

Desde julio de 2026, las billeteras virtuales de criptomonedas que no cumplan con la nueva ley de California dejarán de operar en el estado. El Departamento de Protección e Innovación Financiera (DFPI) confirmó que toda plataforma que ofrezca servicios de activos digitales a residentes californianos deberá obtener una licencia bajo la Digital Financial Assets Law (DFAL), tener una solicitud en trámite o contar con una exención reconocida.
La DFAL fue firmada en octubre de 2023 por el gobernador Gavin Newsom para regular los servicios cripto en California. Las solicitudes de licencia se abrieron el 9 de marzo de 2026 a través del sistema nacional NMLS, y el DFPI urge a las empresas a presentar su documentación cuanto antes para evitar retrasos.
¿Qué condición deben cumplir las billeteras virtuales para no dejar de operar?
Para seguir activas en California, las billeteras virtuales de criptomonedas deben cumplir al menos una de estas tres condiciones antes del 1 de julio de 2026:
Requisitos según la DFAL
- Licencia DFAL activa, emitida por el DFPI
- Solicitud en trámite, presentada formalmente a través del NMLS
- Exención válida, reconocida por la normativa vigente
La ley también impone requisitos adicionales para los cajeros automáticos de criptomonedas que operan en el estado. Para orientar a las empresas, el DFPI programó una capacitación sectorial el 23 de marzo de 2026 y publicó una guía detallada en el sistema NMLS.

¿Qué pasa si una billetera virtual no cumple con la ley antes del 1 de julio?
Las plataformas que no acrediten ninguna de las tres condiciones quedarán expuestas a acciones legales por parte del DFPI. Operadores con menos recursos podrían optar por abandonar el mercado californiano antes que afrontar el proceso de licenciamiento.
El impacto podría ser significativo: California concentra cerca de un cuarto de las empresas de blockchain del país. Especialistas del sector advierten que reglas claras tienden a atraer operadores consolidados y capital institucional, pero que una aplicación percibida como demasiado agresiva podría empujar parte de la actividad hacia mercados offshore.













