay que regar la lengua de suegra?
La Universidad de Illinois no establece una cantidad fija de días entre riegos. En cambio, recomienda observar el estado de la tierra y esperar hasta que se haya secado completamente.
Durante el invierno, las necesidades de agua son todavía menores. Según la institución, alcanza con regarla lo suficiente para evitar que sus hojas se arruguen por falta de humedad.












