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El mayor fabricante de chips del mundo profundizó su desembarco en Estados Unidos con una cifra difícil de dimensionar. Se trata de una de las inversiones privadas más grandes que haya anunciado una empresa extranjera en suelo estadounidense, y apunta al corazón de la industria tecnológica: los semiconductores más avanzados del planeta.

Cuánto invierte TSMC en Estados Unidos

La taiwanesa TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), el mayor fabricante de chips del mundo, elevó su inversión total comprometida en Estados Unidos a USD 265.000 millones.

El salto llegó en julio de 2026, cuando la compañía anunció USD 100.000 millones adicionales a los USD 165.000 millones que ya había comprometido, en un anuncio acompañado por la Casa Blanca y el Departamento de Comercio de EE.UU.

Dónde y qué se va a construir

El grueso de la inversión se concentra en Arizona, donde TSMC ya tiene operaciones en marcha. Los nuevos fondos permitirán levantar hasta cuatro fábricas más, con el horizonte de llegar a una decena de plantas de fabricación y centros de empaquetado (packaging) en el país.

La apuesta tecnológica es de vanguardia: las nuevas instalaciones están orientadas a producir chips de 2 nanómetros, el proceso más avanzado disponible comercialmente, clave para los dispositivos y los sistemas de inteligencia artificial de próxima generación.

TSMC elevó su inversión en Estados Unidos, con nuevas fábricas de chips en Arizona, en medio de la tensión por Taiwán y la cumbre Xi-Trump. Fuente: Shutterstock.jackpress

Por qué es una inversión estratégica

Los semiconductores son el insumo esencial de casi toda la tecnología moderna: teléfonos, computadoras, autos, centros de datos y sistemas de inteligencia artificial. Durante años, la fabricación de los chips más avanzados se concentró en Asia, especialmente en Taiwán.

Que TSMC traslade parte de esa producción a Estados Unidos tiene, por eso, un fuerte componente estratégico y geopolítico: apunta a reforzar la cadena de suministro de chips dentro del país y a reducir la dependencia de la producción asiática, en un contexto de tensión tecnológica global.

El telón de fondo: Taiwán, el mar de China y la cumbre Xi-Trump

Detrás de la mudanza hay un factor imposible de ignorar: Taiwán, sede de TSMC, es uno de los puntos más calientes de la rivalidad entre Estados Unidos y China. Las tensiones en torno al estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional mantienen en alerta a la industria, porque una escalada podría golpear de lleno el suministro global de los chips más avanzados, casi todos fabricados en la isla.

Ese riesgo es, justamente, uno de los motores de la estrategia estadounidense para producir más semiconductores en su propio territorio.

El tema se coló en la agenda diplomática al máximo nivel. El 24 de septiembre de 2026, Xi Jinping realizó una visita de Estado a Estados Unidos, su primera vez en la Casa Blanca en once años, y se reunió con Donald Trump en una cumbre en la que el comercio, la competencia tecnológica y Taiwán ocuparon un lugar central.

Entre los puntos en juego figuraron la extensión de una tregua comercial y la tensión por la venta de armamento estadounidense a Taiwán, que Washington y Beijing miran con lupa.

En ese tablero, la apuesta de TSMC funciona como una pieza más: reforzar la fabricación de chips en suelo estadounidense es, a la vez, una decisión industrial y un movimiento en la disputa geopolítica por la tecnología del futuro.