

Al pensar en mejorar la salud cardiovascular, es común imaginarse rutinas de ejercicio en el gimnasio, tardes de bicicleta fija u otro tipo de entrenamiento.
Si bien mantenerse activo es una parte fundamental del bienestar general, los especialistas señalan que un hábito mucho más simple puede tener importantes efectos sobre el corazón y la presión arterial: la respiración lenta y profunda,
Según expertos de la Escuela de Medicina de Harvard, dedicar unos minutos al día a la práctica de técnicas de respiración controlada puede ayudar a reducir la presión arterial y favorecer el funcionamiento del sistema nervioso.
El ejercicio ideal para fortalecer el corazón y regular la presión arterial
De acuerdo con lo explicado por Beth Frates, profesora asociada de medicina en Harvard, practicar una respiración lenta durante aproximadamente 15 minutos diarios puede disminuir la presión arterial sistólica.
En reposo la mayoría de los adultos respira entre 12 y 18 veces por minuto. Sin embargo, la respiración lenta consigue reducir ese ritmo entre seis y diez respiraciones por minuto.
Se trata de un tipo de respiración que activa el nervio vago, que conecta el cerebro con varios órganos del cuerpo y desencadena una respuesta conocida como “descansar y digerir” del sistema nervioso.

Qué sucede en el cuerpo cuando se realiza este ejercicio
Los expertos indican que al respirar de esta forma
- El diafragma se contrae y permite que entre más aire a los pulmones
- El cuerpo recibe más oxígeno, lo que favorece la liberación de endorfinas
- Disminuyen los niveles de epinefrina, una hormona asociada al estrés
- El ritmo cardíaco puede disminuir y los vasos sanguíneos se dilatan
De esta forma, la respiración consciente se convierte en una herramienta sencilla y casera que puede ponerse en práctica para resguardar el bienestar cardíaco.











